La vida de Daniel dió un giro de trecientos sesenta grados en los últimos tres años.
El día de su cumpleaños, el primero en el orfanato, recibió la noticia más increible de toda su vida, Jessica y William lo habían adoptado.
Aún recuerda el momento en el firmó los papeles de la adopción, sus manos temblaban y sus ojos estaban llenos de lágrimas de felicidad. Los demás aplaudían a su alrededor y SeungHee estaba prendida a su pierna, riendo.
Un mes después, en Febrero, armaron las maletas y viajaron a Gwangju en Corea del Sur.
Se mudaron a un departamento grande, inmenso. Tenía cuatro cuartos, de los cuales solo usaban tres. Una sala grande, cocina, comedor, dos baños y un balcón.
Por primera vez en sus catorce años de vida, Daniel tuvo un cuarto propio y la libertad de poder pasear por la casa y el vecindario.
William, quien comenzó a usar su nombre coreano, el cual era Kihyun. Lo inscribió en la escuela, en clases de música, de coreano e incluso le compró un teléfono.
Pero los cambios no fueron solo a su alrededor, él también cambió bastante, estaba casi tan alto como Kihyun, su voz se había vuelto grave, pero no tanto. Inclusive cambió su nombre, adoptando el nombre de Im Changkyun.
Él y su ahora hermana de cinco años, se habían vuelto muy unidos, la pequeña lo seguía de un lado a otro, tomaba todo lo que era suyo y si no lo veía lloraba.
Jessica y Kihyun, a pesar de ser sus padres, legalmente. Eran como unos hermanos mayores para él y prefería llamarlos por su nombre o simplemente decirles, noona y hyung. También descubrió que la pequeña SeungHee no era hija biológica de Kihyun, lo cual no lo sorprendió demasiado, puesto a que no se parecían.
Ellos lo ayudaron con muchas cosas, había vuelto a comer como antes, ya no tenía pesadillas, ya no quería hacerse daño y ya no se sentía mal al pensar en sus padres biológicos y todo lo que a ellos concierne.
Había descubierto lo que eran las "noches de película", había ido al cine y a varios parques de diversiones, le habian comprado una guitarra y unos patines que siendo sinceros, casi ni usaba.
E inclusive una vez fue al tan famoso karaoke donde se lució rapeando y se volvió, podría decirse, popular en su escuela.
Por fín podía ser otro adolescente más, sin preocuparse por nada más que por los exámenes.
Estaba felíz de ser nuevamente parte de una familia. Estaba feliz de por fin, tener una familia.
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Más cortito que mis patitas, pero estoy volviendo a ser yo de a poquito... 🙁
Espero les haya gustado y perdón por tardarme tanto😔