Capítulo 7: "Un día nublado"

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Sam: Desde aquel día todo cambió a mejor. Mi vida dejó de ser una mierda. Lo mejor que me ha pasado en la vida, tener una mascota que me quiera, tener amigos, gente con la que compartir cosas y disfrutar de su compañía... Aunque también había cosas que no cambiaron mucho, como el abuso de algunos compañeros de instituto o el desprecio de ciertos profesores y otras personas... Suso y su grupo me seguía molestando de vez en cuando, aunque si que es cierto que disminuyó el número de veces que me solía molestar desde que soy amigo de Miquel.

(Pensaba Sam contemplando a su gato mientras este dormía al lado de la ventana)

Sam: Definitivamente, todo cambió gracias a ti. Te quiero mucho Tifu.

A lo que el gato le respondió con un leve maullido mientras ronroneaba debido a las caricias de Sam.

...

Era un día nublado como otro cualquiera, parecía que iba a empezar a llover de un momento a otro.

Hoy es el cumpleaños de Sam. Cumple 18 años, al fin es mayor de edad.

Han pasado 3 años desde que rescató a Tifu y este se convirtiera en lo más importante en la vida para él.

Sonó la alarma.

Sam: Tifu, vamos quítate de encima que tengo que levantarme para ir a clases.

Sam se levantó y preparó como cada mañana para ir al instituto. Desayunaba con la tele encendida, aunque realmente a donde miraba todas las mañanas mientras desayunaba era a la estantería blanca que el tenía en el salón. Le gustaba mirar las fotos que fue colocando allí en estos 3 años. Tenía fotos con Miquel y algunos amigos más, con la hermana de Miquel, con Tifu... incluso de su abuelo. Su madre, una de las veces que fue a casa, vio que ya no tenía la única foto que tenía con él, así que le regaló una foto de su abuelo que ella tenía guardada junto a un reloj que siempre llevaba él a Sam por su cumpleaños cuando este cumplió los 16.

Sam terminó de desayunar, se despidió de Tifu y se marchó a la escuela.

La casa se quedó vacía. Tifu pasó por el pasillo, al pasar notó una presencia o algo extraño por lo que hizo que el gato se quedara mirando hacía la puerta fijamente.

Pasó la mañana hasta la hora del recreo.

Miquel: Bueno, Sam ¿que tienes pensado para luego? Tendremos que celebrar tus 18 digo yo.

Sam: Bueno, sabéis que no soy mucho de celebrar mis cumpleaños. Me conformo con que os acordéis y me felicitéis, de verdad no es necesario nada más.

Miquel: Lo sé, pero a mí no me basta con eso. Quiero que pasemos por lo menos un buen día. Por cierto ¿por qué no aprovechas para pedirle salir a mi hermana? Puede que al ser tu cumpleaños no se vea capaz de rechazarte jajaja.

Sam: ¿Pero qué dices? cállate que viene por ahí, a ver si se va a enterar.

Sam se sonrojó.

Angy: Hola chicos ¿que tal?

Miquel: Pues nada, aquí estamos, pensando que hacer hoy por el cumpleaños de Sam.

Angy: Ahh ¿hoy es tu cumple Sam? Muchas felicidades.

Dijo ella con una sonrisa, la cual Sam se quedó hipnotizado mirándola.

Sam: ...ah, esto... gracias.

Miquel: Estoy pensando en que podríamos ir al cine. ¿Tú te vendrías con nosotros hermana?

Sam se le quedó mirando fijamente. Miquel sabía perfectamente lo que significaba esa mirada. Era como si estuvieran comunicándose por telepatía.

Angy: Pues si, claro. Hoy no tengo clases, tengo la tarde libre.

Miquel: Pues perfecto entonces, decidido.

...

Pasó la mañana.

Sonó el timbre y todos los alumnos se fueron para sus casas.

Sam: Vaya día hace hoy... parece que vaya a llover en cualquier momento. Espero que no llueva luego cuando vayamos al cine.

(Pensó al mirar al cielo mientras caminaba hacía su casa)

Cuando Sam llegó a casa, vio que la puerta estaba totalmente abierta. Sam entró en pánico, entró a la casa llamando a Tifu, pero este no estaba esperándole como siempre hacía, ni tampoco acudía a los gritos de llamada de Sam. Lo buscó por toda la casa, pero no encontró a su gato.

Sam estaba confuso y asustado. Después de buscarlo por la casa durante un buen rato, cogió un poco de la comida favorita de Tifu y se fue a buscarlo por la cuidad.

Pasaba el tiempo y Tifu no aparecía... Sam lo buscó por toda la cuidad y no lo encontró por ningún lado. No sabía ya que hacer ni por donde buscar.

Estaba atardeciendo, aunque apenas se veía por las nubes. Sam, resignado se dirigía hacía su casa, por si casualmente había vuelto Tifu.

Al volver, pasó por un parque. Era el parque donde Sam dejó a Tifu después de salvarlo hace años, antes de que este le siguiera hasta su casa.

Allí estaba Tifu, exactamente en el mismo sitio de hace 3 años, enrollado en una sudadera blanca. Se parecía a su sudadera favorita que perdió justo en ese lugar hace años, la sudadera blanca que le regaló su abuelo poco antes de fallecer.

Sam fue hasta él y lo cogió en brazos. Veía algo raro y diferente en él, como si estuviera asustado.

Sam: No me vuelvas a dar estos sustos por favor.

(Dijo algo más aliviado que antes)

Sam miró a donde estaba la sudadera para cogerla, pero ya no estaba. No había ninguna sudadera ni nada en aquel parque desolado, solo unos columpios que chirriaban al moverse por el viento, como si de una película de terror se tratase.

Cada vez había más oscuridad. Se acercaba la noche entre las nubes.

The Sleepwalking Demon Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora