1 año después: Y yo a ti

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La gélida brisa hace que se te erice la piel. La lluvia que azota por la ventana es como una dulce nana. Los truenos y los relámpagos son la orquesta sinfónica de nuestros sueños.

Su cama...o mejor dicho, nuestra mullida cama guarda una calidez que traspasa la piel. Pero no la siento, al menos no ahora.

Envuelto en cobijas gruesas trato de buscar aquella sensación cálida. No está.

En la oscuridad mi mano busca con ensoñación ese vacío. Un relámpago llena de luz la habitación para ayudarme a buscar eso que necesito.

Está al otro extremo de la cama, dormido en posición fetal. ¿Por qué está allí?

-Mori...

-...

Morinaga está sumido en sus sueños pero puedo percibir que tiene frío. 

-Mori...

-...

Ya recordé. Discutimos sobre algo antes de dormir y le dije que me dejara en paz. Somos un par de idiotas, él por alejarse y yo por no pensar en lo que haría.

-Mori...

-...

¿Por qué estábamos peleando? Ah, si... por algo en donde él tenía la razón pero yo no lo quise aceptar. Entonces me enojé tanto y lo alejé. El como buen chico indignado lo cumplió.

Soy un idiota.

Salgo de mi tibio refugio para acercarme hasta su lugar. Deposito un beso en su espalda y sin querer me lleno de su aroma.

-Mori...ven. Hace frío.

Moringa sigue dormido con un leve temblor en su cuerpo. Hay demasiado frío.

-Mori, lo siento.

Mis manos acariciaron su espalda y besé su nuca, se siente fría.

-Senp...

Fue como un toque mágico, se giró hacia mi aún estando dormido.

-Mori. Lo siento...Ven...

Me arropé entre sus brazos, su cuerpo está frío. Mis tibios dedos acariciaron su helada piel del cuello. Morinaga me abrazó,enredó nuestras piernas y besó mi frente.

-Senpai...sigo enojado...

Me apretó más a su cuerpo.

-Lo siento. Tenías razón. ¿Me disculpas?

De nuevo un relámpago traspasó las cortinas y nos llenó de una suave claridad, esta me permitió ver que él estaba más dormido que despierto pero aún así era capaz de sostener esta conversación.

-Si me besas... tal vez lo piense...

Sé que sonrió con altivez a pesar de estar casi dormido.

-Imbécil manipulador.

Lo jalé del cuello de la pijama y fundí sus labios con los míos. En un lento y perezoso baile de lenguas él me perdonó mi orgullo y mi mal humor.

-Senpai...

-Cálido...¿verdad?

-Quedémonos así por un rato...¿si?

Mis brazos sobre su espalda se acomodaron tan bien, pero al sentir su fría piel recordé el motivo de mis intenciones.

-Eres tan tonto, durmiendo sin cobijas con este frío, te vas a enfermar.

Destino Boukun* 2Donde viven las historias. Descúbrelo ahora