Decido regresar a la división sin leer la carta, todos me miran asombrados por todos los papeles que llevo no puedo caminar así que decido ir a mi habitación a dejar las cosas, las deposito en la mesa más cercana comienzo a leer todas las hojas, una horas después termino no me asombran lo que leí pero con esto confirme que las mujeres del sereitei están locas, unas me confesaban su amor, otras adulaban mi belleza, otras me pedían consejo para declararse y las ultimas me dejan sorprendido ya que eran las declaraciones de hombres que en su mayoría conocía y que me invitaban a salir no lo creía, me levanto de mi cama y me percato de que ya es bastante tarde, Ikkaku debió haber acabado su entrenamiento hace horas decido salir para entregarle la carta de su admiradora, lo encuentro a medio pasillo no tuve que caminar tanto le hablo y le entrego la carta el me mira atónito
―¿qué es esto? Una lista de reclamos―me dice de forma sarcástica
―no una carta de una admiradora― le explico todo lo que sucedió cuando me encontré con Hisagi y él rechaza la carta
―no tengo tiempo para cursilerías, eso te lo dejo a ti―se da la vuelta para irse, lo detengo antes de que empiece su marcha
―al menos podrías leerla, y pensar que te parece no crees es descortés rechazar una confesión de una dama―la toma algo molesto, comienza a leerla, cuando termina la rompe y me dalos trozos de la hoja―eres muy desconsiderado debería aceptar y salir con ella así no te volverás un viejo amargado―le digo en burla
―entonces ya la habías leído―levanto mis hombros negando todo, pero no pude aguantar la risa lo que me hizo ver culpable ―aun así no tengo tiempo
Nuestra platica es interrumpida, alguien nos espira, a lo lejos puedo ver una sombra Ikkaku toma una posición defensiva hasta que la sombra habla y nos deja más intranquilos, era Hisagi, por el amor de dios, parecía un zombie, estaba pálido penas podía caminar estiro la mano intento decir algo, como en aquellos comics que leía Kuchiki-san del mundo real, sentía que en cualquier momento diría "cerebro" pero en lugar de eso se desplomo al suelo, Ikkaku y yo corrimos en su auxilio cuando por fin entendimos lo que trataba de decir
―la teni...la teniente...la teniente Kusajishi es...para... la teniente Kusajishi dénsela― fue lo último que dijo antes desmayarse
―tenemos que llevarlo a la cuarta división pero está lejos y es tarde tendremos que dejarlo aquí―lo llevamos a la habitación más cerca que era la mía, lo acomodamos en futón que tenia guardado para emergencias
―te lo dejo mañana buscamos a alguien, lo mejor será que descanse lo dejo en tus manos adiós― no pude decir ni una palabra ya que todo había pasado muy rápido. No quera que me dejara a solas con él y no porque me molestara cuidarlo, sino porque una de las cartas de confesión de hombres había sido de él.
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Aquella peluca
FanfictionEl amor toca la puerta. Vanidad y orgullo, todo esto pone en duda a Yumichika Ayasegawa. ¿Quién dijo que el amor es fácil? Nunca sabemos cómo recibirlo, y más cuando se trata de personas que apreciamos esto le sucede a un shinigami que poco a poco d...
