Desde pequeña me decían que debía tener cuidado con la gente mala, que no todas las personas son iguales, e incluso el que te agarra la mano puede llegar a soltarte.
Crecí con miedo; con miedo en no saber en quién podía confiar, si estaría segura al salir a caminar.
Ese miedo me pasó factura, creó una ansiedad en mi interior que me impidió conocer a gente maravillosa.
A lo largo de mi vida he conocido a diferentes personas, algunas lo daban todo por verme triunfar, pero sin embargo, algunas quisieron tirar mi sueño por la borda.
Ahí descubrí que tenía la fuerza suficiente para demostrarle a todo el mundo que podía conseguir lo que me proponía.
Pensé en la maldad de algunas personas, en lo que habrán tenido que pasar para desear hundir a los demás.
Nadie nace siendo mala persona, se nace sin complejos, sin miedos y sin ninguna maldad.
Las circunstancias en las que viven son las que afectan de diferente forma a cada uno y hacen que cambie poco a poco la vida de cada persona.
Todos somos iguales y a la vez muy diferentes, probablemente "la gente mala" sea gente infeliz que necesita encontrar una motivación en la vida y un motivo para sonreír.
Quienes me decían que no conseguiría nada me hicieron fuerte, tal vez por eso no los considero malas personas.
Gracias a ellos estoy escribiendo hoy esto, para demostrarles que estaban confundidos.
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Lo inefable del caos
Puisi⚠️‼️¡¡YA A LA VENTA EN AMAZON!! Al principio pensaba que la vida era fácil, pero ella misma se encargó de hacérmela difícil. Su intención era derrumbarme, sin saber que cada vez que caía me levantaba más fuerte. Aprendí que la vida en sí es un verda...
