— ¿Dónde está?
Kongpob exclamó sujetando con fuerza su pelo. Su habitación estaba toda desordenada y el ya no sabía dónde más buscar.
Miro una vez más en su ropero, en la mesa, en la cama e incluso en la caja donde desde un principio estaba, pero para su mala suerte el papel maligno no se encontraba en ninguna parte y el ya estaba teniendo un claro ataque de pánico. La última vez que la había visto era hace dos días atrás.
¿¡Dónde podría estar!?
— ¿Kong? ¿Pasa algo?.
Rápidamente el mencionado se giró mostrándose en pánico y corrió a tomar a su amigo por los brazos.
— Em, mi gran amigo Em. Por casualidad ¿no viste una carta?
Preguntó desesperado, aunque el sabía la respuesta. Em nunca había visto alguna carta de el y menos porque jamás las había mostrado a nadie. Era un secreto, su secreto.
— Bueno.— Em sonrio algo tímido. — Si la vi.
— ¿En serio?— Kongpob suspiro aliviado. — ¿Dónde?— Lo samarreo.
— Hace dos dias, tenía remitente y todo.— kongpob asintió a la espera de que continuará.— Y la puse en el buzón.
Prácticamente kongpob pudo sentir como su alma se escapaba de su cuerpo. Eso no están bien, nada bien.
— Aunque lo dude al principo lo hice, porque bueno, es extraño que alguien mandé cartas cuando la tecnología está en la punta de nuestros dedos pero como era tuya no me sorprendió. Iba a dártela, pero como no te encontré lo hice, la mandé por el correo exprés. De nada.
Y eso era todo, kongpob palidecio perdiendo ese color caramelo de su piel. Estaba jodido.
— ¿Pasa algo?
¿Pasar algo? No, claro que no. No es que esa carta dijera sus más íntimos sentimientos hacia alguien que se supone el odiaba o que en ella declarará abiertamente su inamovible amor por un claro seño fruncido que le encantaba. La carta tampoco decía que el se develaba noches enteras pensando en si el pensaba aunque sea un poco en el fuera de los castigos. No, en definitiva no pasaba nada.
— ¿Kong?
La voz de Em lo trajo a la realidad.
— ¿Puedes dejarme solo?
— ¿Estás bien?.
Kongpob solo atino a asentir en respuesta, claramente nada estaba bien, pero Em no tenía porque saberlo.
— Si, solo tengo que acomodar mi habitación.
Y talvez salir a comprar cosas para sobrevivir porque de ninguna manera volvería a salir de ahí. No mientras pudiera evitarlo. Talvez con el tiempo se olvidaría o podría estar ahí hasta que el destinatario se graduará. Si eso era lo mejor. Solo debía estar ahí un un años más. Y en este momento eso sonaba genial.
— Mm bueno.
Em asintió dudoso pero aún así se fue dejándolo solo.
Una vez que se aseguró que Em se había ido, kongpob tomo su billetera y salió corriendo, pensando que en vez de comprar proviciones para sobrevivir debía comprar un boleto de avión a otro país o continente, pero esa idea se esfumó rápido por que ¿como se lo explicaría a sus padres?.
Lo que pasa es que escribí una carta, mi amigo la mando y ahora necesito viajar al polo norte, dónde nadie me encuentre.
No, no era una buena idea.
ESTÁS LEYENDO
Short Stories
Fanfic•Pequeñas historias..... •Diferentes cuentos.... •Relatos variados....... •Historias diversas que vienen a mi mente... Esa es toda la descripción que puedo darle a este pequeño montón de palabras. Espero les guste... Susuna 🖤
