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Estaba ansiosa para que terminase la clase y poder hablar con Sira, una vieja amiga que no veía desde hace bastantes años. De hecho es la persona que está sentada en la anteúltima fila a la derecha. No ha cambiado casi nada, sólo que ahora tiene mejor aspecto y, se ha teñido. Sinceramente está jodidamente guapa y tiene cuerpazo. No la recordaba así, a saber que la ha pasado para dar un cambio tan brusco. Ella era la típica inocente de clase pero si hablabas cinco minutos con ella te dabas cuenta de que no era tan inocente como parecía o quería hacerse ver. Aunque bueno, eso es otra historia.

Cada tres minutos miraba el reloj, se me estaba haciendo eterna la clase de sociales. Berta, la profesora, no hacía más que hablar y hablar, yo estaba sin hacerla caso, sólo miraba y asentía, porque la verdad es que no la estaba haciendo ni caso, estaba con los pensamientos por encima de las nubes. En sociales yo no era mala alumna pero, dando ella clase no me enteraba de nada y claro, luego yo me pasaba horas en casa después de clase leyendo todo y haciendome resumenes como loca. Cada año me pasa algo parecido con algun profesor, o profesora.

De pronto el engreído de la clase se pone a hacer preguntas, como si supera de lo que está hablando pero realmente sin tener ni idea. Él es el pelota de la clase, el que tiene la mejor sonrisa y el más tonto. Os podeis hacer una idea de quien estoy hablando, exacto, Bryan Misco.

- Imbécil -dije entre tos intentando que nadie me escuchara.

No tuve éxito en mi super tos ya que el señorito Bryan me había escuchado. Se giró lo bastante como para poder verme y me sacó la lengua. Le saqué mi dedo corazón en respuesta y el me guiñó un ojo.

- ¿Perdón? ¿Me he perdido algo? -pregunta Berta mientras mira mi dedo corazón. Veo que el idiota de Bryan empieza a reirse y de seguido Berta le mira.

- Bien pues, ya que estáis tan bien dispuestos los dos levantaros e ir al despacho del director, allí podréis reiros y explicarle al director vuestro buenísimo comportamiento.

- Sí señorita Berta, perdone usted a Dey no tiene respeto -dice Bryan queriendo ser lo más pelota posible.

- Ajam, me llamo Deyla no Dey -le dije mirándole.

- Bueno pues eso. Señorita Berta a lo que iba, perdone usted a Deyla no tiene respeto -sale el jodido pelota de su interior queriendo parecer inocente en todo aquello-. Hagamos como si nada hubiera pasado. ¿Qué le parece? -mira a la profesora con ojos de cachorro intentando ser lo más convincente posible.

Menudo imbécil. Pensé. Se cree que con eso la va a convencer, si con lo amargada que está esta profesora no deja que nada se le escape, hace todo tal y como ella quiere.

- Buen intento Bryan. Coger vuestras cosas e ir al despacho del director ahora mismo y no me hagáis perder más tiempo con vuestras tonterías -le contesta la profesora con tono de enfadada.

Los dos cogemos nuestras cosas y María me vuelve a pellizcar. En serio odio cuando me pellizca, cuando empiece yo la voy a dejar sin piel.

- ¿Qué quieres? -la susurro sin mirarla mientras meto el estuche en la mochila.

- ¿Tienes condones?

¿QUÉ? Pero a esta chica qué la pasa.

- Tanto tú como yo sabemos que el director no es muy follable que digamos -la miro y empiezo a reirme.

- No lo decía por el director, toma -me mete un preservativo en el bolsillo bajo de mi mochila. Ataca tigresa, ahora es tu momento -me dice guiñandome un ojo.

Claro que voy a atacar. Por fin tienes una buena idea Maria. Pensé.

Me río aunque la miro malamente mientras salgo de clase y noto que Sira me persigue con la mirada también. Cierro la puerta de clase y alguien me agarra por la cintura y empieza a susurrarme al oído consiguiendo que se me pusieran los pelos de punta.

- Por fin estamos solos -me giro viendo a Bryan a centímetros de mi boca.

Joder, joder... qué labios. ¿Qué? No, no, no. Despierta Deyla. ¡DESPIERTA!

Recapacito antes de que pase algo no deseado y le aparto de mi.

- Bryan, no seas imbécil y vamos al despacho del director antes de que termine la hora. No sé tu pero yo no quiero perderme la hora del almuerzo -le dije empujándole y yendo hacia el despacho del director.

Se me acerca por detrás y me vuelve a agarrar, esta vez del brazo tirando de mi para meterme al cuarto de la limpieza.

- Venga nena, nadie tiene porque enterarse -me susurra de nuevo al oído mientras me acaricia el cuello con una de sus manos-.

Ahora es mi momento de atacar... Vamos Deyla, aprovecha. Me animo a mi misma.

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El chico que aparece en multimedia es 'Bryan Misco'.


Duffnes. Antonela illes.

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I'm not like the rest .(Pausada).Donde viven las historias. Descúbrelo ahora