Sus débiles manos intentaban detener el líquido carmesí que cada vez se extendía más sobre el frío suelo, mezclándose con la tierra del lugar.
Gruesas gotas de lágrimas caían de sus divinos ojos para luego resbalar y perderse sobre la piel de su contrario.
El brillo de los ojos verdes comenzaba a apagarse poco a poco. Las grietas aparecían lentamente sobre su cuerpo y la culpa invadía cada rincón de su ser, mientras intentaba calmarse con una sonrisa amarga que apenas lograba sostener.
—Estarás bien, ¿no?
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"Linda Francia"
أدب الهواةSu piel duele,pero aún así se aprietalos labios para no gritar de dolor
