Capítulo 6: "Peor que una prisión"

472 22 6
                                        

—Empecemos desde el principio.

Un hombre vestido para la guerra, con un traje negro que mostraba dureza, caminaba de un lado a otro con las manos atrás por toda la habitación. Khoni estaba sentada en una de las sillas que tenía la mesa de metal, tenía las manos esposadas y en todo momento mantuvo la cabeza gacha. Se le veía apaciguada, serena, y sobre todo, exhausta.

Había pasado las últimas horas en ese cuarto, repitiendo una y otra vez lo mismo pero aún así no era suficiente, el soldado quería más. Él estaba seguro que no le estaba diciendo todo, y supuso que era cuestión de tiempo para que ella terminara cediendo.

—¿De dónde conoces al señor Evernovick?

—Lo conocí hace unos días —dijo ella de manera automática, y suspiró para volver a empezar—. Había entrado en donde él trabaja, pero no supe que era propiedad privada hasta que él mismo me lo dijo. Pero no me delató con las autoridades…

Contó por enésima vez cómo conoció a Geoff Evernovick, un científico que provenía de una familia reconocida y adinerada. Sus padres murieron cuando era un niño, y creció en el cuidado de su abuelo, el último Evernovick que quedaba aparte de él.

El apellido tenía su historia, por su sangre corría un linaje antiguo, se dice que fueron de los primeros humánidas en aparecer en el planeta, pero nadie podía asegurarlo, y ningún Evernovick quiso decir algo al respecto.

Aunque Khoni desconocía todo esto, no le dio mucha importancia, y en algún punto terminó por cansarse que el hombre le siguiera hablando de él, que contara sobre su familia y comentara sobre ellos como si los conociera. Tuvo que soportarlo aún más cuando llegaba en la parte que hablaba de él como un delincuente, la manera en que se expresaba ante su familia y el desprecio que les tenía. Y cuán agradecido estaba con ella por darle la oportunidad de encerrarlo para que se pudra y reciba lo que se merece. Él se convertiría en el hombre que capturó al último Evernovick que quedaba, y le darían una medalla de honor por eso, según creía.

—Eso es todo.

—¿Por qué fue a ese sitio? —El solado apoyó las manos sobre la mesa— ¿Qué estaba buscando? ¿Qué intentaba hacer allí?

Khoni no respondió las preguntas, al igual que no lo hizo la primera vez que las hizo. Era probable que por eso es que el hombre se mostraba tan insistente, porque ella seguía callándose cada vez que llegaban a esa parte de la interrogación.

—Parece que aún no está lista para hablar. Te daré un poco más de tiempo, y si cuando regreso aún sigues sin responder, pasarás la noche en una celda.

Salió por la única puerta que había en la habitación.

La muchacha se recostó sobre la mesa para aprovechar la soledad y descansar un poco. Se preguntó si Geoff estaría bien, tal vez lo habrán maltratado, o probablemente ya lo dejaron pudriéndose en una celda, tal cual había dicho el hombre.

No recordaba cómo llegó hasta aquí, si siquiera seguían en la capital, tal vez hasta haya salido fuera de los límites, en donde el aire era tan tóxico como el ácido. No podía saberlo, y nadie tampoco nadie se lo diría.

Su vida como universitaria estaba ahora tan lejos que parecía haber sido solo un sueño. Ver a su padre con esa otra mujer ya no le dolía tanto, solo suspiraba en nostalgia, lo extrañaba demasiado para sentir algún resentimiento por él. Ahora mismo lo necesitaba.

Su madre, Neydhan, ¿estarán preocupados por ella? ¿Sabrán siquiera que se la llevaron? Probablemente sí. Ella debió de regresar el domingo, y sentía que pasaron años desde que vio la luz del día.

Greener #1 (borrador)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora