Cap. 3 Spread your Little Wings.

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A tan sólo un día de marcharse del país los nervios podían más que alana, a pesar de que en la última semana había estado esforzándose con el idioma y sus lecciones, aún sentía mucha inseguridad a pesar de tener muy buena pronunciación, solía sentarse a practicar frente al espejo, leer hasta por tres horas una historia en inglés con más de 100 capítulos al igual que solía hablarle o tratar de decirle constantemente frases y palabras en inglés a su madre, refiriéndose a objetos, comida, colores y obvio en sus conversaciones no podía faltar Queen como tema de intermedio.

—madre, ¿a que hora me llevaras a la escuela?—
-Pregunto alana mientras desenredaba su cabello recién enjuagado.

—iremos más tarde así que prepárate.
-dijo su madre desde la habitación principal

—bien.
-respondió soltando un suspiro.

El vuelo salía a las 8 p. m. y su inseguridad era tanta que no sabía ni siquiera como sentirse, alana sentía una presión muy grande en el pecho y la fobia de subirse al avión era tanta que su corazón latía al mil por hora, sus manos temblaban y comenzaba a sentir náuseas de tan solo imaginar la idea de subir a un avión.

Alana terminó de desenredar y secar su cabello. Con rapidez se dirigió a su habitación la cual se encontraba vacía y sin ningún mueble donde se pudiera recostar, el suelo estaba completamente limpio por lo cual optó por tirarse bruscamente en este.

A pesar de que le dolía la idea de tener que dejar el hogar donde pasó mayor parte de su infancia se sentía sumamente emocionada por el echo de viajar a otro país y más si era inglaterra lugar donde siempre había deseado vivir.

El frágil cuerpo de la joven yacía descansando sobre el suelo húmedo y frío de la habitación, postrando su mirada al techo la mente de alana divagaba entre todos los recuerdos de su infancia, entre buenos y malos momentos que había vivido en cada rincón de aquel cálido hogar, estaba llena de sentimientos, felicidad, melancolia y rencor, todo al mismo tiempo.

—Alana, ¿ya estas lista?—
-preguntaba su madre llamando hacía su habitación.

—voy, espera un momento.
-respondió levantándose repentinamente del suelo.

Parecía que el tiempo se había pasado volando, cada que alana solía perderse en sus pensamientos el tiempo se iba demasiado rápido más sin embargo ya estaba acostumbrada a vivir este tipo de trances.

Alana dio un último respiro con aroma a su hogar, sus ojos se llenaron de lágrimas por el sentimiento que le causaba la despedida, la joven llena de sentimientos encontrados corrió inmediatamente a los brazos de su madre, necesitaba el consuelo de la persona que le había dado la vida en un momento tan difícil como este, puesto que no había otra persona que pudiera entender lo mucho que le dolía abandonar el lugar que la vio crecer.

La joven bajo rápidamente hasta donde se encontraba su madre, con lágrimas en los ojos y un vacío inmenso invadiendo su ser abrazo repentinamente a su madre envolviéndola con sus largos y delgados brazos.

—madre perdóname, tal vez te falle, pero lo siento no estoy lista, voy a extrañar todo esto .
-decía entre sollozos y llanto.

—hija, entiendo perfectamente como te sientes, pero no podemos posponerlo más, hoy es el día y se que cuando aterricemos en Inglaterra todo va a estar bien, tómalo como una nueva oportunidad de empezar a vivir, empecemos de nuevo juntas, lejos de aquí.
-respondió su madre envolviéndola en un cálido y suave abrazo.

Alana se separo del cuerpo ajeno para poder limpiar las lágrimas que comenzaban a brotar de sus ojos, con pesar y entre sollozos le respondió a su madre

My life is real (Queen). Donde viven las historias. Descúbrelo ahora