Capítulo 2

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-¡MAMÁ!- chillé fuerte

Sentí unos pasos acelerados cerca de mi habitoación y escuché la puerta abrirse.

-Mi pelo, mi hermoso pelo tiene mechones rubias, rosas. Estoy peor que los ponys de My Little Pony -dije mientras levantaba un mechón de mi cabello.

-¡FREDIE MATT CARTER!-mi madre gritó

Mi hermano se presentó con su oso de felpa en la mano, y todo el pelo desordenado y con cara de cansancio, creo que los videojuegos le está pudriendo la cabeza.

-¡Qué!-dijo mi hermano.

-Cómo, ¿qué?, acaso no ves el pelo de tú hermana, mira lo que le hiciste.

-Yo no he hecho nada, estuve durmiendo como un ángel en mi cama.

Obviamente eso no era verdad. Miré la hora y eran las 10:30 y mi vuelo partía a las 12:00, tenía muy poco tiempo para arreglarme el cabello,no quería ir como una loca a la mansión de mi padre.

-Mamá, necesito ir a una peluquería.

-Tienes razón, toma dinero de mi bolso y ve.-dijo mi madre con su voz angelical.-Y tú , te quedas sin videojuegos por 4 meses- mi madre apuntó a mi hermano con su dedo acusador.

No podía salir así a la calle, me hice un rodete en mi cabello colorinche-castaño y agarré una gorra de Batman de mi hermano me la puse en la cabeza y realmente quedaba ridícula. No importaba, abrí la puerta y me olvidé de algo muy importante... Estaba en pillama, volví adentro y subí casi corriendo por mi ropa.

***

Entré en una peluquería con detalles muy femeninos: paredes rosas, un olor delicioso a champu y muchas mujeres mirando revistas. Fui hasta una chica que mascaba chicle con exageración.

-Disculpa, tengo una emergencia en mi cabello y necesito una solución rápida.

-Déjame ver-dijo

Me sacó la gorra y su cara de horror mezclada con impresión, me intimidó.

-Madre mía ¿que te ha ocurrido en el pelo?

-Venganza de hermanos.-dije rodando los ojos

-Ven siéntate aqui-me acercó una silla con rueditas.

Me senté y enfrente de un espejo gigante y examiné el desastre que Fredie me causó, mechones rubios, rosas, violetas y castaños.

Regresó la chica masticando chicle exageradamente.

-Me llamo Sandra, y te voy a sacar esa casa de pajaro de tú cabeza.

-Lindo nombre-Le dije tratando de no parecer nerviosa con una sonrisa.

Sandra comenzó remojandome el cabello y me lo masajeó y cerré los ojos para relajarme.

-Tendremos que teñirte tú cabello,preciosa.

-¿Qué?–casí me trago una burbuja

-Puedes elegir, negro, rubio o castaño claro.–Sandra me secaba el pelo

Yo preferiría el rubio quedarían bien con mis ojos azules.-¿Es necesario teñirlo?-Le pregunté con un poco de preocupación

-Sí tú quieres puedes salir de está peluquería de este modo- Levantó un mechón rosa de mi cabello.

-Eh.., está bien, me teñire de rubio.

-Buena eleccion-me dijo dulcemente.

***

Estaba sorprendida de lo que me habían hecho en mi cabello, estaba rubio con ondas desde la raíz hasta el final. Me miré en el reflejo de una vidriera y realmente se notaba la diferencia, miré mi reloj y ya era hora, el reloj de mi muñeca marcaba las 12:00 tenía que aprezurar el paso.

Estaba a una calle de mi casa y me sentía exausta, caminé un poco lento hasta que llegué a la puerta, entré y caminé con un paso apresurado hacía las escaleras, me detuvo una nota arriba de la mesa, la agarré y comencé a leer:

Alison, nuestro vuelo se adelantó, deje tú pasaporte en tú habitación.

Te amo mamá.

PD: no olvides llamarme cuando llegues...

Perfecto, ni siquiera se despidieron de mí.

No soy esa típica rubia [Editando]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora