capitulo 3

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Alessia bebió su café mientras miraba por la ventana, la lluvia habia atacado a New York dejandole ver una vista preciosa de los multiples edificios de Manhattan.

Los dias lluviosos le recordaban a su madre, Diana habia sido una excelente persona, una excelente madre hasta que el cancer se la llevo sin avisar, Alessia tenia 7 años cuando Diana habia muerto, quedandose en la custodia de Margot, y entonces comenzaron las pesadillas.
Mientras sus amigas tenian pesadillas con monstruos bajo la cama, ella le temia a un monstruo que llegaba a mitad de la noche para tocarla.

- Alessia- llamó Natalie a su amiga que miraba sin parpadear por la ventana- reacciona, Andy ya creía que eras un cadaver disecado.

- ¿que es lo que quieres, Natalie?- preguntó aun aturdida

- llegaron estas flores para ti - puso un ramo de unas 200 rosas rojas sobre su escritorio, eran bellísimas - no me habias dicho que salias con alguien.

- no lo hago- respondió aún cautivada por aquellas flores, Alessia jamás habia recibido flores, a pesar de que no sabia quien las mandaba su corazón latía con fuerza.

- tiene una tarjeta- exclamó Natalie emocionada, ella era conciente de cuando habia sufrido su amiga en el pasado, solo queria que fuera tan feliz como fuera posible.

" siempre mia. LM "

Alessia vio con burla la nota, 'suya' ni que fuera un pedazo de carne del supermercado, aquello parecía más una broma de mal gusto hecha por un adolescente caliente.

- y el que te las envia... ¿Esta guapo? - pregunto Natalie

- no se quien las envia, Natalie, yo conozco a nadie que tenga siglas L M - Natalie solto un chillido emocionado, se acerco a su amiga abrazandola
- tienes un admirador secreto tonta- solto un gritito emocionado - que emoción, sabía que un galán entraria a tu vida.

- ¿y tu como lo sabias? - pregunto Alessia siguiendole la corriente a su amiga, Natalie estaba mas loca que una cabra.

- Oscar me trajo comida hoy, y mi galletita de la suerte decia que un galán entraria a la vida de alguien que quiero... Y esa eres tu - exclamó como si fuera obvio, Alessia miro a su amiga para que le dijera la verdad, ella odia las galletitas de la suerte.

- bueno, quizás decia algo referente a sal en en mi café, pero es casi lo mismo - exclamó con una sonrisa de culpabilidad.
Alessia volvió a su silla de escritorio y volvió a su trabajo despues de que Natalie abandonó su oficina.

Las siguientes 3 semanas fueron exactamente iguales, cada mañana al llegar habia un ramo de rosas rojas, a este punto su oficina parecía más una floreria que un lugar de trabajo.
Aunque la rubia no quisiera aceptarlo aquel detalle tan bonito la hacía sentir feliz, llegaba más temprano al trabajo solo para averiguar que decia la tarjeta aquella mañana, aún no sabía quien era L.M, pero él se estaba volviendo una parte fundamental de su día a día.

- no me gusta - dijo la rubia a oscar - parece un maniquí, esta demasiado rigida.

- no seas cruel, es su primera vez modelando - respondió Natalie, dandole un vaso de unisel con café.

- mirala, Natalie parece que la camara la va a morder - Natalie solto una carcajada.

Pasaban de las 10 de la noche cuando Alessia salio del elevador en busca de su taxi, aquella noche se habia quedado hasta tarde cerrando tratos con varias personas.

- Buona notte - dijo una voz ronca a sus espaldas, Alessia volteo a ver de quien se trataba, lo último que vio antes de que sus ojos se cerraran fue al sujeto poniendole un pañuelo en la nariz.

Leonardo bebio su 4to vaso de whisky mientras veia a la rubia dormida en el sofa de la sala de estar, le había ordenado a Alonzo que la llevaran a la mansión a las afueras de new York de eso hacía poco más de 2 horas y la italiana no parecía querer despertar

- seguro esta muerta - murmuro Matteo entrando a la casa, Leonardo lo miro enojado por su idiotez. - solo vengo a decirle jefe, que ya me voy a España.

- buona fortuna- murmuró dandole un abrazo, para Leonardo y para toda Costa Nostra la familia era lo más importante.

- il suo giulietta ha risvegliato il capo di tutti i capi - murmuró antes de salir de aquella sala.

Alessia sintió que la cabeza le iba a explotar, sentia que le habia pasado un camion por el cuerpo, parpadeo un par de veces antes de abrir los ojos totalmente.
Aquel lugar era totalmente desconocido para ella, era bastante lujoso, pintada de blanco con adornos em negro, pero no fue la costosa decoración lo que llamó su atención, si no el hombre sentado frente a ella, veia el whisky en sus manos menearse delicadamente y luego su rostro, se le fue el aliento al verlo.

Era una obra de arte viviente, el hombre que había conocido en Sicilia antes de marcharse de italia había sido hecho por los mismos angeles.

Él se puso de pie, Alessia trago saliva al ver al enorme sujeto de al menos 1.90 dirigirse a ella a paso lento, los ojos azules del italiano la escrudiñaron detenidamente, a pesar de traer aun aquel vestido negro, se sintió denuda.

- toma, seguro te duele la cabeza - le puso un par de pastillas en la plama de su mano y le tendio una botella de agua.

-¿que hago aquí? ¿Quien eres tú? - preguntó una vez que las pastillas pasaron por su garganta.

- estas donde debes estar- se sentó en la mesa de centro frente a la rubia, sus caras estaban a escasos centimetros de distancia - tu perteneces aqui, a mi lado

- no sé de que demonios estas hablando, pero ya me voy - la rubia miró su bolso que estaba junto al sicario y antes de poder agarrarlo, el italiano la tomo de su brazo

- ¡no tu no vas a ningun lado! - grito alterado- me costo tanto encontrarte, te busque dias y noches y al fin estas aqui - Leonardo paso su mano por las mejillas de Alessia, esta asustada se alejo de él.

- no me toques- expuso con asco, y no por el mafioso si no por ella misma, aquellos traumas seguian ahi más presentes que nunca - no me toques, per favore- suplico

- no lo haré si no lo deseas- Leonardo retiró sus manos de la piel de la rubia - no hare nada que tu no quieras

- Me tengo que ir - susurró

- no, tu no te vas a ir- exclamó Leonardo

- esto es secuestro, te voy a denunciar y ...

- un delito más a estas alturas, la verdad ya me da igual - murmuro tomandola de la cintura- no voy a hacer nada que tu no quieras pero te juro que de mi lado no te vas a ir - rozó sus labios en la quijada de la rubia luego se separo bruscamente, él cumplía su palabra y si ella no queria ser tocada por él, lo respetaba.

- ¿y a ti quien te dijo que yo tengo que aceptar esta locura?

- Natalie, es la persona que más quieres en el mundo y su seguridad me dijo que ibas a aceptar sin dudarlo - se metió un cigarrillo en la boca después lo prendió.

La rubia no podía ser tan egoísta de poner en juego la seguridad de Natalie, ella era todo lo bueno que tenia en el mundo.

- vas a terminar tu labor en el fashion week de Milán, Alonzo te va a llevar a tu oficina, te va a traer a casa y me va a informar de cada cosa que hagas, después de esa noche Iras a Sicilia a mi lado.

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