Capítulo 1: "La defunción inicial"

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El día de Khoni inició con su usual despertador atacándole el rostro. Naydhan, un pequeño de cabellos acaramelados y risas encantadoras jugaba con el rostro de su hermana mayor como si se tratara de una plastilina. Ella no tardó en despertar y notar el mismo entusiasmo que aún mantenía a pesar de que lo había estado haciendo a diario, no parecía mostrar pizca de aburrimiento, como si cada mañana se le ocurriera este brillante plan que lo divertirá a montones.

Pero Khoni no dio señales de despertar, pues también tramó algo. Esperó el momento adecuado para agarrar al pequeño y atraerlo al interior de las sábanas, y allí atacarlos con cosquillas.

—Muy buenos días para ti también —saludó, sin detener el ataque.

El niño se retorcía como gusano, y hasta lágrimas le salieron por tanto reír. No podía seguir aguantando y pidió una tregua.

—Khoni, espero estés despierta o llegarás tarde… —La madre de ambos, una mujer esbelta que traía una coleta larga y rubia se apoyó en el marco de la puerta y se cruzó de brazos al ver la escena de los dos menores—. Deja de torturar a tu hermano y alístate para la escuela —ordenó con voz queda, como si esta no fuera la primera vez que dice tales palabras, y sabía muy bien que tampoco iba a ser la última.

—Cinco minutos más —pidió la mayor. Notó que su hermano estaba por protestar así que lo sujetó de manos y piernas y le cubrió la boca antes que dijera algo—. Dani también quiere, ¿cierto, hermanito?

El pequeño se retorció lo más que pudo pero no pudo salir del agarre y solo consiguió que Khoni sonriera por la gran diferencia de fuerzas que tenían.

—Así que quieren cinco minutos más —dijo la madre con un tono insinuante y luego calló.

Khoni guardó silencio y hasta aguantó la respiración para comprobar que siguiera allí, un temor le recorrió el cuerpo, advirtiéndole que era imposible que ganara tan fácilmente. Comprobó que su presentimiento estuvo en lo correcto al sentir un gran peso sobre ella. Su madre había tomado vuelo para saltar encima.

—Claro que les daré cinco minutos —añadió la madre—, es más, hasta haré de cobertor para que no pasen frío.

Por más delgada que luzca, que tenga la suerte de lucir unas buenas curvas, sabía bien cómo triplicar ese peso y convertirla en una tonelada de cemento.

—¡Me levantaré, me levantaré! —gritó la hija con desesperación de conseguir algo de oxígeno— ¡Prometo levantarme, bañarme bien rápido y bajar enseguida! ¡También lavaré los trastos y sacaré la basura! ¡Haré lo que me pidas pero no me mates!

Estuvo por ponerse verde cuando la madre se levantó y sonrió ante el triunfo. Naydhan aprovechó que su hermana se concentraba en respirar y salió corriendo de la habitación riendo.

—No creas que te me vas a escapar, pequeño, tú también te bañarás o recibirás el mismo castigo de tu hermana —advirtió la madre saliendo tras el pequeño.

Khoni permaneció así por unos minutos, mirando al techo y respirando agradecida de haber salido con vida de esa.

—¿Qué planes tienen para hoy? —preguntó la madre mientras bebía de su café y observaba desayunar a su hijos.

Los hermanos se miraron por varios segundos, decidiendo quién sería el primero en hablar.

—Sacar buenas notas —dijeron al mismo tiempo.

Su madre enarcó una ceja de escepticismo, aparte de que no le hizo gracia esa broma no le gustó que no lo hubieran dicho en serio.

—Entregaré mi reporte de biología, recibiré nuevos aplausos en clase de gimnasia, pasaré vergüenza en clase de historia, tendré un examen sorpresa en lenguas antiguas, y vendré a casa arrastrando los pies por el tan largo día que tuve.

Greener #1 (borrador)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora