Cap 39

1.5K 112 14
                                        


Pov Elizabeth

Me froté los ojos para asegurarme de mi vista no era el problema, y para mi gran gusto, no, no lo era.

Intente acercarme a él, pero mi cuerpo no respondía, era como si mi cerebro aún estuviera procesando el echo de que Meliodas estuviera a unos cuantos pasos de mi, y en consecuencia, no responder a nada más, ni siquiera a la idea de correr y lanzarme a sus fuertes brazos

Pero reaccioné al ver la preciosa sonrisa que decoraba el rostro de mi chico, una llena de ternura y alivio, llena de amor

Meliodas: ¿que acaso no me vas a abrazar? — extendió sus brazos, esperando pacientemente por mi respuesta

Por fin mi cuerpo respondió

Corrí hacia él, y al tenerlo al frente, salté, rodeándolo con mis piernas y brazos

Quería hablar, quería contarle lo feliz que estaba, lo mucho que lo amaba. Pero todas las palabras fueron anuladas por sollozos, quedando completamente estancadas en mi garganta

No sé en que momento Merlin se fue, dejándonos solos en nuestra burbuja de amor, felicidad y alivio. En donde nada más importaba, ni ludociel, ni los ejércitos, ni la guerra. Nada más que nosotros

Aún conmigo aferrada a él, se sentó en uno de los sillones, acariciando mi cabello con una de sus manos, mientras que la otra hacia un recorrido que iba desde mi hombro a mi mano, entrelazando nuestros dedos

Elizabeth: y-yo... — no podía hablar, todo, absolutamente todo lo que quería decir, se quedó estancado y opacado por mis sollozos

Meliodas: no tienes idea de cuanto te extrañé — me acercó más a él — estaba jodidamente preocupado, y cuando Merlin me dijo lo que pasó, vine enseguida — besó mi frente — ella volvió a llamar, para avisar que estabas acá, y en ese mismo momento, corte, desviándome del camino y dejando todo en manos de Zeldris — suspiró — me va a matar cuando me vea, pero me importa una mierda — me reí

Respire profundamente, para luego por fin poder decir lo que quería

Elizabeth: te amo — su mirada cambio a completa ternura, acarició mis mejillas, y antes de juntar nuestros labios respondió

Meliodas: yo también te amo princesa — entrelacé mis dedos en su nuca, y por fin, después de tanto tiempo, sentí sus suaves labios en sincronía con los míos

Sin detener el beso, el cual se había vuelto sumamente apasionado y lujurioso, se levantó del sofá conmigo aún aferrada a su cuerpo, comenzó a caminar a una habitación que tenía la puerta abierta. Ya adentro, la cerró con su pie y estampó mi espalda contra la puerta, haciéndome jadear

Meliodas: ¿tienes una mínima idea de cuánto te extrañé? — una de sus manos se coló dentro de mi polera, recorriendo lentamente mi abdomen — ¿tienes una idea de cuanto extrañaba tocarte? ¿Sentir  tu cuerpo apegado al mío? ¿Tus besos? ¿Tus gemidos? ¿Tienes idea de cuantas veces me toqué pensando en ti? — con su cálida lengua, hizo un excitante recorrido desde mi clavícula a mis labios, haciéndome soltar un fuerte gemido — ahora dime, — su boca llegó a mi oído, mordiendo el lóbulo y susurrando con voz ronca — ¿tú también lo hiciste pensando en mí?

Me sonrojé al instante, recordando todas las veces en las que me encontraba sola en aquella horrible mansión, y excitada pensando en Meliodas

Asentí

Soltó una suave risa que me heló la sangre de pies a cabeza, excitándome aún más

Meliodas: buena chica — tomó el borde de mi polera, mirándome fijamente, pidiendo algún tipo de permiso

Amor esclavizado  [editando]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora