"Con vos es todo más simple, te vi un rato y se me fue lo triste..."
La rutina se vuelve a repetir.
Aquella situación que se vivió en la universidad trató de olvidarse y ambos evitaron el tema a toda costa.
¿Hasta que punto será sano reservarse tantos sentimientos?
Una vez más era sábado y por primera vez el timbre del departamento no fue lo que hizo despertar a Jack en la madrugada si no que fueron algunos golpecitos en la puerta
El chico se levantó de la cama un poco extrañado y como ya era costumbre se puso ligeramente de puntitas para lograr ver mejor por la mirilla de la puerta dándose cuenta de que efectivamente se trataba de Finn.
Le quitó los pestillos a la puerta y le abrió sin pensarlo.
Esa vez el encuentro entre ambos fue distinto a todos las anteriores.
Esa vez Finn no se lanzó a devorarle los labios o simplemente a saludarle mientras le sonriéndole con su característica sonrisa capaz de convencer al castaño de cualquier cosa.
Esa vez Finn si le sonrió en cuanto la puerta se abrió pero al instante Jack fue capaz de notar lo fingida y desganada que estaba esa sonrisa.
—Oye, ¿estas bien?—. Le preguntó al instante viéndolo con cierta preocupación. —¿Pasa algo?
Finn asintió con suavidad y trató de volver a sonreírle para despistarlo y que se olvidara del tema.
Pero este se olvidaba de que Jack contaba con una enorme terquedad cuando se empeñaba en saber o descubrir algo.
Al instante se acercó al castaño y le plantó un beso corto en los labios en forma de saludo para seguido de esto pasarle por un lado y entrar a su departamento, esta vez ni se molestó en preguntarle si podía hacerlo lo cual terminó por confundir aun más Jack.
No en un mal sentido puesto que obviamente a Finn siempre será bienvenido en su casa ante cualquier circunstancia pero simplemente el chico ya estaba tan acostumbrado al pequeño monólogo que Finn siempre se montaba para poder pasar la noche con él.
De lo único que estaba seguro es de que en esa noche Finn estaba distinto, su energía no era la misma de siempre.
Y el estado en el que se encontraba no tenía nada que ver puesto que a simple vista también se notaba que había bebido lo mismo que las veces anteriores y nunca se había visto de esa manera, simplemente algo le sucedía.
—Hey...—. Jack se atrevió a hablarle de nuevo mientras cerraba la puerta pero fue interrumpido sintiendo como al instante los labios de Finn volvieron a atacarle.
El azabache no tuvo ningún problema en acorralarle contra la puerta y deleitarse una vez más con aquel chico que le provocaba tanto.
Su corazón se le aceleraba pero no sabía por qué motivo exacto era puesto que esa noche su cabeza tenía muchos asuntos y si no se desahogaba del más importante probablemente explotaría.
Sentía frustración de no poder ordenar sus problemas pero a la vez sentía paz y extrema calidez de tener a aquel lindo al frente suyo dejándose llevar por su tacto.
Ver a Jack le ponía feliz de cierta forma, le quitaba un peso de encima el saber que lo tenía a él en cualquier circunstancia que se le presentara pero, ¿por cuanto tiempo?
Su mente pensaba y decidió que lo mejor en esa circunstancia era separarse de él con lentitud esquivando su mirada y dirigiéndola enteramente a sus pies.
Sus mejillas ardían y sabía que probablemente su inestabilidad de esa noche se le podía curar si se mantenía besándole con intensidad pero a la mañana siguiente los mismos dilemas sin resolver seguirían ahí atormentando sus pensamientos.
Su respiración estaba hecha un desastre, el pecho le subía y bajaba con insistencia y sentía que el caos estaba por venir.
Con una de sus manos se rascó la nuca y con ese simple hecho Jack supo que realmente algo sucedía puesto que Finn recurría a hacer eso cuando se sentía atrapado en algo y no sabía cómo expresarlo.
—Finn, ¿qué está pasando?—. Jack le insistió tocándole el hombro con suavidad causando que el azabache lo mirara transmitiéndole así un poco del montón de frustración que llevaba dentro.
Jack deseaba entenderle y deseaba infinitamente que éste le tuviese confianza para desahogarse de cualquier cosa.
Finn no dijo nada en el momento, solo se dedicó a mirarlo para un par de segundos después soltar un pesado suspiro.
Se pasó con insistencia las manos por la cara y finamente fue capaz de hablar con claridad.
—Jack, ayer hablé con mis padres y tienen problemas económicos...—. Murmuró. —Tal vez este será el último semestre que curse aquí en la universidad y después volveré a Canadá.
