Cuatro | Yo no fui

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—¡Yangyang!— llama Renjun.

—¡Yo no fui, fue papá Jae!— el niño entra con sus manos arriba en señal de rendición y señala a su padre, quien dejó de ocuparse de lo que estaba haciendo anteriormente y voltea la cabeza rápidamente, abriendo sus ojos y suplicando por piedad a su hijo con la mirada, que al mismo tiempo es un poco amenazadora.

—Ren, cariño, la culpa no fue solo mía— admite su esposo, señalando a su hijo.

—¿De qué hablas?— confundido Renjun alza una de sus cejas y observa en silencio, segundos después de haber analizado la situación presente, entrecierra los ojos y abre la boca— ¡¿Qué demonios hicieron está vez?!.

—Oh... ¿No nos llamabas para regañarnos por eso?— pregunta Yangyang ladeando la cabeza, el de cabellos plateado niega y los dos chicos suspiran tranquilamente.

—No, solo los llamaba para decirles que Lele quiere que vallamos a su casa, por que también van a llegar Mark y Hyuck con Hendery— contesta, relajado e inmediatamente la expresión de tranquilidad cambia — ¡Pero díganme de una maldita vez, ¿Qué puta hicieron?!— grita tomando las orejas de ambos.

—¡No hemos hecho nada, mi amor, lo prometo, suéltame por favor!— Jaemin suplica por piedad, al mismo tiempo cruza los dedos detrás de su espalda.

—¡Es cierto papi Ren, mi papá Jae dice la verdad, también lo prometo, ¿Me puedes soltar a mí también?!— aclara el niño, repitiendo la misma acción que su padre, cruzando sus dedos, Renjun deja su tortura y sañala a ambos para que e se dirijan a sus habitaciones para cambiarse de ropa.

—Parezco padre de dos niños— bufa Renjun.

A distancia prudente y fuera de peligro por parte de su esposo, el pelirosa se acerca al niño y le susurra al oído:

—Renjun, no se puede enterar de esto, tanto como tú, tanto como yo, estaríamos en muchos problemas y créeme que no quieres ver a Huang enojado, sabes cómo se pone y seguramente nos manda a dormir a la casa del perro, que por cierto, jamás adoptamos al perro— suplica en silencio, bajo la atenta mirada que Renjun les da desde lejos— esto es un secreto entre padre e hijo.

—Estoy cuarenta por ciento seguro de que no se va a enterar— el niño dice viendo fijamente a Renjun— cuando se entera nos cuelga de cabeza— asegura, haciendo con su mano una señal de muerte.

—¿Por qué solo cuarenta por ciento?— pregunta el pelirosa, con el miedo invadiendo sus entrañas.

—Tu esposo es muy inteligente susurra el niño, entrando a su habitación y dejado a su padre con una expresión de terror en el rostro.

—¿S-solo cuarenta por ciento?.

Quince minutos después se entraban en casa de Chenle, Yangyang corrió a saludar a los dos niños que le recibían en la puerta de entrada, abrazó a los dos chicos y empezaron a conversar

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Quince minutos después se entraban en casa de Chenle, Yangyang corrió a saludar a los dos niños que le recibían en la puerta de entrada, abrazó a los dos chicos y empezaron a conversar.

❁ ⸙͎۪۫ ⁱᵗ'ˢ ⁿᵒᵗ ᵉᵃˢʸ ⸽ ʳᵉⁿᵐⁱⁿ ۰ ʲᵃᵉʲᵘⁿDonde viven las historias. Descúbrelo ahora