El otoño en Abdahía nunca era frío del todo. Evidentemente, no era tan cálido como el verano tampoco, sin embargo, las temperaturas suaves que llevaba consigo eran completamente soportables. No como el invierno en Sínsoca, tan frío como su propia gente.
Y no solía llover. Así que aquel sábado fue una excepción. Minghao no podría salir al jardín a pasear, y sólo miraba por la ventana. La mano de Soonyoung, quien estaba sentado en su cama, se paseó por su frente, y bajó por su mejilla.
—Las nubes están negras —comentó el menor, con algo de tristeza.
—Como el alma del rey Joshua —respondió Soonyoung, intentando hacerlo reír, para que olvidase de una vez que aquel día no podría salir afuera.
Y, efectivamente, rió.
—Soonyoung, eres un verdadero bobo.
—Lo soy, lo admito. Pero te he hecho reír.
—Ven aquí —pidió, abriendo sus brazos—. Túmbate conmigo en cama, y abrázame.
Y Soon se quitó los zapatos, y acató la petición de su adverso, tumbándose a su lado, tapándose con el edredón verde y abrazándolo, con fuerza, por la cintura.
—No puedes salir hoy, Hao. Pero podemos quedarnos así, juntos. Sin que nadie nos vea.
—¿Has cerrado la puerta con llave?
—Lo he hecho.
Minghao sonrió felizmente, y tomó el rostro del mayor entre sus manos, para depositar un pequeño beso en sus labios.
—Te amo, Soonie.
—Y yo a ti, Hao. Más que a nada, y más que a nadie.
—¿Tú crees que si... —comenzó el pequeño, agarrando la mano de su amado—... le decimos a Seungkwan lo nuestro, cambiará la ley? Odio que tengamos que escondernos. Quiero casarme contigo, y vivir contigo.
—También quiero eso, pequeño. Pero no va a poder cambiar una ley tan polémica sólo por un caso concreto.
—No es justo. Él puede...
—Mi vida, él puede acostarse con Hansol, pero no pueden ser pareja.
—Al menos pueden tener sexo sin que los torturen luego hasta la muerte... No es justo... Somos sus amigos, y hay más gente como nosotros.
Soon suspiró, y besó la frente de Minghao, apretándolo mientras un poco más entre sus brazos.
—Sé que no es justo. Pero es lo que la religión dicta. "Sólo la gran realeza podrá disfrutar de los placeres de otro cuerpo como el suyo".
Hao cerró los ojos. ¿Había dictaminado eso la Diosa? ¿De verdad? ¿O se lo había inventado alguien, diciendo que estaba entre los mandamientos de Daeni? Nunca podría saberlo. Pero estaba tan mal, era tan injusto no poder estar con la persona a la que amaba. Porque Minghao había amado a Soonyoung desde que eran niños, lo amaba en aquel momento, y lo amaría siempre, porque no había otro como él.
—Quisiera ser rey como Seungkwan, sólo para no ocultar lo nuestro —comentó el menor.
—Amor, tendrías que casarte con una mujer, y tener una familia con ella. Al final, lo importante, es la descendencia.
—¿Entonces el motivo, aparte de la religión, por el que lo nuestro está "mal" es porque no podríamos tener hijos al ser dos hombres?
—Sí, supongo.
—Pues qué tontería.
Soonyoung asintió, y le acarició el pelo a Minghao.
—Quisiera agarrarte la mano en público.
—¿No podemos huír a algún lugar en el que nadie nos conozca?
—Hao, mi vida, sería lo mismo. El castigo por... Lo que tenemos, es igual en todas partes.
Y Minghao se echó a llorar.
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abdahía ,, seventeen
Fanfictionseungkwan es rey de abdahía, y el resentimiento de joshua, rey de sínsoca, hacia él es tan fuerte, que haría lo que sea para acabar con este. - homosexual + heterosexual content ¡!