Me despierto y lo primero que hago es abrir la ventana. Me estiro y salgo de la habitación, siempre había tenido la costumbre de despertarme temprano y está no era la excepción, son las 7:30 y no se oye un solo ruido, paz.
Me voy a la cocina y me pongo a desayunar, un café con unas galletas muggles que estaban buenísimas.
—Hola hermanita —dice Scorpius a mis espaldas
—Hola guapa —oigo también
—¿De dónde os habéis caido? ¿Estáis bien? —digo levantándome y revisándolos
—Si, estamos bien, pero alguien ha hecho mucho ruido al levantarse a abrir la ventana —dice Scorpius, puede que se me hayan caído un par de libros con los que me quedé dormida ayer
—Bueno, por las mañanas soy torpe, ¿vale? —digo volviendo a sentarme
—Así te queremos Vicky —dice James sentandose a mi lado
—Así es —lo apoya Scorpius
—¿Por qué os lleváis tan bien de golpe? —digo extrañada
—Porque me ha dicho que me pegará un puñetazo por cada vez que haga sufrir a Albus —miro a James mal
—Chivato, pero advertido estás Malfoy —puede que Albus y Scorpius hayan empezado a salir poco antes de empezar el verano... Ya les ha costado...
—No amenazes a mi hermano Potter, pero que el tuyo se aplique el cuento o verá —James se ríe mientras se come una de mis galletas
