PARTE 6

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Narrado en tercera persona.
( se recomienda escuchar la canción mientras lees para mejor experiencia)

Aquel demonio cargó a t/n tomándola de las piernas comenzándola a besar con desesperación sintiendo su cuerpo arder con cada toque que tenía con la menor, simplemente Paolo ya no pensaba solo actuaba. El demonio ya se encontraba fuera de control simplemente acostó a t/n sobre la cama y se lanzó sobre ella como un león atacando a su presa, sus labios recorrieron el cuello de la menor mientras sus manos trataban de quitar el vestido que comenzaba a estorbarle.

Esto va muy lento.- comentó refiriéndose a la ropa antes de la menor, con sus garras rompió la tela de aquel vestido, su sonrisa enfermiza volvió hacerse presente mientras desnudaba a la menor. Una vez ya estando completamente desnuda recorrió con su ardiente lengua la clavícula de t/n su lengua comenzó a bajar hasta la zona baja de la chica, llevo su mirada al rostro de la menor, ladeó su cabeza y con sus dedos comenzó acariciar con suavidad la sexualidad de la chica, relamió sus labios al ver como ella cerraba sus ojos y sus mejillas se tornaban de un color rojo. Mientras sus dedos se encargaban de prestarle atención a la sexualidad de la menor llevó su boca a su rostro la cual comenzó a besar con necesidad y deseo, a medida que el beso aumentaba más se calentaba. Apartó su mano para poder incorporarse y poder terminar de deshacerse de su ropa lo más rápido que pudo, abrió las piernas de la menor y luego llevó sus manos a su pene, comenzó a masturbarse mientras veía a la menor.- Mhm~...- gemidos roncos brotaban de su boca, quito la mano de su miembro para tomar las manos de la menor y ponerlas sobre este mismo.- Mueve tus manos rápido.- le ordenó con aquella voz firme manteniendo su mirada neutra hacia la chica la cual solo asintió y cual inexperta comenzó a mover sus manos con nerviosismo, aquel color rojo seguía en sus mejillas, una sonrisa ladina se reflejó en el rostro del demonio mirándola con perversidad, las manos de la menor quemaban sobre su piel, cerró sus ojos y se dispuso a disfrutar de aquella escena. Atrapó su labio inferior con sus dientes maltratandolo un poco sintiendo luego el sabor a hierro por su boca.- ¡Más rápido!.- exclamó el demonio echando su cabeza hacia atrás, apretó su puño al igual que los dedos de sus pies, el mayor no pudo continuar con tan poco placer, él quería más así que quitó las manos de la menor, se posicionó en medio de sus piernas , con su mano comenzó a introducir su enorme pene en la pequeña entrada de la chica.- No pidas piedad porque no se que es eso.- el demonio estaba dispuesto a hacer delirar a la menor, a romperla solo en dos partes.

T/n estaba lista, jamás se había encontrado en una situación de tan gran magnitud como en la que estaba pero la excitación superaba cualquier cosa, gemía por lo bajo ante el tacto del demonio sobre su intimidad, su espalda se enarcaba pausadas veces, un escalofrío recorría toda su espalda y sus piernas comenzaban a temblar, quería más no podía con solo aquellos roces. Ella soñaba con una noche llena de romanticismo, perder su virginidad de una manera lenta y hermosa en donde las caricias y los besos era lo único que no faltaban pero al tener aquel demonio con ella cambio de opinión, lo necesitaba y era urgente.

Una vez estando dentro de la menor comenzó a moverse de manera brusca mientras más quejidos salían de la boca de la menor, ningún ángel ni un demonio le había otorgado tanto placer como esa humana que se encontraba en aquella cama, desnuda y al merced de aquel hijo de Lucifer. De vez en cuando el demonio soltaba gemidos roncos, el demonio había quedado encantado con t/n a quien miró con una sonrisa, la imagen de ella sobre la cama, desnuda y sudando era lo mejor que los ojos de aquel demonio pudieron haber visto, sin duda aquella chica no era como las demás, ella tenía algo especial que hacía que con un solo gesto hiciera cae al demonio quien parecía ser el mismo diablo.
El demonio se deleitaba con cada quejido que t/n soltaba, cuando la chica rasguñó su espalda solo jadeó al sentir aquel delicioso dolor el cual no dudaba que habrían marcas rojas después de terminar con la menor; su cabello húmedo por la sudoración, sus ojos estaban rojos similar a las llamas del infierno, sus labios hinchados, su cuerpo en constante movimiento a causa de los movimientos pélvicos que él daba. Llevó sus labios hacia el rostro de la menor y la besó jugando con su lengua de una manera muy sucia, pasó sus brazos por la espalda de t/n de manera que pudiera llegar más a fondo, el demonio comenzó a marcar la pálida piel de aquella chica, dejó chupones y mordidas en su suave piel, sus labios y lengua recorrieron cada extremo del cuello de la menor, subió sus labios por su mentón hasta volver a donde había comenzado, sus labios, esos carnosos y jugosos labios.

El demonio comenzó a embestir a la menor, dejó de abrazarla dejando su cuerpo nuevamente en aquella acolchonada cama, tomó sus piernas y se impulsó para llegar más a fondo, no tardó en causar que los ojos de t/n se volvieran blancos por el placer que le estaba proporcionando, sus manos se posicionaron en los pechos de la menor los cuales acariciaba con suavidad acariciando sus pezones con la yema de sus dedos los cuales ya se encontraban bastante erectos por la excitación que ambos sentían. Se comporto como una bestia, una bestia realmente hambrienta de sexo y placer.- Abre más tus piernas .- ordenó en un tono no tan firme ya que su voz se quebraba por los gemidos, la menor no tardó en obedecer sus órdenes, él sonrío victorioso, había logrado su objetivo ahora aquella mortal le pertenecía a aquella bestia de ojos actualmente rojos.

La habitación se había llenado de puros gemidos por parte de ambos, la menor disfrutaba de casa embestida aunque le costó un poco acostumbrarse al tamaño de aquel demonio, sus manos se aferraban en la sábana de aquella cama cada vez que Paolo entraba de golpe en su interior, ese demonio al parecer tenía experiencia y la verdad que no le importaba por qué causa mil sensaciones en su cuerpo, enarcaba su espalda con cada espasmo que el demonio le provocaba con cada embestida, definitivamente esa noche comenzaba a ser la mejor de toda su vida. La menor tomó la iniciativa así que solo empujó aquel demonio causando que saliera de su interior, lanzó al chico sobre la cama y se posicionó sobre el tomando su miembro acomodándolo sobre su entrada comenzando a bajar poco a poco penetrandose ella sola.- ¡Joder!.- gimoteó cerrando sus ojos y echando su cabeza hacía atrás.- Papi...-se atrevió a nombrarlo con descaro, no estaba en sus planes utilizar esas palabras pero era el momento perfecto para poder hacerlo.

Cuando t/n comenzó a moverse el mayor únicamente se quedó observándola con una sonrisa, colocó sus manos en la cadera de la menor y la ayudó a moverse sobre su miembro, su pene vibraba avisando que en cualquier momento podría correrse así que movió más rápido la cadera de la menor. Oyó la manera en la cual lo había llamado, se asombró así que estaba dispuesto a responderle pero prefirió terminar. Aumento lo más que pudo la velocidad de aquellos movimientos, sus ojos se cerraron con fuerza para luego de unos segundos más terminar corriéndose dentro de aquella chica, sabía que no tenían protección y que no era necesario alguna pastilla, vaya, era un demonio y podía impedir cualquier cosa, ahorita un hijo definitivamente no estaba en sus planes menos con una mortal. Sus manos cayeron a los costados soltando la cadera de t/n trataba de regularizar su respiración mientras quitaba algunos mechones de su frente, miraba a t/n atentó, aquella imagen de ella con los ojos cerrados y los labios entreabiertos era digna de una fotografía que tomaría con su mente pues la quería solo para el, t/n había llegado al orgasmo así que la abrazo a su pecho sintiendo aún cómo su cuerpo quedaba con estragos de aquel orgasmo que había sentido por primera vez.- Eres de mi pertenencia.- le susurró con la voz nuevamente firme, sus ojos tomaron aquel tono café, su frente aún tenía capas ligeras de sudor y su respiración había regresado a la normalidad. El demonio miro a la chica la cual aún tenía su respiración agitada, se veía muy bien con aquellos mechones de cabello adheridos en su frente a causa del sudor, se recostó a un lado de ella tomando su mano con firmeza para así poder dejar un tierno beso en la misma. Se hallaba satisfecho, había saciado su hambre ahora sus pensamientos era respecto a que haría con t/n no podía dejarla porque era demasiado sabrosa pero tampoco podía conservarla, aquel ritual que la menor había realizado solo duraba unos cuantos días, no podía ser su novio por la eternidad. Llevo su mirada a la menor mientras pensaba, Paolo estaba en serios problemas pues había corrompido la ley y el orden que tenía, a t/n probablemente no le importaría porque ella era una mortal pero Torvas (como lo nombraba su padre) si estaba en problemas. Se levantó de la cama y comenzó a vestirse, miro a t/n la cual reflejaba confusión en su rostro.- No me iré, solo me vestí, tenemos que hablar.

Para el solo había sido sexo y así se tenía que quedar, el estaba un poco preocupado pues normalmente solía olvidar aquellas chicas con las cuales había tenido aventuras pasadas, pero al parecer ese demonio si tenía corazón pero lo último que quería era enamorarse, si lo hacía, sería su fin.

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Quiero saber si les gusto y si quieren que siga con la historia, en verdad muchas gracias por leer, me dan más ánimos de seguir con esto.
Alguien dígale a Torvas que siga subiendo videos de "el hijo del diablo" para que me de más inspiración jaja.

El hijo del DiabloDonde viven las historias. Descúbrelo ahora