Estaba en casa de Scarlett, específicamente en su habitación. Aquella habitación podía decir mucho, ya que estaba cubierta de fotografías de todo tipo.
—¿Te gusta la fotografía? —pregunté, mirando alrededor.
—Es un gran pasatiempo —dijo sonriendo mientras dejaba su mochila en el piso—. Dame tu mochila, la pondré en el sofá —me extendió la mano. Yo me quité la mochila y se la entregué.
—¿De qué tema te gustaría hablar? —pregunté, mirando a Scarlett.
—¿Qué te parecen los osos polares? —preguntó Scarlett—. Tengo algunas fotos de ellos, podríamos colocarlas en un cartel, hablar de ellos, de lo que está pasando en el mundo, si te parece —dijo mirándome.
—Está bien —dije seria.
—Bien, hablemos de su crecimiento, las causas de que comienzan a estar en peligro de extinción, y ponemos algunas fotos alrededor —dijo sonriendo.
—Seguro, tal vez podemos hacer pequeños copos de nieve. Podemos romper una caja en tres partes y pintarla de color negro —dije mirándola.
—Seguro, tengo varias cajas en el ático y creo que quedó pintura de cuando pintaron la habitación de mi hermano. Podemos pintar la caja en el ático y después bajar e incluir la información —asentí—. Podemos ir ahora, solo me voy a cambiar de ropa; no puedo arruinar una blusa más, ni pantalón —se quitó la blusa frente a mí y yo miré a otro lado mientras acomodaba mi cabello—. Te prestaré ropa, para que no ensucies la tuya, acompáñame.
—No importa si ensucio esta ropa, de todos modos no me gusta mucho —respondí sin mirarla.
—Vamos, Helen, solo es ropa, no es como si mi ropa fuera algo tóxico —la miré y ella me sonrió—. Vamos, te prestaré ropa solo por hoy, no te hará daño —asentí y ella solo sonrió más.
—Ven —comenzó a caminar hacia la puerta blanca. La abrió, revelando toda aquella ropa ordenada por colores, zapatos y bolsos, era como estar en el armario de mi madre antes del divorcio con mi papá—. Aquí tienes —me entregó una camisa tres veces más grande que yo—. La uso para dormir, así que no pasa nada si se mancha, y un short de pijama —me extendió aquel short de pijama—. Se estira, así que creo que te quedará —dijo sonriendo. Me quité la chaqueta y la dejé en una silla.
—Me voy a cambiar afuera —ella asintió.
Salí de aquel armario, me quité la chaqueta y la tiré al suelo. Luego, me quité la blusa, quedando en sostén, me quité los Converse y desabroché mis jeans. Me bajé los jeans y me los quité. Me puse la camisa blanca y acomodé mi cabello. Me puse el short, que me quedaba muy corto pero era cómodo. Miré a Scarlett salir del armario con una camisa negra. Me miró y me dio una leve sonrisa.
Después de media hora, estábamos en el ático haciendo copos de nieve mientras Scarlett pintaba la caja.
—¿Es cierto lo que dijiste de Alonso? —pregunté, mirando a Scarlett.
—¿Por qué te mentiría? —preguntó seria.
—Porque me odias —dije seria y ella me miró.
—¿Crees que te odio? —preguntó.
—Me golpeas, me haces sentir mal, me humillas. No lo sé, Scarlett, dime qué debería pensar —dije seria.
—No te odio, Helen —respondió.
—Se nota —dije con sarcasmo.
—Te dije la razón por la cual te molesto, Helen —dijo seria.
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BULLYING; Lesbian
RomanceHelen es agredida constantemente por Scarlett y sus amigas. Pero Helen no sabe que Scarlett esta compelatamente enamorada de ella.
