Solo había un dulce que Konrad se quería devorar
Pero no estaba en el menú de esa tienda de dulces
Por suerte el pastel de chocolate de Ian si estaban
Entonces, ¿por qué no aprovechar?
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5 semanas antes
¿Cuantas veces su primo lo había traído sólo a este local esta semana?
¿3? ¿4?
Si fuera a contar las veces sólo ese mes le faltarían dedos para enumerar todas las veces.
Ian miró a su primo sentado frente a él en la mesa de esa tienda, el mayor no lo notó porque estaba muy enfocado siguiendo a alguien con la mirada, parecía perdido y muy sumergido en sus pensamientos, de pronto Ian vio como el platinado parpadeó sobresaltado y esquivó la mirada hacia el menú sobre la mesa.
-¿Ya elegiste Ian?- preguntó en su habitual tono amable pero el menor lo conocía muy bien, se estaba esforzando para no volver a mirar a la persona que siempre veía venir a ver con la excusa de que su primo menor quería dulces.
Ian siguió encarando a su primo, no dijo nada.
Una chica latina se acercó con una sonrisa suave y mejillas sonrojadas, aun después de dos meses trabajando en ese local le apenaba usar ese uniforme, orejas de conejo y un traje parecido a el de una sirvienta, Mafe agradecía que sólo fuera similar y no se tratará de un traje maid de una hecho para que los niños estuvieran más cómodos en ese lugar.
Ella se sorprendió unos segundos en ver quienes eran los que estaban sentados en esa mesa, luego soltó una risa corta pero sonora.
Konrad la miró de reojo y Ian volteo a verla.
-Te saldran caries si sigues comiendo tantos dulces todo el tiempo, Ian- Mafe se había acostumbrado al silencio del primo mayor y a las expresiones serias que esos chicos siempre llevaban o ¿Se estaría confundiendo de hermano? -. ¿Lo mismo de siempre?- preguntó hacia los dos, ellos solo asintieron, ella volteó a ver a Konrad, éste ya la miraba fijamente y la castaña no pudo evitar sonrojarse y esquivar la mirada por uno segundos, siempre tenía esa profunda-. ¿No pedirá nada esta vez tampoco, señor Shackson?
Ian miró a su primo, Konrad entreabrió para contestar.
Si tenía algo para pedir pero no estaba en el menú.
-No- contestó y dejo de mirarla, Ian levantó una ceja.
Ella sonrió y se retiró, siquiera anotó el pedido porque lo tenía grabado en la memoria, siempre era un trozo de pastel de chocolate con un vaso de leche y uno que otro dulce que acompañar.
Konrad no pudo evitar dirigir la mirada a sus piernas expuestas por la falta corta que usaba.
-Tiene razón, me saldrán si vengo aquí más veces... Primo-comentó el menor y Konrad se sobresaltó.
-Si te cepillas bien los dientes, no- contesto efusivo y dando por terminada la discusión.
Ian se encogió de hombros, si su primo quería traerlo ahí entonces sólo aprovecharía no podía quejarse, le encantaban los dulces.
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Entre Vecinos
Dla nastolatkówDesde pequeños, papá nos inculcó odiar a nuestros vecinos del frente. Y se me hacía fácil. Nuestras empresas se odiaban Al igual que nuestras familias y amigos. Apuesto a que hasta nuestras mascotas lo hacían. Hasta que llego ella. En algún mome...