Capítulo I: Problemas

3K 228 17
                                        


Parte I

Cloud Rescess

Capítulo I

Problemas

Las hojas de otoño caían lentamente debido a la suave brisa proveniente del norte. Su cabello castaño de encontraba ondeando lentamente creando una tranquilizadora sensación en él y en su revoltoso marido, pues este sonreía y emitía risitas al momento en el que sus hebras chocaban.

Era una tarde normal y tranquila. Él se encontraba apoyado sobre un gran árbol tocando su guqin junto a Wei Ying cerca de él, el cual estaba recostado contra su pecho y provocando una suave melodía proveniente de su flauta. Los dos sonidos se complementaban totalmente, así formando una cálida sensación.

—Hey, Lan Er-gege —dejó de tocar el guqin para prestarle atención al de ojos grises, el cual empezó a acercarse a gatas a los labios de su marido con una sonrisa traviesa—. ¿Me das un beso?

Eso no necesitaba preguntarse. Lo tomó del mentón y lo guió directamente a sus labios para besarlo con mucha ternura. Este beso al principio fue algo lento y muy romántico, pero lentamente Wei Ying rodeó con sus brazos al de túnica blanca con el objetivo de volver más profundo e intenso el toque entre sus labios. Lan Wangji captó lo que quería hacer su esposo, así que lo atrajo más a él sujetándolo de la cintura.

—¡Lan Wangji!

Y pararon frenéticamente al ver a un Lan Qiren algo incómodo y con el seño fruncido acercarse. Wei Ying al notarlo solamente hizo un gesto disgustado y molesto. ¡Él sólo quería tener su "todos los días, son todos los días"!; sin embargo, digamos que Wei Ying y el de barba de chivo no se llevaban para nada desde que contrajo matrimonio con el Lan, ya que cada vez que trataban de ser íntimos este los molestaba o trataba de separarlos con excusas. Ya quería verlo sangrar de nuevo.

—¡Hola, Lan Qiren! —saludó forzadamente de forma muy animada Wei Ying, rescostándose en el pecho del su esposo para acariciarlo y provocar más al Lan mayor—. No sabía que le gustaba pasear por estos lugares tan alejados.

—Ese no es tu problema —respondió cortante—. Wangji, te vine a recordar que tenemos una reunión importante con el consejo. Recuerda vestir a tu marido apropiadamente para verlos en este momento. Me retiro.

Cuando el senior Lan se fue, el de ropajes negros preguntó:—. ¿Y cuándo pasó eso, HanGuang-Jun? —hizo un puchero y se separó de su prometido con los brazos cruzados—. Esos viejos me odian ¡seguro me tratarán de expulsar nuevamente!

—No se los permitiré —le dijo serio y lo abrazó—. Pero me dijeron que tenía que llevarte a ti y a Lan SiZhui.

Esto ya no le gustaba a Wei WuiXian.

—¡Nooo! —se paró tomando su flauta en el proceso y se alejó dando grandes pasos —. ¡No le llevaré a mi querido hijo a esos viejos! —agitó los brazos y fue directamente al Jinshi, lanzando la puerta luego de ingresar. Lan Wangji contó tres segundos y sonrió levemente al ver como se abría nuevamente la puerta—. ¡Y no planeo ponerme esa ropa de luto y la cinta de nubecitas! —lanzó la puerta nuevamente.

Se paró y siguió a Wei Ying.

—Está prohibido gritar, padre —. Lan SiZhui se acercó a Lan Wangji para ingresar junto a él al Jinshi, tendrían que convencer a Wei Ying juntos—. ¿Papá ya se enteró de la reunión con el consejo?

—Hmn.

—¿Y no quiere ir ni ponerse la túnica?

—No.

—Yo tampoco quisiera ir a ver a los ancianos del consejo —vió como su hijo ponía una cara de cachorrito—. Cada vez que voy siento que me van a expulsar de la secta. Y parece que ahora están más cerca de lograrlo.

Y ese era el problema.

Desde que la secta Gusu Lan se había enterado que Lan SiZhui que era el último sobreviviente de lo que fue alguna vez la secta Qishan Wen—luego de haber recuperado archivos antiguos pertenecientes a los integrantes que se encontraban en Yinling, hechos por la secta Lanling Jin—, habían tenido demasiados problemas para convencer al consejo que su hijo no tenía la culpa en ese entonces, ya que era un pequeño de cinco años. Además, al ser uno de los hijos de las ramas principales de la secta, los otros los tenían en la mira.

—¿Padre? —volteó a ver a su hijo, el cual se lo notaba nervioso—. ¿Qué haremos si me expulsan de la secta, o a papá?

—No lo permitiré. Te lo juro —se acercó al menor y lo abrazó, sintiendo como este ocultaba su rostro en su pecho y hacia más fuerte el agarre buscando consuelo—. Si los expulsan, me están expulsando a mí.

—Iré por las túnicas de papá.

ResentmentDonde viven las historias. Descúbrelo ahora