Capítulo 50

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POV JAMES

Al llegar a la habitación de Marie la vi ahí tan frágil, ¿y ahora cómo le digo esto?, sé que se va a poner ansiosa, y la comprendo, quién no lo haría después de esta desagradable situación...

-Ya volviste, qué bien -dijo aquella hermosa chica.

-Sí... -suspiré. 

-¿Y eso?

-¿El qué?

-Ese suspiro al final de ese sí...

-Tenemos que hablar.

-¿Ya me vas a terminar?, hey, ni hemos empezado.

-¡Ja!, es algo serio.

-Dime.

-El doctor llamó a los policías porque vio tus marcas y llegaste herida.

-¿QUÉÉÉ?

Bueno, al parecer no lo dije tan suave como creía.

-Sí, y necesito que confíes en mí, Marie.

-No quiero, James, no dejes que me lleven.

-Nadie ha hablado de llevarte, cálmate, tal vez solo sean unas preguntas de rutina y ya.

-No dejes que Max se dé cuenta de esto, sino me matará.

-No te puedo prometer eso, pero lo intentaré.

Minutos después llegó la policía, y con ello los nuevos problemas para Marie, al parecer tenía una maldición y no podía ser feliz. Sabía que este caso no sería fácil por el intento de homicidio, aparte de que se ha intentado suicidar...

Yo ya me había comunicado con Ela, pues ella nos ayudaría e intentaría que si había alguna clase de condena fuera la más baja, pero al parecer el universo no quería eso...

-Buenas noches, jóvenes -dijo aquel policía que tenía cara de enojado.

-Buenas noches -contesté.

-Soy el comisario López, vine aquí porque recibimos algunas denuncias.

-Mucho gusto comisario, yo soy Stephen y ella Marie. ¿Las preguntas se las podrían hacer después, cuando llegue la abogada de la Señorita James? 

-Depende en cuánto tiempo llegue, realmente solo son preguntas de rutina.

-Llega en 20 minutos.

-Sí, está bien, pero si en 20 minutos no llega haremos las preguntas.

-Gracias.

Tenía la sospecha de que no serían solo simples preguntas, había algo más y sería difícil.

Al pasar los minutos Ela llegó, y con una sonrisa radiante. 

-Hola Sr. y Sra. James -dijo Ela muy sonrientemente.

-Hola Ela, creo que no estamos para bromas en estos momentos -contesté.

-Marie, sinceramente no sé cómo lo aguantas; cuando pasa este tipo de situaciones debemos saber cómo romper esas barreras de seriedad y tristeza.

-Ela tiene razón, James -dijo Marie, que inconscientemente sonreía porque le gusto cómo Ela la había llamado. 

-Bien, antes que nada Marie, debes saber que este puede ser un caso bastante complejo, por eso necesito que confíes en mí...

-No la asustes Ela.

-No es que la quiero asustar, solo que debe estar preparada,  ¿o quieres que te mienta Marie?

No todo lo que ves es lo que pareceDonde viven las historias. Descúbrelo ahora