El viento soplaba flojo y traía un olor muy conocido para él.El silencio envolvía la escena y solo se oía el murmullo de las hojas pertenecientes a los árboles que lo rodeaban siendo movidas por la brisa. Extremadamente atento ,no apartaba la vista del cielo al tiempo que pretendía ocultarse para que en caso de que sue enemigo estuviera cerca no lo detectará. Sabía perfectamente que no estaba solo y eso le ponía nervioso. De repente el chasquido de unas ramas tras él ,llamó su atención ,rápidamente se dirigió a la zona preparado para la confrontación. Pero al llegar al lugar del que provenía el sonido solo pudo encontrar una gran pluma verde tendida en el suelo.En ese momento lo entendió todo,le habían tendido una trampa.Aner estaba allí,y el se había alejado más de la cuenta.Corrió lo más rápido que pudo hasta la casa del fauno. Las piernas le dolían pero lo ignoraba ,solo deseaba llegar allí y comprobar que todo estuviera bien. Por fin lo había conseguido,a lo lejos podía vislumbrar la puerta de la casa. Según se acercaba cada vez más, se percató y cuando se quiso dar cuenta una gran figura apareció de la penumbra de la casa.
-¡NO! -gritó el muchacho desesperado teniéndose lo peor.Mientras comenzaba a mostrar sus afiladas garras.
Entonces Aner le hablo con una voz profunda como la noche.
-Tranquilo muchacho...no le he hecho nada a tu cabrito... Aún...
Licastos sacó las zarpas y enseñó los dientes de forma amenazante.
-No se te ocurra tocarlo o lo lamentarás.
-Vaya el gatito tiene agallas después de todo.
Una risa sarcástica rompió el momento y Aner mostró sus garras ,tan largas y afiladas como letales dagas que con un movimiento eran capaces de trocearte.
-Pero...yo no te recomiendo atacarme. Tengo mantícoras dispuestas a atacar y a acabar con tu querido cabrito y con tu padre con una simple señal.
Licastos sabía que si se dejaba llevar todo acabaría mal ,asi que hizo lo más sensato. Plegó sus garras y con sangre fría,trató de relajarse.
-Buena elección muchacho.
-¿Que es lo que quieres,de mi? Dijo Licastos aún tenso.
-Te lo diré sin rodeos, si quieres que tu padre y tu cabrito sobrevivan ayúdame.
Aquella premisa chocó bastante al muchacho. ¿En que querría que lo ayudará? Pensaba, a que le tenía miedo el rey de las mantícoras .
-¿Para que necesitas mi ayuda?
-Tú eres la llave. Eres amigo de un fauno y el te dará información sobre Ninfaun. Debes averiguar dónde está y como derrotarla. Si lo consigues te aseguro que nadie saldrá herido. Si te niegas te saldrá muy caro...
-¿Cómo puedo confiar en tu palabra? ¿Como me aseguraré que cumples con tu palabra? Dijo el muchacho sin acabar de fiarse de Aner.
-No hay manera querido cachorro ,solo debes confiar en que lo haré. Además si desconfías y no haces lo que te digo sabes lo que pasará. Y no trates de negociar. No lo conseguirás...
Licastos no tenía opción quería protegerlos entonces cerró los ojos y asintió con la cabeza.
-Lo haré.
Una sonrisa macabra se dibujó en la cara de Aner y dijo:
-Buena elección muchacho y recuerda no falles Licastos ,hay mucho en juego.
Tras decir esto con un gesto amenazante y una expresión confiada levantó el vuelo y se marchó hacia el horizonte. Cuando su olor y el del resto de mantícoras que formaban parte de su escolta se había disipado debido a la distancia, el muchacho se apresuró al interior de la casa.
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Lo Que Enfrentamos Juntos
RandomNuestro mundo era pacífico cuatro razas convivían en perfecta armonía,: las hadas, los centauros,las manticoras y los faunos. Pero los tiempos de prosperidad no duran para siempre.... Una enfermedad,una guerra, desolación y hambre. Las gentes que ha...
