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—. Yoongi.—le llamé, él me miró con el ceño fruncido—. Hay algo que...no te he contado.—se vio sorprendido, inmediatamente había tomado lugar más cerca de mí y me había mirado atento—. Siento que es momento de que lo sepas.

—él asintió convencido—. Bueno, ¿qué pasa?

Tomé una gran bocanada de aire y procesé lo que estaba apunto de contarle a Yoongi. Le tenía la confianza suficiente, lo quería y necesitaba que supiera algo tan importante si convivía conmigo y con Sunny casi todos los días.

—. Sunny...—suspiré profundamente—, no es mi hija en realidad.

Entonces, Yoongi cambia su semblante. Parece triste, pero es porque mi rostro también lo parece. Porque me pone triste recordar todo. Pero Yoongi merece saberlo.

—. ¿Qué dices?—preguntó confundido.

Las lágrimas se formaron en mis ojos, apreté los labios tratando de no derrumbarme en llanto, pero no lo logré, terminé desplomando las lágrimas por mis mejillas. Me tragué mi nudo en la garganta y le miré a los ojos.








—. ¿Segura que no quieres que te lleve a casa?—preguntó Hyung Won mirándome preocupado.

—bufé—. Pff. Estoy bien, no está tan lejos de la escuela.—él asintió no muy convencido—. Nos vemos mañana.

Me fui caminando. Llevaba un mes en mi nuevo departamento, me sentía muy cómoda pues la mudanza había sido realmente corta y mis clases iban bien. Hacía dos semanas que había asistido a una fiesta con Hyung Won, y me entregué a él como no lo había hecho con cualquier otro de mis novios.

Para llegar a la calle donde estaba ubicado mi edifico, tenía que pasar por una carretera junto a terrenos llenos de prados y algunos cultivos, lo más usual es que te encuentres con los sonidos relajantes de los pájaros y la hierba siendo arrastrada por el viento. Y fue cuando la encontré.

Porque en vez de escuchar a los pájaros cantar, escuché el llanto desesperado de un bebé. Fruncí mi ceño y caminé hasta donde provenía el sonido, esperando encontrar tan sólo un niño perdido buscando a su madre, pero no fue así. En su lugar, en medio de un prado perenne con margaritas blancas pequeñas, había una maleta negra para deportes. Me acuclillé frente a la maleta al escuchar que los sollozos eran provenientes de ahí. Cuando la abrí, me encontré con una bebe con pocos días de haber nacido, envuelta en mantas rosas y con una pequeña nota.

"Park JongSun"

Suspiré profundamente al ver a la pobre niña abandonada en medio de un campo dentro de una bolsa. Instantáneamente lloré. Y no sólo porque la escena me causara una tristeza profunda, sino porque aunque no quisiera, esa bebé, a partir del momento en el que la encontré era mi responsabilidad, aunque yo no fuera su madre, ni su pariente siquiera.

Y con todo el dolor de mi corazón, con mis sueños rotos sabiendo que no iba a descansar hasta encontrarle una familia a Sun, la tomé en mis brazos y caminé con ella hasta llegar a mi casa. Y me senté frente a la ventana a pensar.

No había usado condón la noche que tuve sexo con Hyung Won, pero me tomé una pastilla al día siguiente. Además de haber comprado una prueba de embarazo que dio negativo y haberme hecho una pequeña revisión con mi ginecólogo, que dijo lo mismo.

No estaba embarazada pero tenía un bebé. No era madre, pero tenía una hija. Esa tarde que pasé sentada frente a la ventana, me di cuenta de que no podía entregar a Sun a un orfanato, porque era probable que nunca le dieran una familia digna. Muchos niños solamente crecen en el orfanato hasta que se vuelven mayores de edad y tienen que irse. Y aunque le darían un techo y comida, que era algo que probablemente yo no podía satisfacer, yo podía darle el cariño que un orfanato no le podría dar.

Sunny ; M.ygHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora