Capítulo 23

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Sasha



Me senté en el sofá que estaba en la ventana de la habitación de los gemelos Parker y Enzo. Apenas y había pasado un día desde que desperté y todos aquí me trataban como si fuese un niño pequeño que no sabía lo que pasaba. Lo único que me dolía y que no tenía en mi vida, era a Seth.

Ni siquiera tenía cabello, se suponía que debía de irme después de mi cumpleaños, pero estaba encerrado en una habitación en donde los dueños ni entraban, sólo a buscar ropa y luego se iban. Mi casa, ese lugar estaba siendo demolido por los hombres de Frederick, y lo único que sacaron de ese lugar fueron mis cosas, las demás, las dejaron ahí para que desapareciera.

La puerta de la habitación fue abierta y todos entraron con bolsas de regalo y globos. Incluso me cantaron feliz cumpleaños en español, algo que no pensé que harían por mí.

— Feliz cumpleaños, Sasha — Aiden se acercó a mí con un pastel en las manos — Tuvimos que pasar la noche completa tratando de aprendernos una canción en español y esta fue la más fácil.

— Muchas gracias — el pastel fue colocado en mis piernas — No tenían que hacerlo.

— Ya eres todo un hombre — dijo Frederick, y mordí mi labio.

— Dejó de ser un niño desde hace meses — dijo Frederick, y mis mejillas se sintieron calientes.

— Estás avergonzando al hijo que siempre quise que no pudiste darme — Aiden golpeó su brazo — Sólo Mathew es mi hijo favorito.

— Estamos aquí y Yeray no puede defenderse, pero nosotros podemos hacerlo por él — dijo Parker, y dejé salir un suspiro silencioso.

Tenía velitas pequeñas y mi nombre estaba en él. En lo que ellos discutían, pedí mi deseo y luego las apagué con Hera sentada a mi lado, quien me pasó el cuchillo junto con dos platos en lo que los otros seguían con sus cosas.

— Ya sopló las velas y ustedes discutiendo — dijo Hera, llevándose una parte del pastel a la boca — Y fui la primera, otra vez. Se siente bien ser la novia de Sasha.

— Eres una...

— Soy mejor que ustedes, son los números dos en todo — le sacó a ambos la lengua — Coman y luego largo de aquí.

— ¿Y tú quien te crees? — preguntó Aiden, divertido.

— Su única novia, el amor de su vida...

— Te mantendremos lejos de Mikel por el resto de tu vida — Hera hizo silencio — Te enseña muchas cosas que no sirven.

La niña se quedó en silencio comiéndose el pastel. Iba a tomar un plato con mi mano lesionada, y me sentí tan impotente en ese momento. Mathew se arrodillo y me ayudó a terminar de partir el pastel.

— Mi hijo Yeray te manda felicitaciones por tu cumpleaños y que espera conocerte en algún momento — dijo Frederick — Quiere conocer a la persona por la cual dice que lo hemos pasada al tercer lugar.

— Me siento ofendido — dijeron ambos gemelos.

— Necesito mi teléfono — hablé, llamando la atención de todos — Debo de llamar a alguien.

— ¿A Julián? — preguntaron ambos gemelos y yo asentí — No.

— Lo que sea — le pasé el pastel a Aiden — Quiero estar solo.

— Aquí tienes — Frederick me pasó mi teléfono — No está en las mejores condiciones, pero sirve para lo que quieres hacer.

— Gracias.

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