Terribles verdades

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En medio de la noche aquel lugar le resultaba más familiar todavía. Licastos sabía la terrible verdad,sabía que el había destrozado la vida de la persona que lo había salvado. Todo tenía sentido y todo cuadraba en su memoria . Abrió la puerta del exterior y miró a su alrededor. No se podía engañar era como si lo estuviese reviviendo todo de nuevo. Aquella maldita noche ,palabra por palabra gesto por gesto ,movimiento por movimiento. El era capaz de recordarlo todo. Era obvio que Pepper había cambiado mucho la casa ,seguro que porque le traía los mismos malos recuerdos que a él. Pero lo esencial estaba allí. El joven camino por el salón como lo hizo aquella noche hacía tanto tiempo.Y como el Temia tropezó con la trampilla del suelo ,dio un paso atrás y tocó la pared en la que su padre mató al padre de Pepper,acto seguido miró al suelo justo dónde recordaba ver el cadáver de la madre de Pepper inerte.

Se sentó un momento en una de las sillas del comedor. No podía creerse aquello pero todo cuadraba. Todos estos años había regresado a la casa,cada año en busca del niño que se suponía que debía haber matado pero nunca lo había encontrado. Todos los años dejaba algún objeto en memoria de lo que hizo aquella noche como una especie de homenaje. Si Pepper no era el fauno que buscaba ¿Por qué llevaba el broche que le dejó años atrás? ,¿ por que no vivía en Hiria con los demás? ,¿ por que vivía solo? ,¿por que llevaba una capa? ...

Las preguntas atravesaban la cabeza del muchacho que cada vez estaba más seguro que por fin lo había encontrado.

Unos pasos se oyeron por la planta de arriba y pronto el joven fauno bajaba las escaleras.

-¿Sassy, te encuentras bien?

-S...si e..es s...so...lo ¿que? -El chico buscaba las palabras adecuadas para hablarle pero no podía. Le faltaba la voz.

-¿otra pesadilla?

Como un instinto básico ,Licastos asintió. No podía contarle a Pepper lo que había hecho,no todavía.

-Al principio cuándo estabas inconsciente te pasaba mucho. Decías cosas en tu idioma, lo tengo un poco oxidado pero algunas cosas pude entender.

Licastos le miro muy sorprendido sin saber que decir. No sabía que es lo que pudo haber dicho en su momento.

-Hablabas sobre tu padre y decías algo que no alcanzaba a entender.... pero parecías muy nervioso y luego decías que lo sentías y que no era tu intención.

-Si... es una pesadilla recurrente....

-¿Quieres hablar de ello? Pepper se sentó en una silla frente al muchacho y lo miro al ojos.

En ese momento Licastos lo vio sin casi ninguna duda de que era el mismo niño. Pero aquel niño había crecido y se había convertido en un fauno adulto. Al igual que su madre le pareció en su momento ,él también le parecía atractivo. Podía ver en sus rasgos, en su mirada ,en su forma de moverse ... a la misma joven que años antes trataba de defender a lo que más quería.

-No es necesario ,ya me iba a dormir. Solo era una de mis pesadillas... además necesitas descansar.

-Cierto mañana espera un día duro de trabajo. Buenas noches Sassy si necesitas algo avísame.

Después de aquel encuentro Licastos volvió a su habitación ,se tumbó en la cama y miro por bastante tiempo al techo como si las grietas fueran a mostrarle la respuesta a sus preguntas. Tanto tiempo buscando y por fin había encontrado su destino. Lo bueno que ya no estaba obligado a matarlo lo malo que tampoco sabía como protegerlo. El muchacho tenía sentimientos encontrados y mucha información que asimilar poco a poco el cansancio fue haciendo mella y al rato se durmió.

Mientras tanto en el abrumador silencio de la noche los buscadores atravesaban sigilosos las fronteras aprovechando la oscuridad .No los puedes ver pero ahí están. Cuatro manticoras que llevaban meses siguiendo el rastro que Licastos había dejado el día que desapareció. Aner sabía que estaba vivo y le tenía justo donde quería. Ahora tan solo necesitaba encontrarlo, para poder continuar con su plan.Por eso aquellas mantícoras estaban allí. Cuándo se acercaron prligrosamente a los muros de Hiria se separaron.Recibieron las instrucciones para reencontrarse en el mismo lugar ,en cuanto la luna alcanzará su punto más alto del firmamento.Debían tener cuidado de no ser descubiertos o la misión fallaría. Así se dividieron y cada uno tomó un rumbo. El destinado a los bosques era un viejo buscador llamado Sionte. A pesar de su avanzada edad ,no dejaba de ser un buen buscador. Bastante entregado,, pues ya no tenía familia y esto era lo único que le daba sentido a su vida. Volaba bajo y cercano a las espesas arboledas que rodeaban Hiria. Buscando cualquier rastro del chico que pudiera desvelar su paradero. Entonces desde la distancia lo olió. El viento traía un suave olor que conocía. Siguió el rastro que lo llevó hasta el río.
-No estás lejos... dijo con una voz profundamente ronca. Tomo algo de carrerilla y extendió sus alas de tonos marrones que hacían que pasará inadvertido entre el entorno. Sobrevoló el río siguiendo la corriente. Hasta su desembocadura en el lago, allí vio la isla. El olor cada vez le era más fuerte.

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