Capítulo 8. Lo que no debía sentir

333 22 7
                                        

Como si no fuera lo suficientemente difícil olvidar a Zacky, ahora me lo encontraba en la playa frustrando los planes que tenía de continuar mi vida como si nunca lo hubiera conocido y haciendo que mi mente se negara aún más en dejar ir su recuerdo y las horas que pasamos juntos.

Ciertamente cuando salí de casa más temprano ni siquiera imaginé verlo caminando por la orilla del mar a unos metros de mí pero ahí estaba, usando solamente un short negro holgado que colgaba peligrosamente de sus caderas hasta debajo de sus rodillas.
Buen Dios...

Me quedé momentáneamente paralizada viéndolo sin saber que hacer. Por una parte quería acercarme a hablarle y por otra quería esconderme de él y huír a algún lugar del mundo donde no pudiera volver a verlo. Quizás a algún bosque en medio de la nada sobreviviendo a base de semillas o algo así aunque en el fondo dudaba que eso me ayudara a olvidarlo.

Me mordí el dedo meñique indecisa ante qué hacer en ese momento pero cuando noté que él aún no se percataba de que yo estaba ahí, me dí el lujo de verlo a la distancia. Casi me sentí como una acosadora cuando mis ojos se negaron a mirar otra cosa que no fuera su cuerpo y cada movimiento que hacía pero no podía evitarlo. Había algo emocionante en ver a alguien que no tenía ni idea de que estaba siendo observado y yo lo estaba disfrutando mucho. También estaba dándole un buen vistazo a sus músculos y a los tatuajes que decoraban la mayor parte de su cuerpo y que mis dedos picaban por tocar. Maldita sea, el chico era sexy. Y yo estaba tan perdida por él.

Zacky caminaba tranquilamente con un gran perro a su lado que jugueteaba sobre las olas con un frisbee verde entre su hocico. Zacky de un momento a otro lo persiguió con una gran sonrisa en su rostro e intentó quitarle el juguete pero el perro se resistía sacudiendo su cabeza de un lado a otro evadiendo sus manos. El rió divertido chapoteando por el agua tras su perro y cuando por fin logró quitarle el frisbee lo lanzó en el aire.

Creo que mi corazón se derritió un poco en ese momento al verlo así. Tan feliz, tan relajado, tan lleno de cariño por su perro, tan... tan jodidamente perfecto. Sin aparentar nada para las cámaras o para los fans, sólamente siendo él mismo. Un Zacky que tenía un gran corazón pero que ocultaba detrás de toda su apariencia de chico engreído y que por alguna razón yo había logrado ver.

-¡Atrápalo Majesty! - Le dijo al perro que salió corriendo detrás de su objetivo. El frisbee voló por los aires cayendo precisamente a unos centímetros de mis pies que seguían enterrados en la arena con mis rodillas pegadas a mi pecho.
Mi corazón comenzó a palpitar con violencia despertándome de mi ensoñación al darme cuenta de que ya no había manera de que yo pasara desapercibida para Zacky y estuve tentada en meter mi cabeza bajo la arena sintiéndome demasiado avergonzada por haberlo mirado a lo lejos como una fanática acosadora.

Majesty llegó corriendo hasta el frisbee levantándolo con su hocico y me miró. Inmediatamente se acercó a mí moviendo su cola de un lado a otro y ofreciéndome su juguete como si quisiera que yo también se lo lanzara pero me quedé quieta. Dudé un momento antes de apartar mi mirada del perro y volteé a ver a Zacky que se encontraba parado en el mismo sitio desde donde había lanzado el juguete. La sorpresa cubrió su rostro al verme, haciendo que sus ojos y boca se abrieran un poco más. Obviamente él tampoco esperaba encontrarme en la playa. Parpadeó un par de veces recuperando rápidamente la expresión que habitualmente tenía de confianza en sí mismo y se acercó a mí.

-Sé que te gustó estar conmigo ¿Pero pasar la madrugada juntos no te fue suficiente, Jamie? -Me preguntó con su maldito tono burlón y odié que mi corazón se saltara un latido al escucharlo decir mi nombre.

-¿De qué estás hablando? Yo ya tuve SUFICIENTE de tí. - Le recalqué.

-Admítelo, viniste a la playa para buscarme. - Su gran sonrisa arrogante apareció y no pude evitar reír.

Afterlife  [TERMINADA]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora