Agatha si se puso nerviosa al encarar a Christopher, pero no podía hacer nada, ya estaba hecho, ya se había comportado como una niña. Su buen acto de inmadurez ya estaba hecho. Nada más que hacer.
No era así como quería que fuera la primera conversación con Christopher, pero así se había dado. Se sentía mal, odiaba que la vieran como una niñita, inmadura, loca e histérica, lo odiaba.
Eran las doce del día, aun no terminaba la clase y se sentía incómoda. Cuando se levantó de su asiento y se dirigió al final de la sala a botar algo al basurero, se dio cuenta que Christopher la seguía con la mirada, eso la puso algo nerviosa, pero ahora ya le incomodaba, pero no podría decirle nada, porque no sabia a ciencia cierta si el la ha estado mirando casi toda la clase, no podía hacer nada. Solo aguantarse. Odiaba eso por completo.
La verdad que no había prestado atención a la clase desde que se percato de la mirada del individuo de al fondo, después tendría que preguntarle toda la materia que se perdió a a Elissa, y digamos que ella tampoco está tan preocupada en la materia, ya que está en las nubes a causa de su hermanito.
Elissa siempre le contaba todo, pero ahora no la ha actualizado en nada, y no es que le preocupe a Agatha, solo que le llama la atención, aunque es entendible porque se han pasado todo el rato hablando de lo inmadura que era Agatha al hacer el show que hizo frente a Benjamin y Christopher. Elissa como siempre la reprimió y le dijo que las cosas no se solucionaban así, sino que tenia que ser un poco más persona y resolver las cosas a palabras, pero todos saben como de descarrilada es Agatha, hace lo que le llegue a la cabeza, lo que le cante el cerebro ella lo hace, por orden de llegada de pensamiento por supuesto. Si su primer pensamiento es que debe pegarle un rodillazo en su entrepierna, pues eso es lo primero que Agatha haría porque no tiene autocontrol, es una chica muy impulsiva, ademas de intensa y algo rebelde.
Por eso muchos le tienen miedo, otros bronca, otro grupo se ríe de ella, y los restantes se mantienen al margen porque simplemente no les interesa Agatha, hacen como que no existe en lo absoluto.
— No entiendo nada - Elissa le comenta a su amiga, sacándola de sus pensamientos sobre sí Christopher la miraba o no.
— Ni que me lo digas - Agatha comienza a pensar si decirle o no a su amiga que Christopher la estaba mirando, y preguntarle si efectivamente ahora lo estaba haciendo o no.
— ¿Sucede algo, Agatha? - la recién nombrada se pasa las manos por su cara con frustración, dandole la razón a su amiga - ¿qué sucede?
— Disimuladamente gírate y ve si el simio de Christopher me está observando - Elissa observó primero a Agatha y luego "accidentalmente" se le cayó al piso su bolígrafo, esta se giró y lo recogió, viendo de reojo si el individuo observaba a su amiga, siendo algo efectivo, el individuo numero uno estaba mirando al individuo número dos. Recogió el bolígrafo y volvió a su lugar anterior, dandole las noticias a su amiga.
— Efectivamente te está mirando, Agatha - Esto provocó que la chica nuevamente pasara sus manos por su cara, desfigurando todo su rostro.
— ¿Que le pasa a este nene? ¿Quiere otro golpe en las pelotas?
— Agatha contrólate. Ya hiciste mucho por hoy día.
— Si, bueno, otro buen acto de inmadurez no provocara el fin del mundo.
— Agatha, no. Ya basta.
— Señorita Aznar, señorita Cáceres ¿algo que comentar de la materia?
— No, profesor - Elissa tomó las riendas del asunto, ya que sabia la pavada que podía responder Agatha.
— Está bien, no interrumpan mas mi clase. Si quieren hablar, háganlo en secretaria esperando al director - Elissa asiente - que no se vuelva a repetir, señorita Elissa.
— No, profe, perdón - una indignada Agatha miraba a Elissa.
— ¿Pero nena qué haces? ¿Pedirle perdón al profesor?
— Shh, cállate Agatha - enojada, Agatha se cruza de brazos en acto de protesta, pero aun así siendo ignorada por su amiga.
La hora de clases terminó treinta minutos después, con una Agatha aguantándose las ganas de decirle algo a Christopher, pero no fue necesario acercarse a el, ya que el se acercó a ella, tomándola bruscamente por el brazo cuando esta seguía por detrás a Elissa.
— Ah, pero ¿que te pasa, nene? Suéltame - Elissa se dio media vuelta rápidamente, pero al ver como las señas de Agatha decían en su máximo esplendor que se fuera y los dejara solos, esta se fue de la sala preocupada porque su amiga vuelva a cometer otra locura - ¿Que te pasa ahora?
— ¿Que qué me pasa? ¿Se te olvidó ya?
— ¿La patada que te di? Nunca - Christopher la agarró mas fuerte del brazo, provocando una mueca en Agatha.
— Mira, Aznar, no me causas gracia en absoluto, pero te vengo a decir que no te metas conmigo porque no te conviene. Si yo me agarro a trompadas con tu hermano es entre el y yo, tu no estas incluida.
— Si yo me quiero meter o no ese es problema mío.
— Si yo estoy involucrado, no. Aléjate de mi, me apesta tener a un Aznar cerca mío - PAM, golpe bajo en el estómago de Agatha.
— Mira, nenito con complejo solitario ¿me ves cara de que me importe lo que me dices? Te informo, va a terminar el día y yo seguiré haciendo lo que yo quiera, porque simplemente quiero ¿Entiendes? ¿O también tienes complicaciones para aprender? No me impresionaría en lo absoluto, tus calificaciones lo dicen todo.
— No te vengas a hacer la ruda conmigo, porque no te saldrá en lo absoluto - Christopher suelta a Agatha. Sus ojos celestes la observaban con furia, eran realmente hermosos y en este instante era lo que mas estaba enojando a Agatha. El hecho de estar en esta situación y estar pensando aun así que los ojos del maldito eran hermosos.
"Que asco, de verdad" decía su cabeza al notar lo retorcidos que eran sus pensamientos en comparación a la situación en carne y hueso que estaban teniendo ambos, solos, en el aula de clases.
— ¿Qué pasó, Aznar? ¿Te comieron la lengua los ratones? - vuelve a tomarle el brazo.
— NO. No, no. Déjame ir.
— Aun no terminamos de hablar. Retira lo dicho.
— No.
— Hazlo o si no- Agatha lo interrumpe.
— ¿O si no que? A ver ¿me vas a pegar?
— No me provoques.
— Con que te provoco
— No malinterpretes mis palabras, te encantaría provocarme.
— No, la verdad no. Suéltame o voy a-
— Vas a qué.
— Voy a... a golpearte de nuevo.
— No te atreverías, incluso se nota como tiembla tu voz - a Agatha le enfadó el comentario, entonces si hizo lo que dijo, provocando que el individuo se retorciera de dolor.
— Déjame en paz, cabron - y se fue de la sala de clases, enojadisima.
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AZNAR
Jugendliteratur¿Los secretos son lo mismo que las mentiras? ¿O las mentiras son lo mismo que los secretos?
