The fallen lies

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La verdad es que todo fue como un castillo de naipes. O el efecto dominó. Lo cierto es que ambas metáforas sirven para describir los hechos. E incluso la frase de "Las mentiras tienen las patas muy cortas". Porque si bien es cierto que cuando mientes parece salirte bien, en algún momento (si se te acumulan) se van desmintiendo una a una ellas solas.

La primera mentira en caer fue la de Yo nunca pondré los cuernos ni nunca los he puesto. Dos semanas después de que dejásemos todo me propuso volver a enrollarnos. La verdad es que yo al principio pensé que era broma, es decir, ¿quién en su sano juicio pediría eso? Pues resultó ser una propuesta real. Lo mejor de la propuesta era que no nos podíamos besar porque eso significaba cuernos. Sin embargo, todo lo demás no lo eran. Obviamente la respuesta fue una negativa.

Esa fue la primera mentira en caer. La primera vez que me di cuenta de que era muy afortunada de haberlo dejado todo con él ya que así como quería engañar a su actual pareja lo podría haber hecho conmigo. Después de pillar esa mentira fui pillando todas las que me había dicho. La verdad es que la lista era lo suficientemente larga como para ocupar una hoja. Por suerte, no las recuerdo todas ya que he conseguido ir olvidándome.

Lo que sí recuerdo es descubrir que yo había sido los cuernos desde un principio. En el primer momento él estaba saliendo con una chica con la que cortó y empezó a salir con otra. Todo eso en el proceso mientras estaba conmigo. Es gracioso como una persona que tenías en bastante estima puede ir cayendo de esta manera. No sé cuál de todas las falsedades que me dijo fue la detonante de que dejara de verle como antes, pero lo consiguió.

Más allá de todo esto, las verdades y sus insistencias por hacer algo, llegó el momento en que lo único que quedaba con vida con él se desvaneció también: la confianza. A pesar de todo lo que había pasado, seguía confiando en que las cosas que nos habíamos contado no saldrían nunca del círculo de nosotros dos. ¡Cuán errada estaba!

En el instante en que él empezó a soltar comentarios sobre confidencias que le había contado se me cayeron los últimos ideales que faltaban. Eso en realidad fue lo que más daño me hizo. Porque sí, me dolió que dejáramos lo que teníamos; me dolió saber que había estado más tiempo inventándose cosas que en decirme la verdad; me dolió que quisiese jugar conmigo, pero nada fue imaginable al momento cuando rompió mi confianza totalmente.

Que la persona que ha sido tu amigo durante cuatro años revele tus secretos duele, duele mucho. Creo que esa fue la primera vez que la brecha se abrió en mi armadura. Fue cuándo se abrió el primer agujero en mi coraza y que, poco a poco, se fue haciendo mayor. Esos días que siguieron al primero, fueron bastantes desgarradores. Me sentía horrible y mi autoestima junto con mi amor propio fueron bajando poco a poco.

Ya no sabía que pensar de mí. El primer pensamiento que siempre tenía en mente era Si una persona que estuvo durante cuatro años conmigo no ha sido capaz de quererme y aceptarme, ¿quién lo hará?

Como puedes comprender tuve una época con pensamientos muy destructivos. Unos meses donde creía que nada me haría sentir mejor. Un tiempo que sólo sirvió para romperme más y más. Para desgarrar la armadura, la fortaleza que me protegía del mundo exterior. Aun así, no fue completamente destruida hasta que cometí mi primer pequeño gran error...

La chica de la armadura [COMPLETA]✔Donde viven las historias. Descúbrelo ahora