Lucifer
No quería entregar a Miguel, no quería cometer la estupidez más grande, deseaba llegar a casa y encontrarla a ella, quería sentir a Amiel entre mis brazos deseaba romper con lo que fuese que nos estuviera alejando yo la amaba, a ella era a la que amaba no a Raquel me lo repetía en todo el camino. Qué demonios pasaba conmigo, ver a Raquel me movió cosas que ni yo sabía que estaban ahí enterradas en lo más profundo de mi luz; no paraba de pensar en ella, en su muerte, en que me hubiera encantado abrazarla. Pero qué demonios yo amo a Amiel castigue todo pensamiento que me llevara de vuelta a Raquel sabía que mi parte lujuriosa estaba actuando no quería hacerlo, pero no podía evitarlo mucha de las oscuridad que contenía deseaba de una vez por todas apoderarse de mí.
Llegue a casa sintiéndome un jodido traidor como explicaría todo lo que estaba a punto de hacer
- Haz llegado hermano- me saco de mis cavilaciones Abdiel
- Si ya tengo un rato aquí
- Que paso con papá- solo pude mirarlo-. Y bien habla de una vez
- Papá quiere a Miguel a cambio de su ayuda con Lilith
- Esto es una mierda cierto- eche mi cabeza para atrás tratando de asimilar todo aquello que ocurrió en el cielo yo sabía que eso no era todo pero no podía decir más-. Lo entregaras
- No tengo de otra, hay algo más hermano- tomo un poco de aire porque realmente no sé si deba decir lo que estoy a punto de decirle pero sé que no puedo más-. Encontré a Raquel
- Pero que mierda...
- Lo mismo dije yo al verla, sabía que papá de algún modo me protegía y por mucho tiempo pensé que ella jamás llego a ser una mariposa jamás imagine que papá quería hacerla guerrera
- Me sorprende todo esto Samael y tú que hiciste
- Que más iba hacer solo la observe yo ya no soy un ángel realmente no quería que ella viera lo que soy ahora
- ¿Y Amiel?
- Que tiene Amiel
- Sientes lo mismo que con Raquel
- Claro que no, es completamente diferente Raquel me hizo sentir cosas pero Amiel es a quien protejo
- Entonces Amiel está aquí solo porque no puedes romper tu promesa de cuidarla
- No, Amiel está aquí porque ella así lo quiso
- Ya no la amas- no sabía que contestar a esa pregunta desde hace un tiempo no entiendo a Amiel lo de Lilith solo vino a destapar nuestras diferencias y Raquel puso mi mente de cabeza. Una llamada tras el otro lado de la puerta nos puso alertas
- Adelante- pronuncie sin saber que la que estaba llamando era ella solo podía mirar a mi hermano con temor porque ella haya escuchado algo de nuestra conversación
- Perdón, espero no interrumpir- dijo un tanto molesta, un tanto temerosa
- No Amiel yo ya me retiraba- dijo Belcebú al tiempo que se levantaba de su lugar-. Te veo más al rato hermano
- Y bien dime que te trae aquí
- Solo... solo quería saber que había pasado con tu padre
- Nada relevante Amiel y si eso es todo tengo que hacer mucho trabajo no puedo tener más distracciones
- Yo... yo quiero saber cómo estamos nosotros
- No lo sé Amiel creo que eso debería yo preguntártelo a ti después de cómo te comportaste
- Lo siento mucho Samael
- Yo lo siento más Amiel, lamento que estés pasando literal por un infierno hace tiempo que no te entiendo hace tiempo dejamos de ser una pareja y sabes yo ya no puedo retener lo que realmente soy por ti pero te prometo que esto se acabara pronto – odiaba verla así a punto del llanto
- Samael yo en verdad lo siento no quise ser así contigo
- Pero lo hiciste, Amiel ahora tengo trabajo no puedo retrasar algo que debo hacer ya, debo irme- Salí de ahí porque sabía que no podría más mis ganas de tenerla ganarían la batalla y yo necesitaba que ella me odiara que me viera como un hijo de puta solo así podría hacer esto, solo así no me arrepentiría de lo que estaba a punto de hacer. Llegue a donde estaba Miguel sabía que me joderia pero necesitaba la ayuda de papá
- ¡Ey tú!- me dirigí a uno de los demonios que custodiaban a Miguel-. Quiero que el esté preparado daremos un viaje con el
- Como usted ordene- dijo el demonio haciendo una reverencia
- Ahora que me harás maldito!
- Deberías guardar tu lengua hermano no vaya a ser que en el camino mueras- me marche de ahí y me dirigí al lugar donde se hacían todos los ritos tenía que renunciar por completo a Samael, tenía que olvidarme de Amiel, tenía que darle algo mucho mejor que esto.
Todo era una agonía, el dolor que esto me estaba ocasionado era un martirio deseaba morir, deseaba no haberlo hecho la mirada de mis hermanos era tan aterradora que deseaba que me arrancaran las entrañas cuando creí que todo acabaría la vi, Amiel estaba ahí poco a poco el demonio iba siendo demonio y la mirada de aquella mujer se fue cubriendo de lágrimas sabía que algo en ella se rompió, sabía que esto la estaba jodiendo y solo así todo sería más fácil solo así esto acabaría de una vez y solo así podría darle la vida que ella merecía; yo solo era un puto demonio que la estaba apagando, que la consumía.
- Que haces aquí
- Escuche que por fin terminarías tu proceso como demonio
- Y querías verlo por ti misma, sabes que no puedes estar aquí Amiel
- No, yo quería estar aquí por si me necesitabas, pero veo que ya no soy requerida en tu vida
- No es eso Amiel-. Sentir su cercanía solo hacia revolver mi ser no entendía seguía sintiendo a Samael, seguía sintiendo los sentimientos de ángel que algún día fui y por mucho tiempo quise retener, entonces sin esperarlo ella se acercó poco a poco hasta que logro enredar sus brazos a mi nuca
- No importa lo que seas yo te amare siempre Lucifer aunque ya no me hagas parte de esto
- Amiel yo...
- Calla-. Silencio mis labios con un casto beso, sentir el calor de esos labios lograba que el infierno, mi infierno resucitara.
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Trono de fuego
ParanormálníSecuela de Mi nombre es Samael Cuando crees que todo esta en orden, cuando crees que la humanidad esta salvo, cuando por fin hubo paz entre angeles y demonios un nuevo ser llega a tambalear todo lo que Samael logro; yo por otro lado me vi tentada a...