Evie despertó con un terrible dolor de espalda debido a la posición en la que había dormido anoche. Todos los chicos estaban profundamente dormidos en diferentes posiciones y algunas muy raras.
La chica se fijó en Finn, el cual estaba en medio de Mike y Richie los cuales lo estaban abrazando como si fuese un peluche. Se aguantó una carcajada y lentamente salió de la habitación.
Hoy tendrían que ir a casa de Eddie a buscar algunas cosas para ir a los Barrens. Pero no todos podían entrar, entonces sólo entrarían en club de los perdedores junto a ella.
— ¿En qué estás pensando? —escuchó una voz a sus espaldas, por un momento llegó a pensar que seria Sadie. Pero sólo era su personaje, Max.
—No es importante —Evie se encogió de hombros mientras observaba a la chica sentarse a su lado.
—Tú no eres la Evie que nosotros conocemos —decía la pelirroja—, puedes ser muy parecida a ella. Pero simplemente no lo eres.
— ¿Cómo lo sabes?
—Porque no abrazaste a Elev cuando la viste —rió—, esa estúpida siempre la abraza y siempre está con ella y con Mike —rodó los ojos.
—Espera..., ¿Te caigo mal?
— ¿Tú?, no —negó—. Evie. —la chica quedó más confundida— Me caíste bien, además se ve que estás pendeja.
—Oh, ¿Gracias? —ambas rieron.
—Buenos días... —ambas voltearon encontrándose con Stan el cual parecía haberse despertado recién. Se sentó frente ellas—, me duele horrible la espalda —se quejaba—, por cierto, chicas... Ya todos están despiertos.
.
Pasadas unas horas después los chicos se dirigieron a casa de Eddie en sus bicicletas (las cuales habían aparecido en el garage por arte de magia). Los dieciséis chicos se estacionaron frente a la casa del antes nombrado y sólo cinco entraron al hogar del pecoso, para no alertar a su madre.
—Lleven lo que quieran, excepto las galletas, son de mamá —decía Eddie. Evie sintió una pizca de emoción ya que esa frase estaba en la película—. Oye Bill, primero dijiste los Barrens y luego el alcantarillado, dime... ¿Y si nos descubren?
—El alcantarillado es una obra p-publica, y somos el p-publico, ¿No? —Eddie le dió la razón.
Richie abrió un estante y miles de píldoras y cosas para enfermedades se hicieron presente.
—Eddie, ¿Estás píldoras anticonceptivas son tuyas? —hablaba Richie con gracia.
—Sí..., las guardo para tu hermana. Son cosas privadas, ¿Por qué abres eso?
Evie no pudo evitar reír junto con Stan al escuchar aquello, le había callado la boca al de lentes.
Los chicos caminaron lentamente hacia la puerta, tratando de que la madre de Eddie no los viera, pero ya se sabía que iba a escucharlos.
—Eddie..., cielo ¿A dónde van con tanta prisa?
—Iremos a mi p-patio señora, tengo u-un...
—Un nuevo palo de cricket, oye sólo escupelo B-B-B-Billy —hablaron Richie y Evie (la cual no pudo evitar decir aquello) al unísono.
—Está bien cielo. No juegues en el pasto exclusivamente si lo acaban de cortar, sabes que no le ayudan a tus alergias —Eddie iba a caminar dispuesto a irse pero su madre lo detuvo de nuevo—, ¿No se te olvida algo?
Eddie caminó a regañadientes hacia donde su madre y le besó la mejilla, haciendo que Richie riera.
— ¿Quiere que yo también le de uno, señora K?
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IT: LA DIMENSIÓN DESCONOCIDA.
Hayran Kurgu❝¿Otro Richie? ¡Pero más feo!❞ © diorsthea » 𝗠𝗮𝗿𝗶𝗮𝗻.
