—¿Por eso que James? —pregunto al ver que se levanta
—Ven conmigo —me extiende la mano
—¿A dónde vamos? —me levanto y le doy la mano
James no dice nada más hasta que llegamos al Lago Negro
—James... —empiezo pero me interrumpe
—En un cuarto de hora es la cena, si esperamos tenemos el lago para nosotros solos —susurra en mi oído
—Amor, peso como 30 kg o más con la barriga, me voy a hundir —el se ríe
—Ya verás que no —vamos hasta un árbol y nos sentamos
Cuando todos se han ido nos levantamos y James se quita la ropa, quedando solo en ropa interior.
—¿Qué? ¿A qué soy guapo? —dice caminando hasta mí
—Si... —susurro cuando está a mi lado
—Vamos —agarra mi mano y camina
Me quito mi ropa y James sonríe, pero no con su típica sonrisa, no, con una de amor. Entramos al lago y me besa.
