Susurros

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Al abrir sus ojos, el golpe del tiempo llegó a su cuerpo de manera abrupta.

Miró a su lado a SiZhui. La luz del sol se deslizaba en su cuerpo como si fuera el sitio más tranquilo y seguro de la tierra; JingYi podía dar la respuesta afirmativa a eso. Lan Yuan era la persona a la que volvería una y otra vez sin siquiera dudarlo, porque al mirar sus ojos, se sentía él mismo. Como si fuera correcto ser él, torpe e imprudente, porque SiZhui siempre cuidaría sus pasos con amor y dedicación, la misma que pudo apreciar en su mirada cuando le dio el "sí".

El anillo de promesa que decoraba su cuello en un collar nunca se sintió tan frío y tan innatural contra su piel como aquel día, mientras la sortija de matrimonio decoraba su dedo anular. Era tan sencilla y al mismo tiempo lo más valioso para él. Nunca quiso deshacerse del dichoso anillo de sol que siempre le recordaba todo lo acontecido.

Ni siquiera todas las compañías Lan se compararían al valor de ese anillo.

-A-Yi. –Susurró SiZhui con algo de sueño, mientras abría sus ojos con pesadez y se sentaba en la cama–, ¿estás bien? –Preguntó, y algo en su tono seguía desbaratándolo.

Ya no sólo era esa voz que le hechizaba y lo invitaba a abrazarle por la cintura, o echar sus manos a su cuello para besarlo con un fervor dulce. Ya no eran sólo sus manos tímidas y torpes que lo sujetaban con confianza y al mismo tiempo con incredulidad, ahora era algo más.

Ahora eran sus ojos que lo miraban con una ternura que pensaba, sólo él podía sentir. Algo que de vez en cuando, pensaba que no merecía.

-Mnh. –Respondió–, no hables tan fuerte. –Añadió en un susurro–, Lan MengYue nos puede oír. –Rió, con esa extraña calidez que ya se había acostumbrado a escuchar.

-Ah, tienes razón. –Dijo en otro susurro bajito y risueño–, es muy ruidosa, como tú. –Aseveró, mientras se acercaba a él y lo envolvía entre sus brazos. Debido a su poca diferencia de alturas, JingYi solía estar más abajo en la cama para ser acunado con dulzura por SiZhui, que apoyaba su barbilla en sus cabellos, mientras sus manos recorrían la espalda del más bajo, dibujando sinsentidos con amor y dedicación.

Había algo en la forma de amar de Yuan que siempre lo hacía enamorarse un poco más, como si no fuera posible, como si no tuviera acaso más seguridad, el muchacho se lo afirmaba con cosas intangibles y se preguntaba JingYi, ¿estaría él haciendo un buen trabajo?

Un beso en el cabello revolvió su panza y la volvió un caos de mariposeos. Caos. SiZhui fue, era y sería su caos favorito. En ese momento tenía la más dulce respuesta a esos pensamientos estúpidos llenos de dudas.

-A-Yi. –Murmuró Yuan una vez más; a los ojos de SiZhui, JingYi siempre fue mejor persona de lo que en realidad era, pero eso no le sentaba tan mal si siempre podría ver la adoración en él.

-¿Qué pasó? –Indagó el mencionado, alzando su mirada y chocando con la sonrisa tierna de Yuan.

-Todavía no puedo creer que estás aquí. –Le dijo mientras, estrechaba su agarre, y JingYi sentía esas estúpidas ganas de reír una vez más, en esa felicidad inconmensurable que todavía no sabía cómo controlar.

-Vas a tener que empezar a creerlo, A-Yuan. Llevamos dos años así. –Contestó tratando de sonar duro, pero fallando porque al final ¿no es un murmuro algo dulce, independiente de cuáles sean las palabras dichas en ese?

-Pero es que es tan extraño, esperamos tanto. –Susurró SiZhui–, y de repente tenemos hasta una hija, ¿no es lindo? ¿no es raro?

-Es como nosotros. –Añadió JingYi–, ¡deja de pensar y duerme! –Bramó–, ya me estoy avergonzando.

[MDZS] I Wonder... (ZhuiYi)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora