Capítulo 43. El lugar donde pertenezco

119 4 2
                                        

La luz de las velas nos iluminaban mientras Zacky seguía encima de mí. Sus manos estaban puestas sobre el colchón a ambos lados de mi cabeza. Sus ojos miraban los míos fijamente como si estuviéramos en algún tipo de transe mientras entraba y salía de mi cuerpo con el ritmo perfecto para hacer que me perdiera completamente en un espiral que me iba acercando cada vez más a ese punto sin retorno.

Una fina capa de sudor cubría nuestros cuerpos que por primera vez estaban unidos en uno solo en completa sincronía y mientras Zacky seguía llenándome de él, no pude evitar contemplar el placer que era visible en su rostro que se contorsionaba en su entrecejo haciendo esa cara tan sexy que nunca habría imaginado ver en mi vida.

-Zacky... - Dije sin respiración. Su nombre era lo único que mi boca podía pronunciar en ese momento que se sentía como un sueño. Tan irreal y a la vez tan verdadero.

Él acercó su rostro al mío para besarme. Ésta vez no con delicadeza, sino como si su vida dependiera de ello.
Podía escuchar claramente los sonidos en la parte baja de su garganta que lo único que hacían era que mi cuerpo entero reaccionara junto con el suyo.

Zacky dejó de besarme para mirarme a los ojos sin dejar de moverse. Ví una urgencia creciendo en ellos que hizo que mi estómago se tensara.

-Dí que eres mía... Por favor... - Dijo como si la confianza que tenía en sí mismo se fuera al carajo. Como si de verdad quisiera que yo no fuera de nadie más -Dí que eres mía...

-Soy tuya - Le contesté con total sinceridad sin que él supiera que yo nunca podría haber sido de nadie más aunque quisiera porque él se había adueñado de mi ser en cuanto lo conocí.

Zacky pareció complacido con mi respuesta y su cadera se movió más duro. Más fuerte.

Yo abrí la boca incapaz de formar pensamientos coherentes en ese punto.

Toda mi mente le pertenecía a Zacky. Toda yo en cuerpo y alma era de Zacky. Todo mi maldito mundo era Zacky y no había forma de cambiar eso. Él. Sólamente él. Mil veces él por encima de cualquier cosa, por toda la eternidad...

-Dios... - Dije cerrando mis ojos fuertemente. Podía sentir que mi interior se apretaba y abracé con mis piernas su cadera instándolo a que fuera más adentro.

-Maldición Jamie - Dijo con un gruñido. Mordí mi labio totalmente inmersa en lo que estaba sintiendo.

Fuí consciente de cada parte de mi cuerpo como nunca antes. Mis manos tomaron entre mis dedos la sábana blanca que había debajo de mí sintiendo que había llegado al límite. Simplemente ya no pude evitarlo y me dejé llevar por completo cuando el universo entero pareció colisionar en mi interior.

Toda la tensión sexual que habíamos sentido por fin se liberó en ese momento.

Casi sentí que dejé de respirar cuando los espasmos de mi orgasmo me recorrieron como un nirvana de adentro hacia afuera. Cada músculo que había dentro de mí respondió alrededor de su miembro que de pronto sentí palpitar en mi interior.

-¡Maldición Jamie! - Zacky apretó mis caderas mientras daba 3 últimas embestidas antes de dejarse ir por completo.

Sacó su miembro justo a tiempo para que no cayera nada dentro de mí. Sus ojos se cerraron con el placer cruzando su rostro e hizo un sonido que caía absurdamente en lo erotico mientras subía y bajaba su mano rápidamente sobre la longitud de su miembro. Me pregunté si mis espasmos habían provocado todo eso en él y no pude evitar sentirme orgullosa de mí misma por eso.

Las fuerzas parecieron abandonarlo como me habían abandonado a mí y quedó encima de mi cuerpo que aún reposaba en éxtasis. Enterró su cara en la curva de mi cuello y nos quedamos así por lo que pareció una eternidad aunque no lo suficiente.
Mi ser ya lo extrañaba después de haber sabido lo que se sentía ser un mismo cuerpo, una misma alma.

Mis respiraciones estaban volviendo a la normalidad poco a poco así como sentía que las de Zacky también.

-Tu cuerpo es el maldito cielo justo como lo imaginé - Me dijo con su cara aún pegada a mi cuello provocando que mi cara ardiera.

Me pregunté cuántas veces él se había imaginado ese momento. Quizás las mismas que yo lo había hecho desde que nos conocimos.

-¿Zacky? - Contesté tímidamente.

-¿Sí? - Él alzó su rostro para mirarme.

-Ahora sé por qué las groupies te buscan como locas - Le dije con una sonrisita.

-Y aún no has visto nada, cariño - Respondió con esa mirada y sonrisa que podrían sin duda hacer que una monja renunciara a la castidad y mi cuerpo que se encontraba exhausto despues de haber atravesado ese orgasmo respondió nuevamente ante sus palabras que prometían tanto.
¿Cómo si quiera era posible eso?

-Vas a acabar conmigo - Dije más para mí que para él a lo cual sólo rió.

-No planeo eso. Sólo recuperar todo el tiempo perdido antes de conocerte.

-Tienes mucho trabajo que hacer entonces.

-No te preocupes, cariño. Tenemos toda la vida para recuperar todo eso y más.

Toda mi vida con Zacky...

Mi corazón casi se detuvo de emoción ante sus palabras, por imaginar toda una vida a su lado y que esa noche sólo fuera el comienzo de muchas más.
Deseé con todas mis fuerzas que así fuera.

Zacky se acomodó lentamente hasta quedar sobre su costado y lo igualé para estar cara a cara. Nos cubrimos torpemente con la sábana blanca completamente exhaustos.

Mis párpados pesaban y podía notar que los de él también. Todo mi cuerpo estaba totalmente relajado en ese momento. No dudaba de que en cualquier momento quedaría inconsciente.

-No sabes cuánto te soñé - Dijo Zacky en un susurro antes de ver cómo sus ojos se cerraban. Los míos le siguieron y en mi corazón guardé muy bien esas palabras como un tesoro invaluable antes de dejarme llevar en un profundo sueño.

Esta vez no había dolor, no había vacío ni oscuridad. Sólo ese sentimiento en mi pecho donde la calidez me envolvió y me protegió de todo lo demás.

Y yo a tí Zacky...

Afterlife  [TERMINADA]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora