TaeHyung al ver que no tenía alternativa por la rebeldía natural de YoonGi, se levantó y le tomó se las caderas, para levantar la falda, el mayor trató de bajarla pero fue inútil pues un gemido escapó de sus labios cuando TaeHyung tocó su erección.
—Quería ver esto—Susurró grave incluso más de lo normal en el oído de YoonGi.—y ahora quiero verte masturbarte frente a mi—
—E-Estas loco—Y TaeHyung le miró con imponía.
TaeHyung le llevó a la cama, sentando en la cama al mayor, mientras bajaba un poco las bragas rosas pastel y tomaba el miembro erecto de YoonGi.
—A-Ah~—Gimió posando las manos en los hombros de TaeHyung con las intenciones de que parara.
—Eres tan sensible—Mordió su labio mientras movía su mano de arriba a abajo en forma lenta.
Su mano a penas y resbalaba, pero iba a una velocidad muy lenta, provocando más espasmos y gemidos por parte de su mayor, quien en algún momento dejó de ejercer fuerza y sus piernas comenzaron a temblar del placer que no podía ocultar.
—Quiero que tú continúes—Dijo cuando vio que YoonGi comenzaba a verse más débil ante él, la excitación lo estaba haciendo caer poco a poco.
YoonGi por la necesidad de más comenzó a hacerlo más rápido, tomando su propio miembro, sentía la necesidad de llegar al orgasmo lo más rápido posible, pero TaeHyung le detuvo con sus palabras.
—Ve más lento—Se sentó en el sillón que estaba en ese cuarto.
YoonGi estaba enloqueciendo, su pene y mente exigían más, pero sino lo hacía, quién sabe que haría TaeHyung, ese otaku era simplemente impredecible. Comenzó a hacerlo más lento, temblando y soltando bajos gemidos, dejando su cuerpo reaccionar con temblores por el placer y la desesperación mezcladas. Nuevamente TaeHyung le estaba comiendo con la mirada, sintiéndose apretado ahí abajo en sus pantalones. YoonGi jadeaba soltando aire caliente por sus rosados y jugosos labios, retorciéndose en sí mismo. Su rostro y cuerpo perlado por el sudor, sus mejillas rojas por la intensidad y el placer que comenzaba a hallar al sentirlo junto con la desesperación, era una imagen muy excitante.
—Toca tus pezones—Ordenó con voz ronca, soltando los primeros jadeos, su miembro estaba muy erecto y apretado en la tela de sus pantalones.
YoonGi no le miró debido a la vergüenza, pero con la cara completamente roja, hizo caso, desabrochando los botones para meter una de sus manos y pellizcar sus pezones, retorciéndolos o estirándolos causando más placer y gemidos por parte del de piel pálida. Su miembro tiró presemen, estaba ahora más excitado, y la mirada de TaeHyung también le ponía y no poco.
—date la vuelta y ponte en cuatro frente a mi—Su respiración estaba muy alterada pero aún podía contener su excitación.
YoonGi tuvo demasiada vergüenza como para hacer eso. Pero al final lo hizo, dejando su trasero expuesto hacia TaeHyung al haber apoyado su pecho en el colchón. De esa forma las rosada entrada estaba muy expuesta hacia él, como si estuviera llamándolo.
—Quiero que te metas los dedos, sé que lo haces en las noches, te he escuchado alguna vez hacerlo—Sonrió de lado, solo era un poco ruidoso YoonGi al masturbarse.
El mayor frunció el ceño pero mientras siguió masturbando su pene, expandiendo por todo el falo el presemen, lubricando su miembro. Bajó sus bragas con lentitud y metió el dedo medio, su favorito, logrando hacer una expansión en sus músculos, lo cuál hizo gimotear a YoonGi, recibiendo bien ese dedo.
—M-Mierda—comenzaba a sudar, iba a descontrolarse.
Sus pezones estaban expuestos y rozando con las mantas. Ese dedo estaba metiéndose en círculos, ya tenía experiencia en ese campo, así que para ya un tiempo, se encontraba con cuatro dedos en su interior, haciendo de las suyas, metiéndose y saliendose, moviéndose bruscamente sobre su estrecho interior y golpeando su próstata, estaba mordiendo la almohada, hacía su mejor esfuerzo por contener los gemidos pero simplemente salían solos a momentos, más ante la idea de ser observado por aquel chico de tez canela la cuál brillaba del sudor, la habitación estaba caliente. TaeHyung tenía el pantalón explotando de la erección tan grande al ver esos cuatro dedos mojados entrando y saliendo por era estrecha y llamativa entrada.
—Joder, TaeHyung, ven acá a follarme de una vez—mordió su labio con desespero, no aguantaba más, sus dedos ahora ya no eran suficiente, necesitaba algo más grande con lo qué llenarse.
El contrario al ser llamado de forma tan sucia por el de tez pálida sonrió de lado y se acercó al cuerpo contrario. YoonGi alzó el culo al ser azotado por las grandes y fuertes manos de TaeHyung, Su palma seguro quedó marcada en color rosado sobre sus nalgas, pero menos podía importarle en esos instantes. TaeHyung sacó su miembro de su boxer y de sus pantalones, claro, no era para nada pequeño, lo cual sorprendió al de tez pálida. El contrario metió su miembro poco a poco, estaba algo expandido ahí dentro pero seguía estrecho, se estaba encargando de estirarlo bien. Jadeó al sentir que finalmente había entrado toda, escuchando los quejidos leves de YoonGi.
-¿Es mucho para ti Min YoonGi?-le tomó de los cabellos los cuales tiró así alzando la cabeza del contrario, no le gustaba mucho el ser suave.
YoonGi soltó otro quejido aunque asintió, tampoco le gustaba ir suave, así que le había encantado completamente su brusquedad. TaeHyung le tomó firme y comenzó a moverse dentro de él, abriendo y cerrando, estirando sus músculos anales de una forma lenta pero profunda, dando certeramente en el punto correcto en varias ocasiones. YoonGi enloquecía, en algún momento ese dolor comenzó a mezclarse con el placer, hasta desaparecer completamente y convirtiéndose en solo placer. Él mismo comenzó a mover sus caderas con insistencia, mirándole con súplica, solo quería que fuese más fuerte, si se mantenía lento sentía que iba a estallar.
El de voz ronca entendió comenzando a ser brusco con él, chocando sus pieles de forma fuerte, dejando más rosas o incluso rojas las nalgas del pálido al ser embestido. Llevó sus manos a su cuerpo, acariciando este a su antojo, explorándolo como tanto había deseado, besando su espalda y mordiéndola en ocasiones.
-¡A-Ah~!, A-Ahí-pidió con voz entrecortada el de tez pálida, sudando y jadeando.
TaeHyung le volteó, mirando su sumisa expresión, jadeos, boca entreabierta, ojos llorosos de placer, y rostro perlado. Se hizo una foto mental de ello y le besó con lujuria, chocando la cama con la pared con rudeza, no teniendo piedad al momento de golpear y abusar su próstata a su antojo y placer.
Esa noche Min YoonGi y Kim TaeHyung tuvieron el mejor orgasmo de sus vidas, así como YoonGi aprendió que jamás debías de subestimar a un otaku por su apariencia.
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