Después de la tormenta llega la calma... aunque no siempre es así...
La vida de Sam cambió mucho desde que Tifu entró en su vida, así llamó a su compañero felino. Desde que este le salvó, cambiaron ciertas cosas de su vida las cuales él no esperaba que jamás ocurrieran.
Sam por primera vez sintió la felicidad, la verdadera felicidad de tener a alguien esperándole en casa cada vez que volvía cansado y dolorido del instituto, alguien que le hacía compañía en las noches que enfermaba y apenas podía moverse de la cama, alguien que le hacía sentirse querido y no estar solo. Aunque se tratara de un gato, Sam sintió por primera vez, desde el fallecimiento de su abuelo, lo que es el cariño por parte de otro ser en este mundo.
La vida no solo cambió en cuanto a felicidad y estado de ánimo.
Sam hizo un amigo en el instituto, se llamaba Miquel, era un chaval bastante bueno en cuanto a lo académico y en deportes, aunque no le gustaba demasiado destacar o ser el centro de atención.
Sam y Miquel se conocían de vista desde hace tiempo, pero nunca se cruzaron ninguna palabra entre ellos, hasta cierto día.
-Recuerdo-
Suso: Te dije que esta semana me tenías que dar el triple por todo este tiempo que has faltado a clases, y da gracias que no he ido a tu casa a patearte la puerta.
Sam: Lo siento Suso, pero he estado malo con fiebre casi dos semanas, no puedo darte más de lo que tengo, de verdad, por favor déjame ya.
(Dijo Sam desde el suelo dolorido)
Tenía el ojo morado y varias heridas sangrando por los codos y rodillas, los cuales eran provocados por los golpes de Suso y sus amigos.
Suso: No me das pena, solo eres un simple trozo de mierda, te dije el triple esta vez, se que tu madre te pasa la pasta, si le hubieras pedido más dinero a tu madre esto no te pasaría.
Suso alzó su puño para seguir golpeando a Sam, cuando de repente...
Miquel: Eh tu, creo que él ya ha tenido suficiente ¿no?
Todos se le quedaron mirando fijamente.
Miquel: Deja ya al chaval, lo tienes siempre en el punto de mira, ¿no tienes a otros a los que molestar?
Suso: ¿Cómo a ti por ejemplo?
Suso soltó a Sam y se dirigió de forma chulesca a Miquel.
Suso: Si no quieres salir mal parado no te metas en lo que no te llaman. No creo que al centro ni a tu padre rico le guste que su querido niño ejemplar no pueda andar durante unos meses.
Miquel metió la mano y sacó algo de su bolsillo.
Miquel: Toma. Ahora vete de aquí y deja ya al chaval un tiempo tranquilo.
Miquel le cogió la mano a Suso y le puso en la palma de la mano un sobre lleno de dinero. Dentro había la cantidad que Suso le quitaba a Sam en tres meses aproximadamente.
Suso: Esta bien, esta bien... te lo acepto por esta vez. Pero te aconsejo que no te metas en lo que yo haga o deje de hacer, la próxima vez que te interpongas en mis planes, te partiré las piernas sin pensarlo, aunque me des todo el dinero del mundo. Que te quede claro.
Miquel se mantuvo firme ante Suso como si de un pulso de miradas se tratara.
Suso: Venga chicos, vayámonos a almorzar, hoy invito yo, o mejor dicho, Miquel jajaja.
Se fueron entre risas y burlas.
Miquel: ¿Estás bien? ¿Te puedes levantar?
Sam: Lo puedo intentar...aunque me duele bastante todo... Por cierto, muchas gracias por defenderme, nadie había hecho nunca algo así por mí.
Miquel: No tienes por que dármelas. Esta gentuza siempre molesta, extorsiona, amenaza a todo el mundo de forma directa o indirecta. Ya estoy cansado de este tipo de gente tan despreciable.
A Sam se le iluminaron los ojos al escuchar hablar a Miquel. Con una mirada de admiración y respeto, le preguntó.
Sam: ¿Cómo te llamas? Desde el primer año te veo por el centro pero nunca he sabido como te llamas.
Miquel: Me llamo Miquel, solo soy un curso mayor que tu. ¿Y dime, tu cómo te llamas?
Sam: Me llamo Sam, encantado.
Miquel: Vale Sam, pues dejemos las presentaciones para luego y vamos a la enfermería rápido antes de que te desangres.
Desde aquel día, Sam y Miquel fueron grandes amigos.
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The Sleepwalking Demon
TerrorSam es un joven desafortunado en la vida, la cual le trata muy mal cada día. Su padre murió cuando él era un niño en extrañas circunstancias, su abuelo, la única persona la cual le mostraba algo de cariño, también falleció cuando Sam tenía 12 años...
