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Evie despertó con un gran dolor de cabeza, la luz del sol la encandilaba pero al acostumbrarse pudo ver a Millie, Sadie y Richie mirándola con preocupación.

—Evie, ¿cuántos dedos ves aquí? —le decía Richie mostrándole su dedo del medio haciendo que la chica rodara los ojos—, sí, está bien.

— ¿Qué pasó? —preguntaba la pelinegra confundida.

—En la pelea de los chicos, te caíste y golpeaste tu cabeza y te desmayaste por unos cinco minutos —explicaba Millie—, ¿vas a llorar?

Evie tenía unas ganas inmensas de hacerlo, ¿Por qué no? Claro, todo aquello había sido algo inventado por su cabeza. Ella no arreglaría las cosas con Finn, ya que el chico era muy orgulloso y ella no iba a perder su dignidad para hablarle, él había sido el que comenzó con sus estupideces, no ella.

Richie le dió la mano a Evie ayudándola a levantarse mientras los demás chicos salían de la casa de Beverly. Nadie preguntó nada de porqué Finn y Richie estaban con moretones, algún día esos dos iban a acabar matándose si los dejaban solos por dos minutos. Cada uno se montó en su bicicleta para dirigirse a algún lado.

—Oh, sí me encanta ser su portero —decía Richie mientras con Evie, pedaleaba alrededor de los demás perdedores— ¿No podían haber tardado más, joder?

—Cállate ya, Richie —habló Eddie.

—Sí, cállate Richie —siguió Max.

—Oh vale, que cierre la boca el bocazas, loquillo. Yo no soy el que ha fregado el baño y se ha imaginado que su lavabo a acabado como la vagina de la madre de Eddie en Halloween —se seguía quejando el chico.

—No se lo ha imaginado. Yo... —habló Bill— Yo, t-también he visto algo.

— ¿También has visto sangre? —preguntó Eleven.

—Sangre no... he visto a G-G-Georgie, parecía tan real, parecía que era él, pero había u-un...

—Payaso... —habló Eddie— Evie y yo también lo hemos visto.

Miraron a Ben, él asintió. Luego a Stan, también asintió. Y por último a Beverly, ella también asintió pero los otros chicos negaron ya que no lo habían visto, no allí.

—Esperen ¿Eso es algo que solo ven los vírgenes? ¡¿Por eso yo no he visto una mierda?! —habló Richie frustrado. Evie soltó una pequeña risa ya que amaba esa parte de la película.

—Oh mierda, es el coche de Belch Huggins, es mejor que nos larguemos.

—Sí... —asintió Richie.

—Esperen ¿E-esa no es la bici del c-chico que estudia en c-casa? —preguntó Bill.

—Sí, es la de Mike —habló Eddie haciendo que Mike lo mirara confundido—. Otro Mike.

—Ah, vale.

—Tenemos que ayudarlo —decía Beverly.

— ¿En serio? —habló sarcástico el de lentes recibiendo un zape de Sadie.

—Sí —dijeron Millie, Eleven, Max y Will al unísono.

Todos se bajaron de las bicicletas y las tiraron al piso (menos Stan, él la dejó parada) Y corrieron hasta llegar a un pequeño lago. Al otro lado estaban cuatro chicos. Uno moreno estaba en el piso y los otros tres pisandolo y pateandolo. Henry tomó una piedra dispuesto a pegarle al chico en la cabeza.

— ¡Hey tú, idiota! —le gritó Jack al chico para llamar su atención.

Le lanzó una roca en la cabeza que hizo que cayera mientras los demás chicos llegaran hacía donde estaba ella. El moreno cruzó el lago hasta llegar a ellos, los chicos lo ayudaron a levantarse.

— ¡Muy buena puntería! —le decía Max sonriente al chico.

—Gracias, roja —le guiñó un ojo.

Todos tomaron unas piedras que se encontraban en el piso.

—Bueno, al parecer ustedes inútiles están tan urgidos que tomaron a las primeras perras del camino, pero no se preocupen, si quieren con Beverly pídanselo de una buena manera, como yo lo hice —dijo el chico poniéndose de pie— Oh, parece que hay otras personas más en su grupo... otras zorras.

— ¡¡Cállate idiota!! —gritó Ben a todo pulmón lanzándole otra roca al chico.

Beverly lanzó otra y luego comenzaron a lanzar más.

— ¡Guerra de rocas! —gritó Richie pero antes de terminar una roca le dio en la cabeza provocando que cayera.

— ¿Estás bien? —preguntó Sophia agachándose a su altura.

—Necesito un beso de Evie para sentirme mejor —el chico sonrió mientras Sophia tomaba sus mejillas para plantarle un beso en una de ellas—, eso también funciona.

Así empezó una guerra de rocas entre los perdedores contra los bravucones. Los chicos cada vez se acercaban más, al final, esos idiotas se fueron corriendo como unos bebés.

— ¡Ve a joder a tu padre imbécil sin estilo! —gritó Richie sacándole los dedos del medio de sus dos manos.

Comenzaron a caminar lejos de ahí y por instinto Richie tomó la mano de Evie haciendo sonreír a la chica. Podía intentar algo con Richie, ¿no?

—Gracias chicos, pero no hubieran hecho eso por mí, ahora irá por ustedes —habló Mike H.

—Ah, ¿Quién, Bowers? Estamos acostumbrados —decía Eddie.

—Supongo que eso es algo q-que todos tenemos en común —habló Bill.

—Sí, desescolarizado. Bienvenido al club de los perdedores —le dijo Richie—. Al igual que todos ustedes —señaló a los demás chicos.

Luego de unos minutos, llegaron al festival de Derry. Vieron un cartel que decía que se buscaba a un tal Edward Corcoran que estaba desaparecido. Evie estaba mirando a Richie tocar una tuba, luego el chico comenzó a forcejear con el señor del instrumento haciendo que ella riese.

—Dicen que han encontrado trozos de su mano destrozados cerca de la torre depósito —hablaba Stan.

—Un día le presté un lápiz —dijo Ben.

—Pues ahora no te lo devolverá —habló Noah.

Bill miró debajo del cartel de Edward y se encontró con un cartel de una chica llamada Betty Ripsom.

—Es como si nos hubiéramos ol-v-vidado de ella al desaparecer Corcoran —habló Bill.

— ¿Esto no va a acabar nunca? —preguntó Stan mirando de reojo a Bill.

— ¿De qué hablan? —preguntó Eddie llegando con dos helados.

— ¿De qué quieres que hablen? —preguntó Richie tomando un helado de los que cargaba Eddie.

—Yo creo que sí acabará, al menos por un tiempo —habló Ben.

— ¿Qué quieres decir? —preguntó Jack.

— Estuve revisando en mi investigación y estuve anotando sucesos importantes, la explosión en 1908, los Bradley en el 35 y el Black Spot en el 62 —decía Ben— Y ahora los niños se pierden, entendí que esto puede pasar cada...

—... Veintisiete años—dijeron Ben, Bill, Finn, Sadie, Millie, Noah, Jack, Jaeden, Wyatt, Sophia y Evie al unísono para luego comenzar a reír.

IT: LA DIMENSIÓN DESCONOCIDA.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora