No es un momento triste mas todo lo contrario, no es amargo sino dulce como la miel, no se siente todo oscuro aunque en verdad lo esté.
Cualquiera diría que la locura se ha apoderado de tu ser, pero simplemente te has acostumbrado a permanecer, ahí, sin moverte, sin rechistar, simplemente obedecer. Si nadie quiere verte, no lo hará; si nadie quiere escucharte, no volverá a oir de ti; si nadie te quiere a su lado, no molestaras más... Pero siempre se arrepentiran de no haberte creído cuando decías que no podías más.
