Ian
Me quito la corbata cuando entro en casa y veo que todo está oscuro.
— ¿Nena? —La llamo.
No recibo respuesta. Enciendo las luces hasta la habitación y la llamo para preguntarle dónde está. Su buzón de voz salta y cuelgo.
Me voy a la ducha en intento que mis músculos se relajen cuando el agua caliente cae sobre mí. Ha sido un día de locos y lo único que quiero es relajarme.
Ariana viene a mi mente y paso las manos por mi rostro. No puedo seguir con esto, pero es que ella... Me atrae.
No sé por qué, no sé qué es, pero todo mi cuerpo reacciona cuando la tengo cerca.
No siento amor por ella, solo deseo. No puedo evitarlo.
Cassandra y su dulce sonrisa vienen a mi mente y golpeo la pared.
Encontrarme a Ariana en el parque fue casualidad y ella se representó a mi hija como una amiga cuando ni siquiera debió de haberse acercado.
Ariana es un polvo esporádico que necesito para la tensión que tengo en el trabajo y en casa.
Cassandra ha estado dándome dolores de cabeza y nuestra relación no es la misma. Ella no es la misma. Siempre cansada, sin ganas de nada y quedándose dormida cuando le cuento algo.
La chica de la que me enamoré estaba llena de vitalidad. Ahora ella es solo un reflejo de lo que era. Ni siquiera teníamos tiempo de acostarnos o pasar un momento juntos.
Salgo de la ducha y envuelvo la toalla alrededor de mi cintura. Miro de nuevo mi teléfono para ver que ella no me ha llamado y son las nueve.
Cassandra, Nena, ¿dónde estáis?
Le envío un mensaje y me pongo ropa cómoda.
¿Anahí ya ha cenado o le preparo algo?
Voy a la habitación de mi hija para sacarle el pijama para cuando venga y abro el armario. Parpadeo un par de veces cuando lo encuentro casi vacío.
No encuentro el pijama. Miro alrededor de la habitación para darme cuenta que Pipo, su oso favorito que utiliza para dormir, no está.
Me acerco al cajón de la ropa interior y no veo nada.
¿Por qué hueles a otra mujer?
Escucho su voz en mi cabeza y corro hasta nuestra habitación. Abro la parte de su armario y veo que falta ropa. Abro el cajón de su ropa interior y no veo nada. Tampoco está su cargador ni ordenador.
Las maletas han desaparecido.
Empiezo a respirar deprisa y vuelvo a coger mi móvil para llamarla una, otra y otra vez.
Se ha ido. Se han ido. Se ha llevado a Anahí.
Llamo a su madre y ella no tarda en cogerme el teléfono.
— ¿Dónde están? —Le pregunto poniéndome los pantalones vaqueros.
— ¿Qué?
— Cassandra y Anahí no están en casa.
— Aquí no han venido.
— Mientes, dile que se ponga.
— Ian, no están aquí. Me llamó y solo me dijo que están bien. ¿Qué le has hecho?
— Avísame si sabes algo de ella, por favor —cuelgo.
Llamo a la mujer de Diego, a varias de sus amigas y a su compañero de trabajo. Nadie sabe nada.
Salgo a buscarlas, aunque no sé dónde buscar. Voy a la casa de su madre y me repite que allí no están.
Estoy al borde del colapso. No duermo esa noche. La llamo y dejo mensajes en su teléfono esperando una respuesta, algo que me diga que aunque sea están bien.
Ella lo sabe.
No puedo perderlas. Cassandra y Anahí es todo lo que amo. Mi vida no tendría sentido si cuando llego a casa ellas no están.
No puedo imaginarme una vida sin la sonrisa de mi prometida y las risas de Anahí, esas que roban mi corazón.
La he jodido.
Si me vas a mentir, espero que valga la pena.
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One-shots.
Storie breviUn aspecto esencial de la creatividad es no tener miedo al fracaso - Dr. Edwin Land
