Capítulo 32

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Me doy la vuelta mientras siento que cualquier valentía que me pudo dar el alcohol se esfumó,  busco sus ojos y noto que hace lo mismo con los míos, su mirada tan conocida, sus labios carnosos y rosados, demasiado provocativos, sus ojos profundos, siento que me observa hasta el alma, tiene unas leves ojeras bajo los mismos en un tono morado, le dan un toque misterioso como de chico malo, siento el dolor correr por mi cuerpo la rabia y el amor al mismo tiempo, quiero salir corriendo y no verlo más y al mismo tiempo lanzarme sobre el y no soltarlo jamás.

-Anel... -Digo con voz ronca.

-¿Estas bien? ¿Quieres hablar? Digo si no quieres no pasa nada, igual te acompaño a casa y hablamos cuando tu quieras, de todos modos dijiste que si yo venía pararías de tomar. - Me dice con la mirada baja como un niño que espera que le quiten el castigo. Maldición ¡Es tan jodidamente Hermoso!.

-Yo... ¿Qué? ¿Quién...? ¿Quién te dijo? ¿hace cuanto estas aquí? - Le pregunto confundida ¿cómo sabe el lo que Yo dije? ¿Me ah estado espiando? O ¡David! Busco con la mirada la mesa donde estaban David y John hace un rato y le clavó la mirada a David en cuanto lo encuentro, al percatarse de que lo estoy viendo me mira de vuelta y se encoge de hombros ¡Fue el! ¡Traidor!.

De repente unas ganas de vomitar me llegan y me empiezan a dar escalofríos, algo que Anel nota y me arrastra hacia la mesa y se aleja hasta el barman y le dice algo y se regresa, al momento viene el barman con una botella de agua, miro un minuto a David y le susurró "No lo dije en verdad" a lo que el responde "Es lo mejor" y se vuelve a mirar a su novio.

-Tomatela. - Me ordena Anel y me dan ganas de reprocharle pero al ver su cara, prefiero hacerle caso.

Me bebo casi toda la botella y agarro mi pequeña bolsa de mano y me levanto con un poco más de fuerzas y le hago una seña a Anel para que me siga afuera.

-¿Hablaras conmigo?. - Me dice Anel y yo lo miro de reojo y veo que su mirada suelta un brillo, que hace que mi corazón sufra un vuelco, yo solo asiento.

Me doy la vuelta y quedó frente a el, lo que hace que el se pare en seco quedando muy cerca de mi.

-Anel Yo... -Nisiquiera se que decir, ni que hablar con el, Me duele la cabeza, siento ganas de vomitar solo quiero dormir y mañana levantarme y poder hablar con el, pero tenerlo aqui, solo hace que sienta que no quiero estar separada de el más tiempo. -¿Por qué viniste?

-David me llamo, el estaba preocupado por ti y bueno me dijo lo que tu dijiste y yo me preocupe por ti y aquí estoy, necesito cuidarte, todo este tiempo lo eh echo. - Me dice con voz ronca como si quisiera llorar.

Suelto un suspiro cansada -¿Me has estado vigilando? - Le pregunto sería y el levanta la mirada.

- No, eh estado pendiente de ti, pero no vigilandote, bueno quizá un poco. -Dios siempre Controlador.

-Ya. - Le respondo cortante. -Llevame a casa, Por favor. - Le pido.

- Claro ven. - Me guía hasta el auto, habré la puerta y me ayuda a subir.

El rodea el carro y se sube y empieza a manejar, cierro mis ojos un momento y tomo una decisión que espero sea la correcta.

-Vamos a tu casa Anel. - Le digo con voz segura pero cansada.

-¿En serio? - Me mira Y puedo notar que ese brillo se enciende de nuevo en su mirada. -¿Estas segura? Yo puedo...

-Estoy segura Anel, llevame a tu casa.

-Claro que si, señorita, como ordene. -¿Qué? ¿ahora me hace caso? siempre me anda llevando la contraria. Siempre supe que somos las patronas,-me susurra mi subconsciente y yo suelto una risita.

Llegamos rápido al edificio tan conocido, que se había vuelto mi casa en poco tiempo, del que se una historia entera y hacía tiempo que ya no visitaba. Nos bajamos y subimos en total silencio, uno tranquilo y para nada incómodo.

El Ascensor se detiene y se habren las puertas dando paso a la sala, todo está igual a la última vez que estuve aquí, limpio y con ese olor tan peculiar.

Paso directamente y me doy la vuelta para mirar a Anel cuando estoy el la mitad de la sala y puedo decir que está nervioso, hasta veo un leve temblor en sus manos.

-Yo dormiré en la habitación de huespedes, si quieres puedes dormir en la mía, si te sientes comoda allí, si no igual como prefieras. - Me dice mirandome, pero no a la cara.

- ¿Me das una pastilla para el dolor de cabeza? por favor, y dormiré en tu recámara y tu dormirás conmigo. -Dije sin siquiera pensarlo para no arrepentirme. Seguí caminando hasta la habitación y pude ver de reojo que Anel entro a la cocina. Llegué a la habitación y me senté en la cama esperando a Anel, quien pocos minutos después entro.

-Aqui tienes. - Me tendió una píldora y una botella de agua. La tomé y deje la botella en la mesa de noche y me paré hacia el cuarto de baño (para hacer mis necesidades) y ver si conseguía algo cómodo que ponerme.

Entre al cuarto de baño e hice pis, me puse a rebuscar en los cajones y me sorprendió ver cosas que mías que había dejado aquí estaban acomodadas en su respectivo cajón, y eso me iso sonreír. Me Di un pequeño baño y me puse una bata de tirantes que me quedaba más abajo de los muslos. Por suerte habia dejado ropa íntima en estos cajones y pude usarla.

Salí del cuarto de baño y mis ojos se abrieron como platos al encontrarme con Anel desnudo, solo con una toalla en su cintura, mi baba casi sale de mi boca, esta el mismo Dios griego que tantas veces fue mi hombre aqui en esta misma habitación. ¿seguirá siendo mi hombre?

-Entraré a ducharme rápido. -Dice Anel, mirandome de arriba abajo con una pizca de perversión en su mirada que iso que mis músculos del vientre se tensen.

-Oh, claro adelante.

Me recoste en la Cama y apague mi luz de noche y cerré los ojos dispuesta a no pensar en nada, solo a estar tranquila....

***

Sentí a Anel acostarse a mi lado y me Di la vuelta me acerqué a el y así mismo el lo hizo quedando frente a frente, ninguno de los dos pudo aguantar y juntamos nuestros labios en un beso lleno de pasión, un beso lento y con calma, pero no duró mucho pues aumento rapidamente para ser un beso duro y con ganas de más, rapidamente me puse a orcajadas sobre el y el acarició mi espalda mientras yo lo hacía con su rostro y torso, sintiéndolo, disfrutandolo, el paso sus manos a mis muslos para levantar mi bata, y yo gustosa se lo permiti luego paso a hacer lo mismo con mi brazier, beso mis pechos y mi cuello, mordiendo, lamiendo y seguramente dejando uno que otro chupete que luego tendría que tapar, me recostó en la cama y se deciso de su pantalón de pijama junto con sus boxer, para luego pasar a quitar mis bragas.

-¿Estas segura de esto? -Me preguntó Anel, con una voz ronca muy sexy, acomodandose entre mis piernas.

-Muy segura, ahora vuelve a hacerme tuya. -Le dije con toda seguridad, pues si se de algo que no me puedo arrepentir es de entregarme de nuevo a el, por que sin quererlo aceptar lo deseaba con todas mis fuerzas.

Anel me beso nuevamente y descendió por mi cuello y luego hasta mi hombro dejando suaves besos, y de un momento a otro lo sentí en mi entrando poco a poco, con total suavidad, con amor, con paciencia y con un beso selló nuestro reencuentro, nuestros cuerpos volvieron a ser uno, volví a ser suya y el mío.....

Espero Disfruten el capítulo corazones💖

Tu Sumisa (Completa)|Editada.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora