A JungKook le gusta usar vestidos y jugar con muñecas. A TaeHyung le gusta matar gente y comerlas.
El Carnicero de Seúl y un chico escondido en medio del bosque cruzan sus caminos.
¿Qué podría salir mal?
🎈 JungKook bottom/TaeHyung top.
🎈 Posee...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
22 de septiembre, 2018.
El aire entre ellos se volvió espeso, denso, como si de repente todo el oxígeno en la habitación se hubiera transformado en algo más pesado, más caliente.
JungKook sintió los labios del señor Kim sobre los suyos, pero esta vez no fue un roce torpe ni un contacto breve. No. Esta vez, el beso fue real.
El aliento cálido del señor Kim se mezcló con el suyo, su boca moviéndose sobre la suya de una forma lenta, intensa, llena de algo que no comprendía, pero que hacía que su piel hormigueara. Las manos de JungKook, antes rígidas, se aferraron con más fuerza a sus hombros, sintiendo cómo los músculos bajo la tela de su remera se tensaban ligeramente.
No sabía qué hacer con sus labios, cómo moverse, qué se suponía que debía sentir, pero lo que sí sabía era que su corazón latía demasiado rápido, que el calor en su pecho crecía y que, por alguna razón, no quería que terminara.
Y entonces, otra vez, el señor Kim se apartó.
JungKook soltó un pequeño jadeo, abriendo los ojos con sorpresa.
—P-pe... pero... —su voz salió temblorosa, con los labios brillantes y entreabiertos.
TaeHyung lo miró fijamente, con la sombra de una sonrisa peligrosa dibujada en su boca.
—Eres impaciente, pequeño...
JungKook frunció los labios en un gesto infantil, sintiendo que su pecho dolía con algo parecido a la frustración. Él solo quería besarlo. ¿Por qué el señor Kim se detenía?
—N-no lo entiendo...
—¿Qué no entiendes? —TaeHyung inclinó la cabeza, dejando que su nariz rozara suavemente la suya.
El contacto fue mínimo, pero lo sintió en todo el cuerpo.
—P-por qué s-siempre s-se detiene... —susurró, sin atreverse a mirarlo a los ojos.
El señor Kim soltó una suave carcajada.
—Porque me gusta verte así... —sus dedos rozaron la piel de su cuello, subiendo lentamente hasta su mejilla—. Me gusta cuando te pones nervioso, cuando no sabes qué hacer conmigo.
JungKook se estremeció.
—Y-yo s-sí sé...
—¿Ah, sí? —TaeHyung bajó la mirada a sus labios, tan cerca que JungKook sintió su aliento sobre su boca—. Entonces... dime, pequeño, ¿qué quieres que haga contigo?
JungKook abrió y cerró la boca sin saber qué responder.
¿Por qué el señor Kim le preguntaba eso? ¿Acaso no sabía que él solo quería besarlo?