Capitulo 2

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-Adios mi vida, te veo dentro de poquito- le digo a mi hijo rozando su naricita con la mía. El me sonrie y me mira con pureza sonriendo moviendose sin parar.
-Sabe que te vas...- me dice mirando a Noah.
-Si... es un niño muy listo- confirmo "E bello come suo padre" pienso pero prefiero callarme. Le doy el bebe a Cristian y agarro mis maletas para salir por la puerta.
-Te llamaré todos los dias... todo lo que pase con el hasta la más mínima tonteria cuentamela-
-Si claro...- me dice mirandome para después darle un beso a Noah.
-Y despídeme de tu padre, que cuando lo intente esta tarde ni me miro...-  resopla y pone los ojos blanco.
-Ya sabes cómo es... no le hagas caso- dice rechinando los dientes.
-Si...- nuestras miradas se encuentran pero las apartamos al segundo. Ya no podemos aguantar la mirada y me apena.
-Te voy a echar de menos... Noah, quiero decir... Noah- acaricio el pelo de mi hijo y miro lo miro mordiendome el labio, a lo que siento que se pone nervioso, sabe que lo estoy mirando "Si Noah... Sono sicuro che"
-Yo también... los voy hechar de menos- respondo clabandole la mirada. Se da cuanta y me mira directo a los ojos por un segundo pero vuelve a fijar su mirada en nuestro hijo.
-Bueno... al llegar a casa te llamo- le doy un último beso a mi hijo y aprovecho para darle un beso en la mejilla a Cristian.
-Fai buon viaggio- me dice en un perfecto italiano, sin mirarme con las mejillas rojas de le verguenza.
-Grazie- le digo despacio                                                                                                                                                    -Prego- responde a mi espaldaa lo que subo al ascensor con maletas en mano rumbo al aeropuerto. Aprender italiano, se lo estaba tomando muy enserio. Queriamos enseñarle a Noah ambos idiamos. 

Dos horas de vuelo tranquilo no he echo otra cosa que pensar en Cristian y en Noah. Sonrio atontado al recordar la despedida "gli mancherò" soy conciente que no está seguro de lo que me siente por mi, la verdad es que no me siento engañado. Cuando me lo decía, estoy seguro que en ese momento lo sentia de verdad. Pero ahora duda. Todos esos meses que estuvimos separados, algo pasó para que dude así del amor que sintió por mi alguna vez.

Al entrar en mi piso dejo las maletas en el salón y me tiro en el sofa llevándome las manos a la cara.

Antes de irme a Londres alquile con ayuda de mi madre. Un pequeño apartamento de tres habitaciones. No había pasado por mi mente el vivir con mi hijo en otra casa y mucho menos el alejar a Cristian de Noah. Así que alquile algo pequeño para los tras a disgusto de los abuelos de mi hijo. Tras diversas discuciones  con los padres de Cristian y una amenaza de pedir la custia total de Noah que por supuesto no iba a cumplir aceptaron, que viviera conmigo, pero sabia que no nos iban a dejar vivir en paz, pero por ahora me conformaba.

Cuando por fin llego a mi casa, dejo las maletas a un lado y me tiro en el sofa a intentar dormir un rato, pero oigo mi teléfono sin ver quien era pensando que era Cristian.
-Dime- respondo seco por el cansancio.
-¿Haz estado meses sin verme y solo se te ocurre decirme eso?- me siento en el sofa de golpe al oir la voz de Rebecca.
-Hola... cariño... perdona- "Non mi viene più naturale" -pense que eras Cristian-
-Ya, pues no lo soy ¿no ves tu pantalla cuando te llaman o que?- me dice con brusquedad
-Rebecca... no he visto la pantalla por que no imagine que eras tu- le dije en un tono cansado.
-Claro te imaginabas que era el niñito ese- me dice con desprecio.
-Rebecca... tengo que que saber de mi hijo ¿no crees? acabo de llegar a España y no te refieras así de el- digo perdiendo la paciencia
-¿Entonces solo te puede llamar el? ¿ y por que le defiendes?- me dice molesta.
-Es el padre de mi hijo Rebecca... se merece un respeto y te estoy diciendo...- respiro frustrado      -Mira nada, da igual ¿me has llamado para discutir o para algo más?- esta discusión no tiene sentido.
-Si... ¿estas en tu casa?... quiero verte- me dice cambiando el tono de voz derrepente, mimosa. Rodeo los ojos y le respondo.
-Losiento pero iré a ver a mi madre y volveré tarde a casa....- me monta un nunerito por una tonteria y pretende venir a mi casa como si nada. No me apetece verla.
-Valla pues cuando el señor quiera ver a su novia, me dice- y me cuelga

La verdad es que cuando empeze a salir con Rebecca quería seguir con mi vida y olvidarme de Cristian pero eso '"un clavo saca otro'" en mi caso, no funciono.

Estos meses por la tenciones con Max y Angela y las discuciones con Cristian han sido complicados, pero lo único que aliviaba mi ansiedad era dormir con el, era que todas las noches me abrazaba para dormir. Todas las noches me venían recuerdos a la cabeza de cuando éramos novios, todos los momentos que vivimos juntos, la primera vez que bailamos juntos... nuestro primer beso, nuestra primera vez.

Agarro mi teléfono, me pongo los cascos y pongo "Rojo" a todo volumen en mis auriculares. Durante meses esa es la única cancion que he escuchado. Recuerdo sus preciosos ojos verdes mirandome, su sonrisa producida por el primer chupito que bebió conmigo, su cuerpo rozar con el mío al ritmo del música, nuestros labios no podían estar separados ni un segundo y cuando llegamos a casa... "Mio dio, una de las mejores noches de mi vida" Todas las mejores noches de mi vida son con el. Llevo mi mano al bulto que hay en mi pantalon y empiezo a masajearlo haciéndome jadear, me muero de calor solo recordar aquella noche que pasamos al volver del bar por primera vez. Sigo manejando mi miembro por encima del pantalón mordiendome el labio sin parar de jadear. Me abro los pantalones y saca a relucir "ya no aguanto mas" empiezo a bajar y a subir mi mano en mi ereccion con lentitud escuchando Rojo a todo volumen en los cascos recordando como hicimos el amor aquella noche. El placer no tardo en inundar mi cuerpo y me relamo los labios del gusto cerrando los ojos imaginando que esta conmigo saltando en mi mienbro mientras que gime sin parar y grita mi nombre, mientras que toco su cuerpo con ambas manos y llego a sus pezones poniéndolos duros por mi contacto "aun me sigue calentando como la primera vez..." acelero mi mano haciendo que mís gemidos se vuelven gritos de placer al imaginar que llego al punto en su interior que tanto le gustaba haciéndolo gritar cuando ya no aguanto más y su imagen en mi mente llega al orgasmo haciendo que yo llegue al mío.
-CAZZO- suelto cuando mi semilla sale disparada manchando mi vientre.

Me recuesto en el sofa recuperándo al aliento y sonriendo como idiota. Nose por que pero sonrio... no es la primera vez que me masturbo pensado en el y lo voy a seguir haciendo por que no he encontrado ni encontrare una persona con la sienta como sentía como con el. Nunca habia disfrutado asi con nadie en mi vida. Saco un pañuelo de mis pantalones y me limpio con sumo cuidado, para despues volver a coger el teléfono y llamar a Cristian sonriendo aun por el orgasmo. Necesito oír su voz.

- Acabo de llegar- le digo suspirando.
-Vale... ¿te pasa algo?- me pregunta, intento recuperar el aliento.
-Si, si tranquilo... solo que estoy cansado ¿cómo está Noah?- pregunto intentando disimular.
-Un poco sensible... te echa de menos, le he puesto una camiseta que te has dejado para que pueda dormir, me ha dado mucha penita- me dice con pena.
-Pobre mi niño... pero dentro de dos semanas os ve... digo lo vere- me corrijo.
-Si...- dice  -Por cierto al final no serán dos...- el corazón se me paraliza -Solo será una- me relajó, aguanto un grito de alegría y le respondo intentando estar distante.
-Ha muy bien ¿y eso?- contengo la emocion.
-Por mis notas... he tenido buenas notas y ya no tengo que hacer mas examenes- sonrío embobado.
-En hora buena, pues os espero dentro de una semana- respondo seco -Tengo que hacer todo un poco deprisa y corriendo, pero mejor que sea cuando antes- le comento intentando estar tranquilo.
-Si... ademas Noah te extraña y no me gusta verlo así- me dice con un hilito de voz -¿Seguro estas bien?- me vuelve a preguntar curioso.
-Si claro- respondo.
-Ya claro...- me dice ironico divertido -Se nota que te sientes muy bien- me dice                                     -¿Que quieres decir con eso?- le pregunto coqueto.                                                                                              -Nada... pero te conozco muy bien- me dice burlon -Pero nada, dejalo. Te llamo mañana- y cuelga.

Me llebo el teléfono al pecho y empiezo a reime. Esta claro que me conoce muy bien.


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