El tiempo siempre puede ser tu amigo si aprendes a caminar a su paso. Pasan los días, los meses y los años como si fuera un parpadeo. Cualquier cosa, incluso el dolor, se cura con el tiempo.
Cuando estás a lado de la persona indicada no sientes el tiempo. Al contrario, se detiene en ocasiones especiales, y es ahí cuando uno desea que el reloj de la vida se detenga. Nada es eterno, solo lo etéreo, como el amor mismo.
En Tokio, el verano ya se hacía presente. Como música de fondo se escuchaba el murmullo sereno de las cigarras y el suave canto de la calandria.
La mañana se pintaba de festividad desde temprano con los rayos del sol y el cielo claro, anunciando que el nuevo día ya había empezado.
La calurosa mañana se sentía sobre la piel del par ancianos que descansaban sobre el gran futón. La noche anterior no corrieron las cortinas a propósito, en ese día tan especial que ambos compartían les gustaba sentirse vivos, aunque los rayos del sol se los recordara de manera violenta.
Uno de ellos estaba en estado de negación, con poca disposición para levantarse y el otro insistiendo en los horarios que previamente habían acordado.
-Despierta...
Le palmeó la espalda con calma y con algo más, cariño y paciencia. Con el tiempo soltó aquello que no le permitía ser feliz.
El de barba de tres días estaba hecho un ovillo entre el edredón, aferrado a seguir sumido en esa cálida tranquilidad. Su estado de vigilia le permitió sentir esas caricias en su espalda, sonrió al sentirlas.
-Despierta, viejo...
Después de muchos años su corazón seguía descontrolándose cuando jugaban con su cabello. Se volvió como un cachorro.
El viejo de larga cabellera se animaba poco a poco mientras peinaba el cabello del bulto malviviente a su lado. Hacer aquello le provocaba felicidad y paz, podían pasar medio día retozando en la cama, pero ese día tenían grandes planes .
Buscó el control del aire acondicionado. Lo apagó, porque esa es la única manera de que su compañero se levantase.
-Bastardo, despierta.
-Noo...cinco minutos más.
Souichi cerró los ojos nuevamente, sintiendo como se aferraban a él. Con calma y pereza siguió mimando los blancuzcos cabellos de Morinaga, el cual aún se negaba a despertar.
-Viejo, levántate.
El viejo con barba seguía en estado de negación y se aferró más a su senpai. Enterró la nariz en el pecho del su senpai. Inhalando su esencia que seguía intacta.
- Hoy hagámoslo diferente.
Tantos otoños juntos y Morinaga aún seguía teniendo muestras de amor matutino. Algunos besos cayeron en el rostro de Souichi.
- Pero luego te lamentarás y no quiero escuchar tus quejas después.
No era un regaño, ni un reclamo. El mal humor y la impaciencia hacía quedaron atrás. Aún seguía siendo el tipo cascarrabias y un poco amargado. Pasaron muchas cosas para que aprendieran eso que dicen "la paciencia es una virtud"
En cuanto a Morinaga, se volvió aún más sensible a las necesidades de Souichi. Se volvió más seguro de sí mismo. Su matrimonio mejoró con los años, como un viejo vino.
- Es solo un año más...ya he celebrado tantos, Senpai.
El viejo Souichi detuvo sus caricias en la barba blanca de su esposo y le apretó la nariz como un llamado de atención.
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Destino Boukun* 2
FanfictionSouichi llegó a la conclusión que Morinaga es importante en su vida. Una vida juntos es lo que les espera. Gracias a Oliver MoonBow por la portada 🖤 Los personajes pertenecen a Hinako Takanaga.