s i e t e

656 39 6
                                        

Sofía POV

La noche anterior la casa quedo con una vibra rara, no hubo gritos, ni reproches, ni nada, solo silencio.

Después de que Lula se fue, Khea se encerró en el estudio y Joaquín quedó dando vueltas por la casa y yo estaba en el sillón mirando

—No me mires así— dijo Joaquín —me estás tentando y después no me voy a poder hacer el boludo—

Se apoyó en la mesada.

—¿Y quién te pidió que te hagas el boludo?— respondí tranquila —porque yo no—
Crucé una pierna adelante de la otra.

—Sofi...— murmuró —no me provoques—
Sonrió de costado.

—No te provoco— me acerqué un poco.

—Eso es peor— respondió —porque cuando sos así no pienso—

Me agarró de la cintura apenas.

—Entonces no pienses—le apoyé la mano en el pecho.

Me besó desesperado.

—Puede venir khea— dije y lo volvi a besar.

Él me subio a upa y me llevó hasta su habitación si  dejarme de besar.

Nos acostamos hasta quedarnos en ropa interior. Él me besó todo el cuerpo, hasta que bajó.

Después yo hice lo mismo con él, nos seguimos besando hasta que no dábamos mas.

—Estas segura?— agarró un forro

Asentí agitada. E hizo todo él, me cuido siempre.
Cuando ambos terminamos, nos acostamos rendidos.

—Me encantas sofi, demasiado— me dio un beso.

(...)

Al otro día, el sol caía de lleno y el aire estaba como pegajoso. Había una tensión entre los dos que era imposible evitarla.

—Este calor es ilegal— dijo Khea —ni ganas de existir—

—Mudate a la pileta— respondió Joaquín —ahí al menos sufrís mojado— se rió.

Yo ya estaba boca abajo en la reposera, la cara hundida en la toalla.

—No me hablen— dije —estoy sobreviviendo—
Giré apenas la cabeza.

—Dale, dramática— tiró Khea —metete—
Me salpicó agua.

—Ni en pedo— respondí —recién me bañé—

Joaquín se apoyó en el borde de la pileta, mirándome sin disimular.

—Si seguís así, te vas a calcinar— dijo —después no te quejes—

—¿Siempre vas a opinar?— pregunté —¿o es solo hoy?—

—Yo creo que siempre— respondió —pero hoy estoy más distraído—

—¿Distraído por qué?— pregunté —¿por el calor o por mí?—

Khea chistó desde el agua.

—Ey— dijo —paren un poco, que estoy acá—
Nos señaló.

—Vos metete bajo el agua— le contesté —y hacé de cuenta que no existimos—

—Alta pareja son— murmuró —después no digan que no avisé—

Joaquín salió de la pileta. El agua le chorreaba por el pecho, por los brazos. Caminó hasta la reposera y se paró al lado mío.

—No paro de pensar en lo de ayer— Se secó el pelo con la mano.

𝒂𝒎𝒂𝒓𝒏𝒐𝒔; 𝒔𝒆𝒗𝒆𝒏 𝒌𝒂𝒚𝒏𝒆Donde viven las historias. Descúbrelo ahora