¿Cómo fue que llegue a este punto?
¿Qué hice mal?
Mientras el guardia me conduce hacia la tarima que ha sido ubicada en el centro de la plaza principal de la ciudad, la cantidad de gritos e insultos hacia mi persona, simplemente se desvanecen, mi mente sigue luchando por entender. Intento comprender donde me equivoque para terminar de este modo.
Mi vestido es una simple túnica que solía ser blanca, pero que ahora está arrugada y manchada, como el resto de mi cuerpo. Esta vestimenta me destaca, es el atiendo de un pecador, de un condenado.
No considero que haya sido una persona mala, mi infancia no fue la mejor, pero siempre me esforcé. Tampoco fui ambiciosa... yo solo... anhelaba amor. Si, tal vez ese fue mi error. Desear algo que nunca podría conseguir.
El amor de alguien que amaba a otra.
¿Por qué resultó de esta manera?
Lo único que siempre quise fue alguien que me amara, tener una persona especial. A través del cabello que cae sobre mi rostro y mientras avanzo, busco su rostro.
Yo solo buscaba que pudieras mirarme de ese modo especial, que te importara solo un poco. No fue posible y ahora lo único que reflejan tus ojos es un profundo desprecio.
¿No puedes ni siquiera sentir compasión?
Mis pies flaquean cuando subo el primer escalón, pero el guardia me sostiene con demasiada fuerza, obligándome a subir y luego me hace volverme de frente hacia la multitud.
Es cierto, no hubo una sola persona a la que le importara y tampoco una por la cual yo hiciera algo a su favor. Gaste todas mis fuerzas de un modo inútil y estúpido. Creo que nadie me echara de menos. Sanya era la única a la que llegué importarle de verdad, pero ella está muerta.
Hay un pequeño silencio, mientras leen todos los cargos de los que se me acusa.
No soy culpable. Sin embargo, no importa lo que diga de nada servirá.
Busco su ese rostro tan apuesto que continua carente de cualquier emoción. Incluso aunque me arrodille y suplique, él no creyó en mí. Así que he terminado por acepta mi castigo, sin importar lo cruel que sea.
Nunca quise ser una reina, nunca quise ser una villana. Solo deseaba que me amaras.
Mis ojos permanecen sobre su figura y sobre la persona sentada a su lado. La próxima emperatriz. La sonrisa de esa bella mujer me deja claro que esto no es una coincidencia, aun así, tampoco importa. Si él lo hubiera querido, me habría salvado. No es el caso.
Nuestras miradas se encuentran y la mueca que muestras es otro puñal en mi pecho. Tú has decidido creer lo que dicen los demás, porque tristemente, nunca he sido nada para ti.
―Hellen Kures, yo te sentencio a muerte. ¡Háganlo!
Habría dado la vida por ti, Viran.
Mientras la soga se desliza por mi cuello solo puedo pensar «¿Qué hubiera pasado si no nos hubiéramos encontrado de nuevo? ¿Por qué no pude entender que no eras la persona que creía?».
Nunca pude ser feliz. Es tan injusto. Realmente desearía que las cosas fueran diferentes. Realmente quisiera volver a comenzar.
Si tan solo hubieras podido comprender... Si tan solo hubieras sentido lo mismo que yo...
Ese es mi último pensamiento antes de que el piso desaparezca debajo de mis pies y la presión en mi cuello corte el suministro de aire, provocando que mis ojos se llenen de las lágrimas. No por la tristeza, porque jure no llorar de nuevo. Ya no tengo lagrimas para derramar, no por voluntad propia.
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Me he convertido en ti
FantasíaEntregue mi vida por conseguir el amor de un hombre, para el que no fui nada, ni siquiera en mis últimos momentos de vida. Ahora, he vuelto en el tiempo, dos años antes de conocerlo y cinco años antes de mi muerte, pero... algo extraño ha ocurrido...
