Capítulo 6

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Cuando entra Román al departamento se me acelera el corazón, tal vez por que por un instante pensé que era otra persona, se acerco a mi habitación para saludarme y ver como estaba.

-Estoy bien, deja de ser mi niñero ¿quieres?- digo cuando el ríe y se sienta a mi lado- ¿sientes algo por mi?, se sincero.

Su cara era inexpresiva y le confundió mi pregunta directa. Después frunció el ceño como si me estuviera jugando.

-¿Estas burlándote de mi o algo parecido?

-¿Tengo cara de burlarme de ti?

Se detuvo a analizar mis palabras, fueron unos segundos de silencios nada incómodos.

-Te quiero mucho Kenia, eres especial en mi vida, y sinceramente moriría de hambre o de cualquier cosa sin ti- dice y se encoje de hombros- ¿contenta?

En mi cabeza me imaginaba diciéndole que siempre lo e querido, pero me conformo con abrazarle y aceptar que me besa la cabeza. Me da un beso casto, uno de amistad, estoy tan aliviada en mi interior pero no trato de expresarlo para que no se malinterprete las cosas y el sospeche de mis verdaderos sentimientos.

-¿Sigues ebria?- dice riendo al separarme de él- ahora estas sensible ¿no?

-Nunca lo estuve, Román. Solo quería confirmar nuestra relación- digo neutral y me muerdo el labio, negándome a hablar de más.

Su cara toma otra expresión, una que me indica su incomodidad y ahora va a retractarse.

-Estas confundida, te refieres a nuestra amistad- dice casi en forma de pregunta- por que así te veo, no como... ya sabes.

Quiero reírme de sus palabras, decir un "esta bien, yo igual" pero mentiría, sabe cuando miento y estoy cansada de mentirle, solo le volteo los ojos en forma de burla y me trago mi decepción, mis falsas ilusiones.

-Lo sé, cariño. Perdóname por hacerte sentir incomodo- le digo separándome de él para levantarme de la cama y estirarme antes de entrar al baño.

Espere a que se fuera de mi cuarto, después de escuchar el ruido de sus zapatos alejándose volví a mi cama, aun que solo estuve unos minutos por que me di cuenta de que mi clima comenzaba a hacer ruidos, estaba descompuesto. Busco en mi teléfono el número del señor de mantenimiento, al no encontrar más que su numero de departamento. Pienso en ponerme un pantalón, pero como ya había mencionado, me daba igual.

-Voy a traer a un señor para componer el clima- le digo a Román que esta sentado en el sofá de la sala antes de abrir la puerta.

-¿Vas a ir así?, deberías cambiarte- menciona y levanta las cejas divertido- creí que pasaría más tiempo antes de que me olvidaras.

Lo miro incrédula, quiero seguirle el chiste pero me ofende y le sonrió levemente.

-Así voy a ir, y no te creas demasiado- dije antes de fruncir el ceño- tampoco es que fueras elemental en mi vida, no moriré sin ti.

Su cara es totalmente agradable a mis ojos, ahora si me estoy burlando y disfruto de hacerlo por primera vez en mi vida.

Mientras esperaba el elevador pensé que mi regla número 5 debía ser más respetada: guardar tus verdaderas emociones. Tal vez regresaría a decir que siempre si estaba ebria para que no me mirara como una desconocida, en el elevador toque el botón del piso 3. Las paredes eran de otro color, nunca había subido, no había tenido la necesidad, el de mantenimiento llego a mi puerta, es una persona como llegando a los 50, podría ser mi padre. En el departamento 3C toco la puerta unas dos veces, una para avisar que alguien esta esperando que abran y otro para confirmar que tocaron la puerta, no se por que tengo esa maña.

Al esperar a que abrieran mire mis crots, eran negras con una tira rosa, Román me las eligió, y me reí de mi misma, no había pasado ni 10 minutos desde que salí del departamento y ahora pienso en él, detesto quererle tanto. La puerta se abrió.

-Buenos días, busco al encargado de mantenimiento- digo antes de levantar la mirada hacia la persona en la puerta, quede casi sin habla, pero me recupere sonriendo como tonta- Hola.

Yo mido aproximadamente 1.60 así que el chico frente a mi debe medir 1.85 aproximadamente por que es muy alto, con ese perfecto cabello castaño peinado hacia atrás rizado y brilloso, sus cejas semipobladas , nariz entra chata y respingada, con labios casualmente atractivos para morder en .....

-Hola, por ahora soy yo él encargado- contesta interrumpiendo mis pensamientos mientras me ofrece la mano - soy Jude, quiero suponer que eres de este edificio y que tu clima esta descompuesto- le correspondo el saludo y me sonríe como anuncio publicitario de algún consultorio de odontología- déjame ir por mis cosas y ahora vuelvo, ¿esta bien?

Yo asiento sin darme cuenta y él se adentra en su departamento, mientras yo quiero retroceder 20 minutos atrás para hacerle caso a mi cabeza cuando me propuse cambiarme y no parecer una persona que acaba de tener un revolcón en el elevador. Adiós vergüenza.


Lover'sDonde viven las historias. Descúbrelo ahora