Parte 2

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Katya

Cada mañana era igual, me despertaba con menos ganas de salir de mi cama. Me costaba mucho acostumbrarme a mi nueva casa, este Cuba es un país hermoso pero extraño España, extrañaba a mis amigas, a mis abuelos, mi antigua escuela… acá todo era diferente… pero nuevamente me tocaba adaptarme.
Mis padres trabajaban mucho, y casi nunca estaban en la casa, por culpa del empleo de mi padre siempre nos estábamos mudando. A veces por eso me costaba trabajo hacer nuevas amistades, y peor aún… temía enamorarme.

- ¡Katya!, ven a desayunar, casi nos vamos- Mi hermana toco a mi puerta, supuse que mi padre nos llevaría hoy a la escuela.

-Ya casi estoy lista, no se vallan sin mí-Aún estaba acostada, me levanté rápidamente y tomé un baño, saliendo de la ducha noté que había olvidado planchar ese uniforme azul que debía usar en la escuela. Solo me tomó unos minutos quitarle las arrugas mientras me cepillaba los dientes. En cinco minutos ya me había vestido, lo único que me faltaba era maquillarme.

- ¡Katya, ya nos vamos! – Camila volvió a tocar la puerta. - ¿Demoras mucho?

-No, ya casi termino- Tapé mi pinta labios y terminé de resaltar mis pestañas. Al salir del baño tomé mi mochila y abrí la puerta de mi cuarto para bajar al salón.

-Buenos días, demoraste bastante… ya casi me iba- Mi padre como siempre, andaba ya perfectamente arreglado con su traje negro y su corbata. Peinado hacia atrás tenía un aspecto bastante juvenil, siempre lucía elegante.

-Buenos días familia, ¿ya nos vamos pa? – En la mesa solo estaba mi padre terminando de desayunar de frente a mi tío Tony. Mi madre supuse que ya había ido a trabajar y en la cocina solo estaba la señora del servicio. - ¿Dónde está Camy?

Mi tío Tony se levantó de la silla y fue a darme un beso en la frente, como ya era costumbre. -Está esperando en el auto- me dijo dirigiendo su mano hacia la ventana de cristal que daba directo al parqueo. De allí se veía el Mercedes Benz de mi padre y a mi hermana sentada en el asiento trasero.

Me dirigí a la mesa para besar a mi padre, tomé una tostada y salí al jardín para esperarle.

-Katy ya nos vamos- Mi padre ya había terminado y nos iríamos ya a la escuela.

-Ya voy papá.

Cundo entré al auto noté que mi hermana estaba dormida en el asiento de atrás. Seguro había pasado toda la noche metida en el teléfono.

Cuando mi padre puso el auto en marcha, Camy despertó con el pelo todo alborotado, tal parecía que no se hubiera peinado.

-Kat, ¿cuando regresemos de la escuela nos vamos de compras?

-Mmm… vale, pero no tengo dinero- Al momento ambas observamos fijamente a papá hasta que sacó una tarjeta de su cartera mientras sonreía negando con la cabeza.

-Eres el mejor pa- Gritamos ambas a coro riendo. – Prometo que no gastamos mucho- Le dije con sarcasmo.
Solo faltaban dos cuadras para llegar a la escuela y el auto se detuvo en el semáforo, las calles estaban llenas de chicas y chicos de mi edad vestidos con el mismo uniforme azul que yo, mi hermana vestía el uniforme de secundaria y no veía a nadie de su edad por la ventanilla por lo que supuse que su escuela estaba un poco más distante.

-Ya llegamos, el chofer pasará por ti a las 4:00- Mi padre me besó en la frente y me abrió la puerta del coche.

-Bye enana- Me despedí de hermana y salí del coche, todos me miraban fijamente, no sabía que pensar, miré mi uniforme y mi cabello y todo estaba en orden, ¿que miraban tanto?...

Promesa InquebrantableDonde viven las historias. Descúbrelo ahora