Capitulo 4

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-Supongo que te quiere despedir por invalida- comento él divertido.

Me reí aun que no me causara del todo gracia, y le golpee el hombro con mi mano totalmente despierta, Román después de regresar con su cena, se acomodo en mi cama frente a mi, obviamente tuvo que ayudarme a sentarme para verlo mejor y comer sin atorarme en el intento.

-Quisieras querido, sigo sin entender quien trajo todo eso- señale los globos, chocolates y el peluche.

-Pregúntale a tus lover's si vuelves a trabajar- se encoje de hombros- un globo es de Carol y la flor individual es de mi parte.

Cuando mira hacia donde estaba su flor solitaria frunce el ceño,por que  ahora estaba acompañada de las rosas que le director me acababa de dejar hace un par de horas.

-Es muy romántico de tu parte ¿no crees?- burle alegremente por el gesto- no intentes seducirme, Román.

Él abrió la boca para contestarme pero entro la enfermera, haciendo que Román se bajara de mi cama por reflejo y mantuviera un silencio por la presencia poco conocida.

-Buenas noches, probablemente te den de alta mañana si no necesitas oxígeno otra vez- señala la mascarilla advirtiéndome.

Después de irse, le propuse a Román dormir conmigo, el sillón no se veía para nada cómodo, después de varias excusas de su parte, me obedeció.

-Más te vale que no te muevas mucho por que me quitare la aguja de la canalización y te lo pondré mientras duermas.

-Yo también te deseo dulces sueños.

En la cama de hospital apenas y entrábamos los dos de espaldas, tarde un poco en dormir en esa posición. Cuando me desperté no me disgusto en lo absoluto sentir su pesado cuerpo abrazándome los hombros y parte de los muslos por su pierna encima de mi. Le mire por una fracción de minuto la cara, y seguía dormido, nos mantuvimos por un rato así hasta que le moví el brazo que me apresaba y al instante se bajo de la cama, dándome demasiado espacio para estirarme.

-¿Pudiste dormir, cariño?- le pregunte y él asintió- me alegra, pero ya me quiero ir.

-Veré si ya tienen tu papelería de egreso- y eso hizo.

No tardamos más que 4 horas, me dieron medicamentos para el dolor y por si se infectaba la herida, mágicamente la movilidad de mi brazo derecho y pierna izquierda era totalmente correcta. Cuando por fin llegamos a casa me recosté  en mi cama del lado donde no tenia la molestia, después de un rato me metí a bañar y ponerme la pijama de vestido rosa pastel con tirantes. Roma preparo la comida-desayuno, al terminar él propuso lavar los platos.

-¿Por qué no has ido a tus clases?- le pregunte.

-Termine los exámenes antes de tiempo, así aprovecho a cuidarte todo el tiempo posible de mis vacaciones- se sentó junto a mi le sillón de la sala- puedes burlarte de mi, pero no te libraras.

Le mire la cara unos momentos, tratando de no hacerme ilusiones por milésima vez.

-Me alegra de que te preocupes por mi- le sonreí- gracias.

Sonrio, tomo mi mano izquierda, la entrelazo con sus dedos por un rato.

-¿Que soy para ti, Kenia?- >>¿Qué?<< pienso.

-No entiendo tú pregunta.

-¿De qué manera me quieres?- miro nuestras manos entrelazadas- trata de ser sincera conmigo.

-Ah, claro, ya entendí- tartamudee nerviosa- bueno, tú sabes  que te quiero, creo que es evidente.

-Pero, solo como amigo que vive contigo o como una persona elemental.

Sus dedos se movían en círculos, de una forma tranquila, era maravilloso.

-Eres elemental- dije y luego entraron mis nervios- un amigo elemental.

Me sonrió levemente, para después soltarme y pararse del sillón casi al instante, camino rumbo a su cuarto.

-Voy a bañarme y a dormir.

-¿Dije algo malo?- pregunte aún nerviosa.

-No, fuiste sincera- murmuro- buenas noches, que descanses.

Y se adentro en su habitación, dejándome sola en la sala, confundida y con miles cosas en la cabeza.

Lover'sDonde viven las historias. Descúbrelo ahora