Por suerte para Yoongi, al llegar a la enfermería, el sangrado se había detenido. Más allá del dolor horrible producto del golpe, la encargada de la enfermería le entregó hielo cubierto por una tela para evitar una posible inflamación, y él solo se quedó allí, sentado en la camilla, haciendo presión. Los chicos lo habían llevado hasta allá, y luego volvieron a clases. Exceptuando Kim Seokjin, por supuesto, quien se sentía demasiado culpable por haber causado tal herida en su profesor. El alumno lo observaba sentado en una silla que se hallaba al frente de donde Yoongi estaba, con sus cejas tupidas arqueadas, como si planificara algo.
—No te muerdas las uñas, Seokjin —indicó Yoongi tranquilo. Su voz se oía como si estuviera resfriado debido a la leve presión que ejercía con el hielo en la nariz.
Seokjin se quitó los dedos de la boca, e inclinó su cabeza con la mayor de las vergüenzas.
—Disculpe, señor Min. En serio no fue mi intención…
—No fue a propósito, Seokjin. Basta —lo detuvo. Seokjin había pedido disculpas como mínimo unas veinte veces desde que llegaron allí.
—Pero…
—Deberías estar en clases ahora.
—Y usted en un hospital —argumentó Seokjin.
Yoongi rió.
—No es para tanto, pequeño.
Seokjin hizo un puchero de insuficiencia, y bufó.
Yoongi prosiguió:
—De hecho, deberías disculparte por aun no mostrarme tus cosas de Harry Potter —recordó Yoongi tomándolo con humor. Quizás si recordaba eso, Seokjin se calmaba un poco.
—Yo ni siquiera he grabado mis cosas de Harry Potter para mostrarselas a usted —se culpó aún más el chico, sacando el celular del bolsillo de su pantalón—... soy lo peor.
Yoongi rodó los ojos.
—Ya, estoy bromeando —dijo.
—No he tenido mucho tiempo —explicó Seokjin—. He estado yendo a la oficina de mi padre después de la escuela, y asisto a clases de natación, pilates y esgrima. Yo… conocí a un chico en las de pilates y también lo veo muy poco, porque llego muy tarde a casa.
Yoongi, más serio, se interesó mucho por aquel comentario de Seokjin.
Así que Kim había conocido a un chico…
—¿Conociste a un chico? —preguntó—. ¿Te agrada?
Seokjin sonrió, y vaya que no fue sorpresivo el hecho de que empezó a sonrojarse.
—Él es muy amable conmigo.
—Entiendo.
—Algunas veces nos vamos juntos de nuestras clases de pilates, pasamos a algún local a comer algo, o simplemente conversamos, y lo llevo a su casa en mi motocicleta.
—Vaya —Yoongi se impresionó mucho por esa información—. Qué interesante. ¿Y sobre qué conversan? —su tono, ya sea a propósito o no, sonó levemente divertido.
Seokjin se puso más nervioso que antes.
—Eh… algunas cosas. De Harry Potter, y l-la escuela, también de… de… ¡Billie Eilish!
Yoongi no tenía idea de quién era ese chico llamado Billie Eilish, pero de una cosa estaba seguro: Seokjin ocultaba información. Tampoco era tan terrible, seguramente ese nuevo amigo de pilates era algún pretendiente, o al contrario, a Seokjin le gustaba.
—Está bien, Seokjin —Yoongi no perdió su calma y tampoco lo presionó para que siguiera hablando—. Si tú tienes un amigo nuevo, y te diviertes con él, es genial. Pero recuerda que siempre debes hacer las cosas porque te gustan, y no por sentirte presionado a hacerlas. ¿Comprendes?
Seokjin lo observó un poco confundido, y el tono rosadito de sus mejillas se atenuó más aún. El muchacho tan solo con sus actitudes era muy transparente, y eso, para un orientador escolar, hacía las cosas mucho más fáciles.
Yoongi, implícitamente, le aconsejaba a Seokjin que fuera con calma con ese chico si es que pretendía tener algo más romántico con él. Kim era un adolescente, seguro deseaba experimentar un montón de cosas ahora que estaba descubriendo su orientación sexual, pero también debía ser precavido, sobre todo si recién conocía a alguien.
—Tendré cuidado, señor Min —respondió Seokjin, esbozando una sonrisa desganada.
—Lo harás —enfatizó Yoongi, ahora con un tono de voz bastante más serio.
Más tarde, cuando terminaron las clases y todos los alumnos partieron a sus casas, y aunque ya se sentía mucho mejor, Yoongi fue al hospital para descartar cualquier lesión que no podía ser detectada a simple vista: afortunadamente el golpe de Seokjin no había pasado a mayores.
Qué curioso muchacho, Kim Seokjin.
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JAYU #jinsu
FanfictionA Min YoonGi le gusta mucho su trabajo consistente en orientar a los estudiantes de una exclusiva escuela en Seúl. Habiendo llegado de Daegu a la capital hace muchos años atrás, y totalmente solo, desea ser el alivio de los jóvenes que (tal como él...